El manuscrito de Akhmín

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(Papyrus Cairensis 10759|Codex Panopolitanus|Codex Gizeh|Fracmento Akhmím)

Un importante libro pergamináceo fue descubierto por una misión arqueológica francesa al mando de Urbain Bouriant, durante el invierno de 1886 en el sepulcro de un monje cristiano de la localidad egipcia de Akhmîm, antigua Panópolis (Alto Egipto), a unas sesenta millas de Nag Hammadi.

 

Puede verse una imagen de este egiptólogo, miembro de la misión arqueológica francesa en El Cairo, Sr. Urbain Bouriant:


Fig. 1: Urbain Bouriant

Bouriant publicó el contenido de este libro en su “editio princeps” de 1892, en las memorias de la misión arqueológica francesa en El Cairo. La datación de este fragmento es del siglo VIII-IX y consta de 33 folios, donde aparece de forma fragmentaria del Apocalipsis de Pedro, varias partes del libro de Henoc y el llamado EVANGELIO DE PEDRO; este último ocupa 8 páginas y es el que hoy vamos a tratar.

Antes de continuar con la explicación vamos a entrar en la Universidad de Bremen (Alemania) y quiero que veáis una hoja del manuscrito de Akhmîm:


Fig. 2: Manuscrito de Akhmîm

El Evangelio de Pedro ocupa de la página 2 a la 10 del libro completo. Carece del inicio y de su final, pero los estudiosos están convencidos que se trata del Evangelio perdido de Pedro. Esto es, un evangelio apócrifo escrito en griego que aparece citado en distintas fuentes antiguas cristianas, entre ellas, cabe destacar a Serapión, Obispo de Antioquía entre los años 190-203, donde escribiendo a la iglesia de Rhossos, (Eusebius, Historia Eclesiástica., VI., 12, 2-6) describe los rasgos fundamentales del evangelio de Pedro que coincide con el manuscrito de Akhmîm.

Otra mención del evangelio de Pedro lo hallamos en el Decreto Gelasiano "De libris recipiendis et non recipiendis", redactado no por el Papa Gelasio I, sino que probablemente se remonte a tiempos del pontificado del Papa Dámaso (años 306-366). En este documento se detallan los libros canónicos de aquellos que se hallan excluidos del canon y se cita “El evangelio en el nombre del Apóstol Pedro”.

Además en el siglo V, Theodoreto Cirense (año 455) en su obra la Historia Religiosa II.2, relata que la secta judía cristiana de los Nazarenos hace uso de un evangelio llamado “según Pedro" (Haeret. fabularum. comp. II 2). Otros autores antiguos que lo mencionan son Orígenes (año 253), Eusebio de Cesarea (antes del año 339) y San Jerónimo.

Otros como San Ignacio, San Policarpo y San Justino, parecen mencionar el evangelio de Pedro, pero no es clara tal referencia, al tiempo que los críticos no se han puesto de acuerdo, por lo que no podemos asegurar que estos tres autores lo plasmaran en sus obras.

Por consiguiente si bien el ejemplar hallado en Akhmîm data de los siglos VIII-IX, la composición de este apócrifo se retrotrae entorno al 150 d.C. ( véase “los evangelios apócrifos” por el licenciado en Teología y Doctor en Filología eslava y oriental D.Aurelio de Santos Otero)

Su lugar de origen, si bien nuestro ejemplar fue hallado en Egipto, debe ser Siria. Y es probablemente Siria por el testimonio de Serapión, quien nos indica que se hacía uso del mismo por los fieles de Rhossos, en Cilicia, en la costa siria del golfo de Issos.

Otros rasgos que sitúan su origen en Siria es por el contenido del texto donde prima una devoción al apóstol Pedro, una aversión a los judíos y un desconocimiento de Palestina.

Los eruditos han pretendido recomponer las partes que faltan del manuscrito de Akhmîm mediante otros distintos fragmentos como el papiro Oxyrhynchus.

Concretamente los fragmentos P.Oxy 4009, P.Oxy. 1224 y P. Oxy. 2949 que datan del siglo II o de principios del siglo III. Si bien tal vez estos fragmentos de Oxyrhynchus podrían completar el texto que falta, nunca sabremos exactamente cual fue la forma completa del Evangelio de Pedro.

Podéis ver el papiro P.Oxy 4009 que fue publicado en 1972.


Fig. 3: Parte delantera Papiro P.Oxy 4009

Fig. 4: Parte trasera papiro P.Oxy 4009

Cuando el Evangelio de Pedro fue publicado en 1892, muchos eruditos lo consideraron de asombrosa dependencia canónica (véase Bardenhewer GAL,P.526), sin embargo otros han argumentado que el Evangelio de Pedro fue escrito independientemente de los evangelios canónicos por un cristiano judío en el s.II.

Y ¿Cúal es el contenido de este manuscrito de Akhmîm?

Es un texto que describe las últimas escenas de la pasión y la resurrección de Cristo junto con sus primeras apariciones. Podemos ver en este apócrifo una autentica defensa hacía Pilatos, echando las culpas a Herodes, como personaje directamente responsable de la muerte de Jesús.

Hasta el momento es uno de los pocos evangelios extracanónicos, que existen sólo en forma fragmentaria y que actualmente puede verse en el Museo del Cairo (Guize)?.

Pasemos ahora a analizar algunas de las frases del texto de Akhmîm, para ello os pongo directamente su traducción del griego al español:

Para ver el texto en griego ( Texto Griego de H.B. Swete- The Greek for the Ahkmim fragment of the Gospel of Peter is transcribed from H. B. Swete’s The Apocryphal Gospel of Peter: The Greek Text of the Newly Discovered Fragment (London: Macmillan and Co. 1892).

http://www.earlychristianwritings.com/peter-greek.html

KATA IIEPTON

Comienza el texto diciendo:

I

1.Mas ninguno de los judíos se lavó las manos, ni Herodes, ni ninguno de los jueces de Jesús. .Y, como no querían lavárselas, Pilatos se levantó del tribunal.

(Se trata, sin lugar a dudas de una alusión a Mateo 27,24, aunque aquí el narrador resalta el hecho de que los judíos y Herodes no se quieren lavar las manos)

2. Y entonces el rey Herodes ordenó a los judíos que aprehendieran al Señor, diciéndoles: Haced todo lo que os he mandado que hagáis.

(aquí los romanos no aparecen como verdugos de Jesús, sino que son los propios judíos y Herodes, dejando en un segundo plano a Pilatos)

II

3..Empero José, el amigo de Pilatos y del Señor, permaneció allí. Y, sabiendo que se le iba a crucificar, fue a Pilatos, y le pidió el cuerpo del Señor, para sepultarlo.

4. Y Pilatos envió a pedir a Herodes el cuerpo del Señor.

(Llama la atención un José de Arimatea amigo de Jesús, pero también de Pilatos).

III

6. Y ellos, habiendo agarrado al Señor, lo empujaban a toda prisa, y decían: Arrastremos al Hijo de Dios, ahora que somos dueños de él.

(No aparece en los evangelios canónicos esta clase de escarnio, curiosamente se asemeja bastante a la leyenda del Judío Errante , el cual describe un episodio similar: “...que viendo que los judíos arrastraban a Jesús fuera del Pretorio, le dio un puñetazo en la espalda, para arrojarle más pronto de allí”.)

7. Y lo revistieron con un manto de púrpura, y lo hicieron sentarse en el Tribunal, diciendo: Juzga equitativamente, rey de Israel.

8. Y uno de ellos, habiendo traído una corona de espinas, la colocó sobre la cabeza del Señor.

IV

10.Y tomaron dos malhechores, y crucificaron al Señor entre ellos. Mas él se callaba, como aquel que no siente sufrimiento alguno. (motivo de crítica por Serapión?)

14. HE indignados contra él, mandaron que no se le quebraran las piernas para que muriera entre tormentos.

(este apócrifo entiende el crurifragium (rotura de piernas) como una atenuante de la pena. El quebramiento de los huesos permite una asfixia y una consecuente muerte más rápida. Sin embargo, en el caso de Jesús se le dejaron las piernas sin romper no para causarle una mayor agonía, sino porque ya estaba muerto, según el evangelio de Juan).

V

19. Y el Señor clamó, diciendo: Mi potencia, mi potencia(Fuerza mía, Fuerza mía!) tú me has abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdió la vida.

(curiosamente la frase Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado!, aparece sustituido por “Fuerza mía, Fuerza mía”, que viene de una interpretación literal del hebreo “Heli” que significa también “Fuerza”).

VI

21.Entonces los judíos arrancaron los clavos de las manos del Señor y lo pusieron en tierra. Y la tierra entera tembló y un gran temor se esparció entre el pueblo.

(En los evangelios canónicos no se mencionan expresamente los clavos, pero aquí si, aunque únicamente refiere al de las “manos”)

X(SOBRE LA RESURRECCIÓN)

38. Y, no bien hubieron visto esto, los soldados despertaron al centurión y a los ancianos, porque ellos también hacían la guardia.

39. Y, apenas los soldados refirieron lo que habían presenciado, de nuevo vieron salir de la tumba a tres hombres, y a dos de ellos sostener a uno, y a una cruz seguirlos.

40. Y la cabeza de los sostenedores llegaba hasta el cielo, mas la cabeza de aquel que conducían pasaba más allá de todos los cielos

41. Y oyeron una voz, que preguntaba en las alturas: ¿Has predicado a los que están dormidos?

42.Y se escuchó venir de la cruz esta respuesta: «SÍ»(to Nai?)

(42. kai upakoh hkoueto apo tou staurou to Nai (MS: tinai ?, = oti Nai or ti Nai ?) Véase de nuevo la redacción de esta expresión en la imagen siguiente:

http://www1.uni-bremen.de/ wie/texteapo/NAI.jpg




 

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Actualizado - Miércoles, 02 Septiembre 2009
 
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