Arquetipos del ritual levitico del Yon Kippur

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Sabemos que todo rito tiene un mito que lo sustenta. El hecho de que encontremos sistemas rituales sin un “mitos logos” que lo encuadre dentro de una experiencia religiosa concreta no quiere decir que la escena cultual carezca de una narración primordial, sino, muchas veces, esta última se encuentra perdida por diversas causas.

Los primeros libros del Antiguo Testamento son un terreno ideal para ello. Las narraciones del Pentateuco en su mayor medida están compuestas de documentos “suturados” en distintas épocas (J. c. 930; E. c.700; P. c. 586 ), con un empalme final postexilico(posterior al siglo VI a. E. C.). Los compiladores hebreos se han ocupado de borrar cualquier tendencia mítica propia de su tiempo, aunque han guardado el estilo en su narrativa. En el siguiente trabajo nos propondremos analizar si existe algún mito de origen que haya dado lugar a la celebración del Yon Kippur registrada en el libro bíblico de Levítico capitulo 16; y en cuyo caso que así fuere reconstruirlo.

Acerca del rito levítico

El 10 de Tisri del calendario babilonio-israelita(lit. séptimo mes, que corresponde a Sep-Oct. se celebra la gran solemnidad del Judaísmo: el día de la Expiación o Cubrimiento (de pecados). Hoy este rito, por los avatares de la historia, ha sufrido una obvia transmutación. Este “día” esta detallado en el libro de Levítico capitulo 16, aunque es un documento tardío posterior al exilio en Babilonia nos proyecta al desierto a la época mosaica donde impone su antigüedad y se instaura.

Por lo tanto, como una primera aproximación, el arquetipo que correspondía al Yon Kippur en el Templo de Zorobabel y herodiano de la época de Jesús parece ser el relato sacerdotal de Levítico antes mencionado. Sin embargo, una atenta mirada a las narraciones yavistas (J)nos permiten proyectar la atención a otro mito antiquísimo que parece estar presente entre líneas, al sacrificio primigenio que ofreció Caín y Abel en el mundo antediluviano(Gn. 4: 3-7).

El pasaje de Levítico 16 supracitado, sufrió varias elaboraciones y presenta duplicados en los v. 6 y 11; v 9b y 15, v. 4; los v. 2 y 3 no se continúan; también tiene dos conclusiones v. 29ª y 34. Parece que los v. 29b-34 son una adición que nos recuerda la ley de Lv. 23: 27-32.

Como fuere, el ritual israelita combina dos ceremonias diferentes a su espíritu y origen, el primer rito es expiatorio y el segundo es eliminatorio. Primero pondremos atención al rito expiatorio donde se presenta un sacrificio en el cual se penetra en el santuario (lit. detrás de la cortina) portando la sangre de animales asperjándola sobre el propiciatorio -Kapporet -(v. 11-14) para solicitar perdón de pecados.

(GIF)El Sumo Sacerdote vestido de una túnica blanca entraba con tres animales al templo móvil, un toro joven y dos carneros iguales en color, forma y tamaño que eran considerados una sola ofrenda. Una vez adentro, ayudado por los sacerdotes, el Sumo sacerdote se colocaba la vestimenta oficial ceremonial, vestido de azul con un Efod y el pectoral de juicio. Acto seguido salía el Sumo sacerdote al patio y a la vista del pueblo inmolaba al toro joven y llevaba su sangre ante el Arca de la Alianza. Luego, nuevamente en el patio echaba suertes sobre los dos carneros, uno para inmolar y el otro para echar fuera del campamento. Luego repetía la operación con la sangre del carnero elegido para Yahvé. Esto era por los pecados propios y los del pueblo.

En segundo lugar se oficiaba el rito eliminatorio. El Sumo sacerdote, nuevamente en el patio dirigía su atención sobre el carnero para Azazel, le imponía las manos sobre la cabeza y se recitaba los pecados del pueblo como en una salmodia. Luego se lo conducía al desierto para que se llevase los pecados afuera, como si estuviesen perdonados. Algo así como un chivo emisario.

Se ha especulado mucho sobre Azazel. Las opiniones de los exégetas están divididas. Algunos lo identifican con una divinidad del desierto caótica, opinión que comparte el Zohar. Otros lo relacionan con un barranco donde se arrojaba al animal. También se lo ha asociado con una costumbre babilonica que se celebraba el 5 de Nisan cuando se purificaba el santuario de Bel y Nabu con agua, aceites y perfumes. Luego se inmolaba un carnero y con su cadáver ensangrentado se frotaban las paredes del recinto, paso seguido se arrojaban los restos del animal muerto al Eufrates.

No obstante, el tema que nos ocupa es otro. En Israel la sangre se derramaba sobre el propiciatorio del Arca de la Alianza donde estaban labradas a martillo las figuras de dos querubines ( acadio Karibu )en posición de penitentes con sus alas extendidas una en dirección a la otra cubriendo la tapa de oro. ¿Qué relación podría tener este rito con el mito etiológico de Caín y Abel registrado en Génesis 4: 3-7?

El mito del primer sacrificio

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del huerto (heb. gan)de Edén por acercarse al espíritu Tentador y comer del fruto prohibido, Yahvé coloco querubines a la entrada oriental custodiando el Arbol de la Vida, símbolo de la provisión de existencia sin fin(Gn. 3: 23, 24). Los querubines hacían de cerveros hebreos. Esto marco una “ruptura” del espacio, estableciendo un terreno sagrado, el huerto cuyo centro era el Arbol, además de un sitio profano, el oriente, donde la vejez y la muerte consumirían a sus habitantes.

Todo nos hace pensar que Adán y Eva y su prole habitaron las inmediaciones de Edén (ya que solo se menciona otra tierra -Nod- lit. “condición de fugitivo”, primer exilio donde Caín edifico la cuidad antediluviana de Enoc -Gn 4: 16-). El mito nos permite entrever que el huerto edénico estaba a la vista de estos primeros hombres. Proponemos entonces que el huerto era un “santuario natural” donde recordar la vida eterna perdida. Si ese es el caso cualquier ofrenda debía ser dedicada a sus puertas, es decir, ante los querubines custodios de la entrada.

No tenemos registros testamentarios de que Adán haya ofrecido holocausto delante de la puerta oriental del huerto edénico, pero sí de sus hijos Caín y Abel. La Biblia es parca en detalles y la literatura rabínica posterior y cabalista guarda silencio acerca del lugar donde Caín y Abel ofrecieron sus regalos a Yahvé. Pero todo parece indicar que los altares no fueron construidos sin un “sustrato visible”, los querubines cubrientes y la espada llameante(Gn. 3: 24).

La reconstrucción se hace a partir de lo que sugiere comentario de Génesis 4: 3-6:

(JPEG)“Paso algún tiempo, y Caín hizo a Yahvé una oblación de los frutos del suelo. También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño y de la grasa de los mismos. Yahvé miró propicio a Abel y su oblación, mas no miro propicio a Caín y su oblación...”(v 3-5ª).

La frase “Paso algún tiempo...” separa abruptamente los v. 3-5 de los v. anteriores 1, 2, que sirven de presentación. Nos hace ver que pasó suficiente tiempo desde que Caín y su hermano Abel habían nacido y para ese entonces ya eran adultos. Enseguida se ve la reacción de Yahvé al aceptar la ofrenda de Abel, después de mirarla, que constaba de dos porciones valiosas, sangre y grasa; y no la de Caín que solo eran fruto de la tierra. Algunos eruditos interpretan este mito como una crónica antigua de los conflictos entre pastores nómades y agricultores. Pero aquí nos interesa solo su valor como mítologema. ¿Cuál es la razón por la cual Yahvé no acepta la oblación de Caín?. No parece ser el contenido (aunque hay quien ha pensado que se refiere a las practicas agrícolas de los pueblos cananeos), ya que en el templo se aceptaban tortas de grano. Lo más factible es que se refiera al descontento de Dios por que la tierra estaba maldita( Cf. 3: 17).

De todos modos, el tema que nos ocupa es donde ofrecieron los holocaustos, esto es esencial para justificar el rito en el Templo. El documento “J” es una tradición que presenta a Yahvé muy cercano al hombre, casi rayando en el antropomorfismo. Igualmente cuando ángeles se aparecen materializados los interlocutores los llaman Yahvé (Cf. Gn. Cap. 18 y 19). ¿Podemos proponer que ambos sacrificios fueron ofrecidos frente a los querubines que custodiaban las puertas del huerto? El relato no guarda estos detalles pero podemos inferir que sí.

“...por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió el rostro...”(Gn 4: 5b)

La palabra hebrea para rostro(panim) se pude traducir como “vista” o “frente”, “mirar hacia (el frente)”, “rostro bajo”. También aparece la misma idea en 4: 6, y el v 14 habla de salir de la presencia de Yahvé (lit. rostro de Dios). La expresión de Caín antes de asesinar a su hermano era ”vamos al campo” lit. “vamos afuera de la presencia (rostro)de Yahvé”.

“... Yahvé dijo a Caín: ¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?(Gn 4: 6)

Si las ofrendas, según la reconstrucción mítica, se presentaron ante la “vista” de los querubines cubrientes de la puerta oriental de Edén que custodiaban el Arbol de la Vida, es posible que el mismo Arbol haya sido representado en los utensilios del templo por dos artefactos de oro. En el primer compartimento con el menorah o candelabro de siete brazos o ramas, tema abordado por la Cábala posteriormente como arquetipo de las diez Sefirot, y en segundo término, en el santísimo o segundo compartimento con el Arca de la Alianza que era su estructura de madera de acacia evocando las figuras querúbicas guardianas. ¿Y el resto del Templo? Este sería un espacio sagrado cuyo patio representaría típicamente la tierra de Edén, y el tabernáculo o tienda sería aquel que evocaría al huerto. No olvidemos que sus columnas eran en forma de vegetales. Por otra parte, el ara sacrificatoria “frente a los querubines custodios”, estaría representado por el altar de cobre cito en el patio del Templo.

En conclusión, el ritual de la expiación sería una repetición, en primer término de la construcción del tabernáculo mosaico y en segundo lugar del sacrifico mítico de Abel ante los querubines cubrientes que guardaban el camino al Arbol de la Vida. Ya que la sangre representa la vida, esta sería un conductor o vehículo apropiado para el perdón de pecados.


Bibliografía

-  Adambuch: “Das christiche Adambuch des Morgenlandes” Traducción y notas de A. Dillman, Gottingen 1853. Un libro de Adán apócrifo conservado en un texto etiópico del siglo VI.

-  Biblia de Jerusalén. Ed. Descleé de Brouwer, S.A., 1998. Croatto, J: “Los lenguajes de la experiencia religiosa”. Ed. Hernandarias, 1994.

-  “Exilio y supervivencia, tradiciones contraculturales en el Pentateuco” Ed. Lumen, 1997.

-  El Zohar, el Libro del Esplendor, Traducción de Carles Giol, Ed. Obelisco, 1996.

-  Fuster, S: El simbolismo del Arca de la Alianza. On-linewww.temakel.com 2002.

-  El simbolismo del templo hebreo. On-line www.temakel.com, 2003.

-  Graves R.-Patai R. :Los mitos hebreos. Ed Alianza. 1994. Konings, J.: La Biblia, su historia y su lectura, una introducción, Ed. Verbo Divino. 1995.

-  El Zohar. El libro del esplendor. Traducción de Carles Giol. Ed Obelisco. 1996.

-  Z’ev ben Shimon Halevi: El árbol de la vida” , Ed Lidium, 1994.

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Actualizado - Miércoles, 02 Septiembre 2009
 
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