Notas sobre la diferenciación entre la divinidad y su "aparición" en el comentario de Génesis 28: 10- 22

Todo sitio sagrado tiene un mito o una leyenda etiológica -conocida o no- que lo consagre como tal y que relate cómo allí irrumpió "lo totalmente otro". En consecuencia, ese espacio fue hecho "santo" por una experiencia humana al contacto con el misterio, y por lo tanto, difiere del resto del espacio profano contingente. Este receptáculo es un centro del mundo [1]. Esto se puede decir que ocurrió con el lugar llamado Betel en el Antiguo Israel.
El sitio de Be(ai)tel ( heb. bt-’l )fue un importante santuario en tiempos del cisma (I Reyes 12: 26-33) [2]. De hecho, es el lugar santo que con más frecuencia se menciona en la Biblia a excepción del de Jerusalén. Se cree que sus ruinas se hallan en el actual pueblo de Beitín, a unos 217 Km. de la Ciudad de David. Beitín estaría situado en una serranía rocosa ( a 900 m s/n del mar)con escasa vegetación en la región de Efraín. Este era un sitio donde se llevaba a cabo un peregrinaje cultual, y en algún tiempo se dice que residió allí el "Arca de Yahvé" [3].
El comentario de Génesis 28: 10-22, que se expondrá a continuación, no es una exégesis, sino que tiene como objetivo presentar un enfoque fenomenológico del relato de la consagración de Betel como sitio adoratorio a Yahvé (ya que sabemos que en la antigüedad fue una ermita cananea emplazada en un lugar llamado Luz -Génesis: 28: 19b- [4])y de desglosar algunos lenguajes de la experiencia religiosa humana como tal [5].
Comentario
Vss 10, 11-
Jacob salió de Berseba y fue a Jarán. Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal y se acostó en aquel lugar [6].
Este pasaje no corresponde al género mítico sino que se puede clasificar como una leyenda etiológica [7]. Si bien, como veremos, interviene lo sobrenatural y puede decirse que es un relato originario sobre una fundación cultual, no ofrece una respuesta a una inquietud o alguna necesidad puntual de orden existencial, sino que solo relata como Betel llegó a ser lo que fue y de su importancia cultica en el resto del relato bíblico.
El lugar por donde pasa Jacob es fortuito. Hasta la teofanía de Yahvé era solo un sitio religioso de otra cultura. A partir del suceso que se narra a continuación el lugar es apropiado por Israel y forma parte importante de su tradición religiosa.
Vss 12- 13
"Y tuvo un sueño. Soñó con una escalera apoyada en la tierra, cuya cima tocaba los cielos, y vio que los ángeles de Dios sabían y bajaban por ella. Vio también que Yahvé estaba sobre ella y que le decía: "Yo soy Yahvé, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra en qué estás acostado te la doy para ti y tu descendencia."
Los sueños eran de importancia capital para el mundo antiguo. De esta manera, los Dioses se comunicaban con los hombres (Gilgamés Tablilla I, Columna V, línea 25)mediante imágenes oníricas [8]. Por otra parte, aquí debemos definir dos tipos de símbolos implícitos en el pasaje supracitado:
A) Símbolo cultural: La roca apoyacabeza
B) Símbolo natural: La escalera [9]
De la roca nos ocuparemos más adelante, por ahora solo mencionamos el simbolismo del sueño de la escala.
Con relación a la escala, debemos notar que existen dos revelaciones: 1) La escalera celestial misma(Vss 12), y 2) la manifestación de Yahvé en la sima como elemento inobjetivable (Vss 13 ss.); ambas corresponden al terreno de la visión.
La escalera del sueño, muestra un pasaje estrecho a través del cual, según los antiguos, se produce la re-ligación entre el cielo y la tierra. Los mensajeros no conducen las oraciones sino que cumplen la orden divina. Es el mismo medio que utiliza el acusador ante la asamblea de Dios en Job 1: 7. Los egipcios pensaban que los muertos ascendían a los cielos por una escalerilla, eg. mwt; myny "colgar" eufemismo para morir [10](Muller, pp 176; Eliade, pp 114). Las pirámides, y más claramente las escalonadas, simbolizan el punto.
Si bien en la mayoría de las versiones de la Biblia la palabra hebrea sul-lam se traduce por escalera, una forma más próxima sería verter rampa -, terraplén (de salal, amontonar, elevar), de cualquier modo, el símbolo de ascensión esta bastante bien atestiguado por el hebreo bíblico [11].
Con relación al simbolismo global del relato, conviene agregar que el antiguo oriental distinguía con bastante claridad entre el lugar la aparición terrestre (la cosa), su vía ascendente (mediación)y su morada propiamente dicha(la celeste) [12] .
Esto último se ilustra mejor en los zigurats mesopotamicos o torres-templos. En el aposento superior se simboliza la "morada del Dios", sea uránico o tutelar(Anu, An(u) que significa cielo como hábitat universal y compartido con las divinidades locales), mientras que abajo, al ras del suelo, se levanta otra edificación: el templo de la aparición [13]. Ambos recintos se comunican por una rampa o pasadizo escalonado de ascensión, esta figura simbólica plasmada en los templos y las construcciones sagradas es una figura bastante generalizada en muchas culturas [14].
Siguiendo este mismo razonamiento, parece que el relato diferencia sustancialmente entre 1)la morada de Dios, 2) la puerta de Dios o entrada al ámbito invisible y 3) la cosa, (en este caso la roca de cabecera).
La roca, como elemento fenomenico (de este mundo), es donde la divinidad se asoma y satura de ser al objeto cambiándolo psicológicamente de constitución, es decir, en la experiencia del homo religiosus se transforma de un objeto profano en otro consagrado por una hierofanía (donde la divinidad tomó la iniciativa en mostrarse) y ese sitio se presenta como numinoso; en otras palabras tiene poder [15].
Cave aclarar que el medio (la escala) y el objeto (la piedra) son psíquicamente modificables por la experiencia, ya que ocurre lo que comúnmente se conoce como catexia o proyección mental que diferencia vivencialmente cuando el objeto es lo divino o cuando es un remisor a lo divino
Vss 14, 15
"Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia. Yo estoy contigo; te guardaré por donde vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho"
Este es otro detalle inaugural a tener en cuenta. Lo que reviste de importancia al lugar de Betel no es solamente la leyenda etiológica de la aparición teofánica, sino también la reiteración de la promesa en cuestión que da sentido a su historia nacional; ya que en el momento del desarrollo oficial del culto ya era una promesa cumplida.
La expresión cardinal, en el lenguaje semítico nos habla de la totalidad de la cosmización del territorio prometido. Interpretaciones tardías dicen que los ángeles eran los guardianes de los cuatro extremos de la tierra: Como el príncipe de Babilonia; el de Media, de Grecia y de Edon. Como Jacob se negó a subir por su timidez fue condenado a someterse a estas naciones (Pesiqta diR Kahana 150-151; Mid. Tehillim 347).
Vss 16, 17
Despertó Jacob de su sueño y se dijo: "Así pues, está Yahvé en este lugar y yo no lo sabía". Y, asustado, pensó: "¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!"
Desde el punto de vista psicológico la aparición del misterio, es decir, la hierofanía (teofanía), no solo marca una irrupción en el espacio-tiempo, sino que crea un sentimiento de terror tremendo [16]. Este sitio es diferente a otros, es la morara del mismo Dios, tal como Babilonia era la puerta de Dios(acadio Bab-elu).
Vss 18
"Jacob se levantó de madrugada y, tomando la piedra que se había puesto como cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella."
Los cultos cananitas eran dados a levantar estelas a sus Dioses como a Atiratú. Los montículos eran campos de formas y la libación con aceite era un ritual que tenía una dialéctica como símbolo de fundación [17]. Lo que diferencia a esta roca de cualquier otra es la "consagración". Esto reconvierte el lugar en un santuario a un nuevo Dios; es una re-fundación. Cambia la constitución de tal manera que desde ahora se vivirá la experiencia religiosa, allí aparece Dios.
Es probable que esta práctica continuase hasta tiempos tardíos siendo parte del rito que acompaño al santuario ya que es mencionado en el libro de Amos ( 4: 4).
Vss 19
"Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo era Luz".
Dar nuevo nombre es homologo, en la mentalidad mítica, a dar una nueva función. Es dar existencia, como si antes en el lugar reinara el caos pre-cósmico y ahora Yahvé ordenara el mundo.
La especulación judía posterior le da un carácter de fundación, pero del Israel mismo, ya que menciona que Jacob levantó "doce piedras". Este traslado re-interpretativo, el de utilizar una vieja leyenda originaria en una legitimación de una nación donde Yahvé reveló su propósito, puede generar la movilidad de la historia etiológica al mito por vía originaria. En dicho caso estaríamos asistiendo a la creación popular de un mito [18].
Vss. 20 -22
"Jacob hizo un voto, diciendo: "Si Dios me asiste y me guarda en este camino que recorro, y me da pan que comer y ropa que vestirme, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahvé será mi Dios, y esta piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, te pagaré el diezmo".
Aquí se puede ver una especie de rito operativo mágico implícito en forma de oración: "si me das esto te daré aquello". El pago del diezmo, mencionado como suceso arquetípico le da valor adoratorio. Este detalle también nos muestra que el sistema levítico ya estaba vigente, por lo que es muy posible que la tradición date del tiempo de la ocupación y de los servicios en la tienda primitiva [19].
Conclusiones
Cuando los Israelitas del tiempo de la monarquía peregrinaban al sitio de Betel, no solo lo hacían porque allí un día, en un pasado remoto, Dios se apareció a su Patriarca, sino porque ellos eran los que vivenciaban el cumplimiento de la promesa.
Este pueblo habitaban una tierra que fue prometida a sus antepasados y el hecho que ellos pudieran estar allí era en sí mismo una experiencia religiosa de la manifestación de Yahvé en su historia nacional.
En otras palabras, el mito o la leyenda, si bien son producidas popularmente después del suceso que quieren instaurar, en otra clave de interpretación y para el hombre que es el protagonista de tal experiencia, proyecta la historia inaugural al original, al modelo arquetípico, y a partir de alli, las cosas son como son y dan sentido a su existencia.
Notas
Notas :
[1] Eliade M.: El Mito del eterno retorno, Ed. Alianza, Madrid, 2000, pp 13-55.
[2] En este relato el deuteronomista muestra la re-instauración del santuario de Betel como adoratorio a los Dioses cananeos. Véase Michaud, R.: Los patriarcas, Ed. Verbo Divino, Navarra, 1976, pp47-48. Los testimonios arqueológicos nos muestran una colonización casi completa de la zona desde el siglo XXI hasta el siglo I a. C.
[3] Es probable que el relato date de la época de los jueces. Cf Graves-Patai: Los Mitos hebreos, Barcelona, 1986.
[4] La redacción de Josué 16: 2 como aparece en algunas versiones(Val, 1960 y otras, como B.J.) dicen que los límites de Efraín eran desde Bet-el a Luz, lo que ha llevado a pensar que corresponden a sitios cercanos pero diferentes. Sin embargo otras versiones lo plasman como lugares iguales como (N.C.) y (N.M.) entre otras.
[5] Croatto, J, . S.: Experiencia de lo sagrado, Ed. Verbo Divino, Navarra, 2002.
[6] El texto bíblico utilizado corresponde a la Nueva Biblia de Jerusalén a menos que se indique lo contrario.
[7] Op. cit Nota 4. Es digno de notar que en la época intertestamentaria, la abundante literatura especulativa judía imagina mitos de re-fundación. Especula que Luz estaba en el monte Moría y que Jacob levantó doce pilares siendo el fundamento del Templo de Salomón. Cf. Rab. 780-782. Cf. Fuster, S: "El simbolismo del Arca de la Alianza", Bs. As. 2002, on-line www.temakel.com.
[8] Florence-Malbran-Labat: Gilgames, en Doc. En torno a la Biblia n 7, Ed. Verbo Divino, Pamplona, 1982.
[9] Op. cit Nota 4
[10] Myny significa literalmente "amarrar" y era frecuente en las inscripciones egipcias que los cartuchos toponimios de pueblos conquistados aparezca el nombre en jeroglífico de la localidad caída y un hombre extranjero como determinativo "amarrado, colgado" esperando morir. Cf.: de la Torres Suárez, Juan "Los ’apiru’", en Cahiers Caribéens d’Egyptologie, Marzo 2004, pp183-195, donde él a Amw (amu) aparece con el determinativo del hombre amarrado
[11] Op. cit Nota 5
[12] Resulta complejo determinar cuando el objeto es portador de poder y cuando remite al poder de "un más allá" de él mismo. Pero según las construcciones antiguas, especialmente las torres templos evidencian con bastante claridad el hecho psíquico de la remisión a "lo que está más arriba", ya que el edificio siempre guarda la sensación de que todavía se está por completar. Cf. Con Génesis X y XI, con relación a lo que los Dioses no permitieron terminar. Ver también el análisis del fragmento de Etemenanki en Bible and Spade, 1938, S. L. Caiger, pp 29.
[13] Es notable en los templos egipcios que la sala de la "aparición" se le debía a que en determinadas fiestas el Faraón (pr. w) se asomaba por una ventanilla en el último aposento, Cf. Mostafa, D: Reflexions sur la fonction cosmographique du temple egiptien, En VA 5, 1989, pp 103-118.
[14] Es posible que estas montañas artificiales estuvieran laminadas con diferentes metales para que a la acción de ascender el sacerdote o el rey de turno sufriera una especie de mutación cósmica que lo sacralice para ingresar a la representación de la sima. Cf. Eliade, M: Cosmoginía y Alquimia Babilonica, Barcelona, 1991, pp. 28-45. Herodoto en su descripción llama a estas rampas "gradas". Cf. Andrade, W. Das Gotteshaus und die Urformen des menschlichen Bauens, 1930.
[15] ’l, ’elion, ’élohim, son manifestaciones de poder. CF. Van Der Leew: "Fenomenología de la Religión", México, 1964.
[16] Otto, R.: Lo Santo, Ed Alianza, Madrid, 1998, pp. 22-37.
[17] Es cierto que el mojón es un memorial de la teofanía de Yahvé, pero debemos tener en cuenta la ambigüedad de la experiencia. En varias partes del globo, los túmulos rocosos son funcionalmente fetiches, en el sentido propio de cosa = poder inmanente. En Grecia a estos mojones se le llama herma, y es posible que hallan sido los antecesores del Dios Hermes en su protorepresentación(Cf. Nilsson, M. P. Griechische Feste, 1906, 388). Lo mismo podemos observar en varios ejemplos como: Palas que compartió su figura con el fetiche del doble escudo -Palladion- ( Vollgraff, C. W. Le palladium de Rome, 1938). Op. Nota 3: Graves-Patai recogen un interesante dato sobre los betelios (Gr. Baetylos), o rocas cónicas sagradas y teorizan sobre la supuesta influencia fenicia y hebrea en la palabra griega supracitada (Hb. betel).
[18] Graves-Patai. Ib.
[19] Ib

