La Religión en el antiguo Israel en tiempos premonárquicos (parte II)

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Una vez establecidas las bases cultuales de la época patriarcal (ver artículo anterior: “La religión de Israel en tiempos premonárquicos”, Parte I), podríamos decir que el verdadero comienzo de la religión de Israel, en el estricto sentido, surge de la vivencia salvífica en Egipto y en su tránsito por el desierto [1].

 

 

 
En otras palabras, es aquí cuando se pueden poner las bases teológicas para construir una veneración a una deidad  con nombre y función propia, como es Yahvé, y construir un ritual determinado y oficial. En este caso Yahvé los “compra” –a Israel- del cautiverio y bajo la guía de Moisés los traslada por el desierto a una tierra prometida (tipo del jardín de Edén). Tierra que nunca alcanzarían habitar en las tradiciones narradas en el Pentateuco.En Sinaí, en la teofanía donde se manifestó Yahvé,  es que Israel entra en una relación  con su Dios por medio de la Alianza ( heb. berit) [2] siendo esto vivido como una experiencia nueva y única. Aquí se establece para siempre la configuración ética y la vida cúltica del pueblo “elegido”[3]. No obstante, como sucede con la reconstrucción de la religión de los patriarcas, la concepción israelita de su devoción primitiva corresponde a una visión de teólogos posteriores que lograron un impecable trabajo de ensamblaje [4]; sin embargo no nos detendremos en la hipótesis de las fuentes por las limitaciones del presente trabajo [5]. Posiblemente no fue todo el pueblo ( ‘am) de Israel, sino una pequeña parte el que participó en el Exodo, que las relecturas posteriores atribuyeron a la entera nación  (Cf. Ex 3. 16,18; 4: 29; 12. 21)[6]. Lo que no se duda es que grupos semitas hayan servido de mano de obra para la construcción de por lo menos dos emplazamientos egipcios, Piton y Ramsés (Ex 1: 11)[7].Las plagas [8] y la Pascua [9] evidentemente son adiciones posteriores pero seguramente basadas en  relatos de una antigua tradición oral. Lo concreto es que el acontecimiento del Exodo eleva a Moisés a una doble función arquetípica: de líder mágico-religioso y de político.A diferencia de las demás religiones del Oriente Próximo que devienen su origen del tiempo mítico,  la tradición yavista se establece en la historia fáctica y se anuda con la religiosidad familiar de los tiempos patriarcales (Gn 12-50). Los teólogos posteriores se esforzaron en fusionar ambas experiencias como producto de una misma y única raíz [10].Por tanto, se establece que Moisés es el mediador entre el pueblo y su Dios y junto con la creencia en el oráculo de Yahvé (es decir, la intervención sobrenatural) conforman la religión yavista fundamental del período pre-monárquico. Para entender algunos rasgos de la misma podríamos dividir el presente trabajo en: A) La naturaleza de Yahvé según la etimología de su nombre, B) Yahvé el Dios madianita del fuego y C) La teofanía como medio instaurador del culto posterior.
 
A) ACERCA DE LA NATURALEZA DE YAHVÉ SEGÚN LA ETIMOLOGÍA DE SU NOMBRE.

 

Los israelitas premosicos tal vez tendrían sus Dioses familiares ( trp) o participarían del culto a algún Dios egipcio/semita como por ejemplo Set/Ba’al [11], pero sin duda entran en conocimiento de Yahvé a través de la experiencia de la liberación (Ex 3:13-15; 6: 2)[12]. Yahvé ahora asume, en caso de ser conocido anteriormente por los israelitas [ El-Sadday], una nueva función ( de libertador único), y se convierte en el “centro cultual” estableciendo una monolatría. Configuración que en tiempos de los profetas (nevin) se transformaría en el monoteísmo ético. En cualquier caso, para el tiempo que nos ocupa,  Yahvé se acepta como divinidad “única” por el nuevo significado de su nombre.En Exodo 3: 14 cuando Moisés le pregunta a la zarza (o al que se manifiesta en ella, en este caso a través de fuego)[13] cual era su nombre, este le responde Ehyeh esher ehyeh. Este mote ha sido mal traducido como “Yo soy el que soy”(LXX).
 
Hayah es un verbo hebreo que se vierte como “ser”; aunque esto ha sido desmentido [14] ya que el verbo utiliza la frase nominal que da la idea más que de “ser” de “estar”. Al presentar aquí modo imperfecto en forma causativa más que “ser” o “estar” sería más conveniente traducirlo como “seré” o “estaré”[15]. Por ello, una de las formas en que puede aproximarse la traducción es “yo soy” el “causa” que “llega a ser”[16] o “Yo soy”  “el causa”  (o el que causa) que los eventos “soy/sean”[17]. Estableciendo de este modo la función de Yahvé como Dios liberador y de la verdad como cumplidor de profecías en la corriente del tiempo [18].
 
B)    YAHVÉ EL DIOS MADIANITA DEL FUEGO
 
A Yahvé se lo vincula como Dios de la montaña ( heb. sur lit. roca), localmente con la región del Sinaí. Pero también se lo ha visto asociado, como a Ba’al, a otras montañas: Se’ir, Edom, Temán (Jue 5: 4; Sal 68: 8; Dt 33:2; Ha 3: 3)[19]. Elías lo relaciona con Horeb ( 1 Ry 19). Lo cierto es que Yahvé está ligado con las zonas desérticas de sur y por lo tanto a formaciones volcánicas, como ocurre con el pueblo de “Schasu”, en la franja del Mar Muerto, que aparece en los textos egipcios [20].Según la Biblia aquellas soledades del sur estaban habitadas por los madianitas, un pueblo nómade cuya solidaridad con Moisés está muy bien documentada (Ex 2: 16; 3: 1; 18: 1). El suegro de Moisés era madianita, a veces llamado Jetró (Ex 3: 1) otras veces Reuel (Ex 2: 18)[21]. Se habla de él como “sacerdote de Madian”, lo que indica que tal vez adorase desde antiguo a Yahvé (Ex 18: 10-12). Posiblemente era una divinidad que se mostraba en el fuego, ya que los madianitas presumiblemente eran herreros y Yahvé bien pudo hierofanizarse en las actividades ígneas de la región (zarza/nube, etc.) aunque no permanece en ellas.

 

La biblia guarda silencio en cuanto a este posible origen de Yahvé remontándolo hasta los comienzos de los mitos hebreos (Gn 1-11) y trata de relacionarlo con el Dios de los patriarcas, ya que según otros textos parece indicar que el culto yavista fue introducido en Madian por Moisés (Ex 18: 1-12). Como sea, todo indica que Yahvé es más antiguo que el Dios de la liberación del desierto y que era un Dios de las montañas del sur de Palestina, ya que no tiene características egipcias se lo vincula más con las divinidades semíticas como Ba’al y Hadad como Dioses meteorológicos (Sal 68: 5; Is 19: 1)[22].

C) LA TEOFANÍA COMO MEDIO INSTAURADOR

 El encuentro de Dios e Israel en Sinaí que abarca desde Exodo 19 hasta Números 10 ha aparecido como un cuerpo literario extraño en medio del relato de la liberación [23]. Existen cinco narraciones asociadas a la teofanía en Sinaí ( Ex 19; 24: 1, 9-11; 24: 15-18; 33: 34). Todas coinciden en que Israel estuvo ante la magnificencia de las manifestaciones divinas en rayos, humo y truenos. Así se establece a Yahvé como potencia sobrenatural que irrumpió en la cotidianidad del tiempo como “ruptura de nivel ontológico” [24]. De esta forma la liberación/alianza se convirtió en símbolo (potencia inmanente/trascendente) de su experiencia de lo sagrado o su cita con el misterio[25]. El éxodo fundó la relación con Yahvé (ética)  y la teofanía, por otro lado, evidentemente instituyó el culto (tienda, utencillos, Arca de la alianza, sacerdocio, ritual)[26].La “tienda del encuentro” (‘obel-mo’ed) se puede rastrear al tiempo del desierto. Allí  se uso una santuario móvil al estilo de los templos árabes ( qubbe tienda de cuero rojo) donde residió la imagen de Dios (la roca fue evidentemente reemplazada por el Arca de la Alianza). Esto nos hace recordar al  fundamento del templo hallado en Timna en el desierto del Sinaí (templete de Hathor del Siglo XII cerca de las minas de cobre egipcias, al parecer, se usaba mano de obra madianita). Es de notar que allí se encontró también una serpiente de metal con la cabeza de oro, como la “serpiente de cobre” del relato bíblico (Nm 21: 4-9). El Arca –heb ‘rn- debió ser un artefacto religioso  insigne (con una alta carga numinosa) [27] muy arcaico donde Yahvé residía “sobre” (en estado “metafísico” presente en el espacio ente  las alas querúbicas) el propiciatorio [27], es decir, que garantizaba su presencia y servía de trono simbólico de Dios.Resulta extraño que el “sitio” sagrado de la teofanía carezca de localización exacta, seguramente para eliminar una posible adoración a la montaña [28] a tal punto que hoy por hoy es imposible identificarla con seguridad.En conclusión la teofanía instaura y legitima como “divino” el sacerdocio levítico [29] y el complejo ritual [30]. Con relación a las fiestas estas serán tratadas en un trabajo futuro. Pero se establece en esta etapa de su desarrollo cultual que Yahvé no estaba relacionado con ningún lugar en especial, sino con un pueblo y su alianza. Para lo cual esta alianza consistía en A) al Decálogo (Ex 20: 1-17); B) el Código de la Alianza ( Ex 20: 22-23: 19); C) el Decálogo cultual (Ex 34: 11-26) y D) el Código de Santidad (Lv 17-26).

 

NOTAS

[1] Albertz: “Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento” Madrid, 1999, pág. 66.

[2] la palabra hebrea berit (alianza) no es el equivalente exacto en nuestra lengua de alianza ya que en nuestro idioma evoca “un compromiso mutuo entre dos personas iguales”. Berit nos remite a una intervención unilateral de una persona con respecto a otra y que aguarda respuesta (Jr 34: 18). Cf. Buis, P.: “La Notion d’Alliance das I’Ancian Testament”, París, 1976. Vease Rubino & Godino, 1986, para una comparación entre las Alianzas hititas y la comparación con la Alianza de Yahvé-Israel, citado por D’Amico,J.:”Introducción a la Biblia”, Bs. As. 1994.

[3]Op. Nota 1

[4] Reichert: “Jehowist”, 1972.  Cf. Schmidt, W.: “Exodis”, 1983.

[5]Cf. “Studien Zur composition des Pentateuch”, 1990. Según Albertz (Pág. 87) Isaías no hace ninguna referencia a la religión del éxodo por lo que se supone que es una construcción posterior.

[6] Fohrer,G.: “Religions Geschichte”, 1969.

[7] Herman, W.:”Aufenthalt”, 1979, Pág. 29. Cf. welmar P. & Zange E.: “Exodus”, 1975, Pág. 118.

[8] Fuster S.: “El éxodo bíblico en los textos egipcios” www.egiptologia.com. 2003.

[9] Es interesante saber que Jenofonte cuenta que cuando Ciro entra en Babilonia se emite un edicto de que se ocultaran todos los habitantes en sus casas para que no los mataran (Jenofonte: Cyropaedya “La educación de Ciro). La Pascua corresponde a la unión de un rito antiguo de pastores nómadas que antes de empezar una travesía sacrificaban a un animal y la sangre se pintaba en los postes de las tiendas, para preservarlos de fuerzas nefastas. Cf Wiene C.: “El libro de Exodo” CB 54 Pág. 23.

[10] Op. Nota 1. Pág.95.

[11] Fuster, S.: “Sobre la naturaleza y la iconografía de Set de Avaris el Dios de los Hiksos” www.egiptologia.com

[12]Blum, E.: “Studien”, 1999. Pág. 41.

[13] Fuster, S.: “Sobre las manifestaciones de Yahvé en los elementos de la naturaleza” www.temakel.com

[14] El sentido del verbo hayarh que se vierte en 1 persona del singular ehyeh no es exactamente “ser” sino “llegar a ser” lo que reúne los tiempos verbales completos.

[15]Me he ocupado ampliamente de la etimología del nombre de Dios en el ensayo Fuster S.:”La creencia y el hacedor. Un acercamiento a la fe desde el judeocristianismo” www.temakel.com/bibliotecavirtual/ 

[16] Cf Ex 3: 6. Así hayar se utiliza  raras veces y siempre con intención de presencia (estar allí con) o de finalidad (estar allí con vista a).

[17] Otras dicciones antiguas son yagut (el que ayuda o protege). Cf. Weippert “Jahve”, 1986. En los nombres procedentes de Ebla aparece el elemento i-a (derivado de HWI = el será, se mostrará. Cf Muller, “Jahwename”, 1982. Pág. 320). Estos nombres se interpretan en el sentido de eternidad de tiempo pasado y futuro. En árabe se utiliza la raíz verbal hwy/hawa (caer) o el que hace caer como Dios del viento. En Mari aparece en las inscripciones la raíz yawy (el venerable) Cf. Muller, Pág. 308. En nabateo aparece Dios ‘bd’hyw de la raíz hyi en 1 persona del singular.

[18] Op. Nota 15.

[19] Weinfeld: “Inscriptions”, 1984.

[20] En épocas de Amenhotep III (Siglo XIV) y Ramses II (Siglo XIII) se recoge en las inscripciones la dicción Y-H-W’. Esto está asociado a una población que figura en los textos de Amarna Schasu, pueblo nómade de las inmediaciones del Mar Muerto donde aparece la dicción S’s’w-yhw’, “tierra de Schasu Yahvé).

[21] Jetró (suficiencia, abundancia) (Ex 3:1; Jue 1: 16, Nm 10: 29). Las diferencias del nombre parecen indicar que Jetró era un título, por ello en las inscripciones tiene varios nombres. En Ex 4: 18 el texto masorético dice “Jeter”. Nm 21: 1 habla de la mujer “cusita”, referida a la mujer de Moisés. Esto no se refiere a Etiopia sino a la tribu de “Cusan” que habitaban las inmediaciones de Madian( Ha 3: 7).

[22] Op. Nota 13.

[23]Von Rad; G.: “Das Formgeschichtliche Problem des Hexateuch” 1936, Pág. 20-27. Cf. Noth, 1948.

[24] Término acuñado por Mircea Eliade.

[25] Albrektson, B.: “History” 1962.[26] Op. Nota 1. Pág. 109. La tradición del culto es una composición sacerdotal (S) de principio de la época postexílica como la construcción del santuario móvil (Ex 35), aunque seguramente existió una tienda para establecer el Arca de la Alianza y sirviera de oráculo, como también la instauración del sacerdocio ( Lv 8).

[27] Fuster, S.: “El simbolismo del Arca de la Alianza” www.temakel.com.

[28] Fuster, S.: “Arquetipos del ritual levítico del Yon Kippur” www.arqueologos.org

[29] Kellerman, D.: “Lewi”, 1984, Pág. 499.[30] Fuster S.: “La religión del Antiguo Israel. Perspectivas históricas y fenomenológicas” Bs. As. 2004.

 

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Actualizado - Lunes, 30 Noviembre 2009
 
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