Algunas consideraciones de la religión de los pueblos árabes preislámicos

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Escasos son nuestros conocimientos de la religiosidad de los pueblos árabes en la etapa preislámica. Los datos recogidos se basan mayormente en documentos epigráficos y testimonios desde el exterior. En cuyo caso nuestras fuentes son las siguientes:

1)  La supervivencia de prácticas paganas dentro del Islam.

2)  Las alusiones del Corán.

3)  Informaciones contenidas en raros documentos anteriores al Islam.

4) Tradiciones recogidas de autores árabes posteriores.

5) Inscripciones preislámicas. 

Filólogos e historiadores musulmanes han prestado atención a los vestigios del paganismo árabe. La razón es que el mismo Corán habla de “ídolos” y de “tiempos de ignorancia”.

 Existe una fuente que de llama El libro de los ídolos, del siglo VIII E.C., escrito por Ib Al Kalbi y es la exposición más completa que podemos disponer sobre los cultos y Dioses preislámicos. Complementado con las inscripciones [Datan del I milenio y están escritas en árabe clásico] [1] podemos acceder al nombre de algunas de sus deidades principales. Lo cierto es que este libro intenta exponer una teología y explica la idolatría politeísta como una corrupción del monoteísmo que el Islam atribuye a Abraham e Ismael.

 

 

Con relación a su mitología no nos ha llegado ninguna narración árabe, solo breves fórmulas invocatorias de ciertas estelas provenientes del Norte de Arabia que a menudo se les llama “hermosos nombres”. Cualquiera sea el nombre del Dios invocado, siempre es el depositario de todas las bienaventuranzas de la vida terrestre.

 

Lo que sí se sabe es que tenían un panteón bastante rico. A continuación expondremos algunos nombres de las divinidades:

 

Atarsamain (Atar del cielo): Esta divinidad era común entre los semitas ya que se la encuentra en las inscripciones de Ras Shamra. Se desconoce su naturaleza, quizás se trate del planeta Venus, en cuyo caso sería homóloga a Istar/Astarté.

 

Nuhay: Solo sabemos que era una divinidad de los árabes de Dumat.

 

Ruda: Llamado el benevolente, quizás sea el Dios Orotal que menciona Herodoto [2] quien lo relacione con Dionisos.

 

Alilat: era una entidad femenina llamada la “celeste”. El Corán la cita a la cabeza de las deidades sublimes. Tal vez una antigua esposa de Alá.

 Salm: que quiere decir “imagen” (heb. élil; élil-e-gillúlím, lit. “bolitas de estiércol” designado para nombrar a los tera(p)im). Al igual que a otros Dioses semíticos dejan a la entidad en el anonimato. Era representado antropomórficamente de pie, con una túnica y un bonete portando una lanza.

Otra forma de designación que encontramos era representar a la divinidad con estelas, por el nombre o por su función[3].

 

Los Dioses árabes propiamente dichos eran Manaf y Manat con funciones de conocedores del destino, y los astrales Shams (Sol) que corresponde al Helios de los romanos de Emesa, Siria. Por otro lado tenemos a Uzza, una Diosa también relacionada con el planeta Venus (la poderosa) mencionado  en el Corán.

 

Las representaciones de la deidad solían ser “un simulacro”, que generalmente se manifestaba con una piedra bruta [3], como la que actualmente hay en la Meca en la esquina de la Kaaba[4]. En Petra se han encontrado santuarios tradicionales a cielo abierto cuyo centro era un betilo realizado sobre la roca o dibujado sobre ella. El sitio era un espacio sagrado y un centro simbólico (haram) que tenía un pozo y era un punto de reunión de las tribus. La costumbre era realizar una peregrinación al betilo en algunas fechas fijas del año, cuyo rito principal era la “circunambulación” (dar vueltas) alrededor de la piedra [5]. Existían piedras fijas y móviles. Estas últimas eran transportadas con la tribu en santuarios igualmente transitorios (tiendas), los que nos hace recordar al Tabernáculo mosaico.

 

Las condiciones de vida precaria y azarosa que tenían los árabes nómades explica perfectamente esta necesidad de ponerse bajo la tutela de los Dioses. Su religión estaba dominada por la adivinación y la búsqueda de conocimiento del porvenir [6]. Carecían de clero pero en cambio tenía guardianes de las piedras llamados kahin (similar al heb. Kohen).

 

Además de Dioses mayores reconocían también la presencia de Djinns, seres intermediarios, similares a los Serín o “demonios en forma de cabra”[7], que habitaban las ruinas desoladas y atacaban a los viajeros dejándolos rengos, como le sucedió a Jacob cuando lucho con un ángel[8].

 

DIFERENCIAS CON LOS  ÁRABES DEL SUR

 

Con relación a los árabes del sur, ellos desarrollaron su civilización entre los siglos V –VI E.C. Su divinidad principal era el Dios Athar relacionado con Astarté en Ugarit. En este caso aparecen elementos mesopotámicos [9] ya que está presente el Dios Sin (luna) y Diosas solares para complementar una triada: Dat-Himyam (Diosa Sol) y el Dios solar Almaqah, símbolo de poder.

 

Otra trinidad estaba compuesta por Almaqah (Sol), Athar (Venus) y Sin (Luna), triada parecida a los sumeros-akkadiaos. Se evidencia la presencia de una deidad Padre llamada Wadd.

 

Las características de estos Dioses aparecen en forma de protectores, de la persona, de la tribu o del Estado[10], además de divinidades de la lluvia y de la prosperidad agrícola. En el sur se puede observar por las inscripciones, la presencia de templos y clases clericales bien jerarquizadas quienes monopolizaban los sacrificios.

 

 

 

EL HOLOCAUSTO ÁRABE PRIMITIVO

 

Con relación a las ofrendas quemadas, tan bien documentadas en el Levítico, en este caso  los datos que tenemos a la mano son insuficientes y deben ser sometidos todavía a una exhaustiva revisión crítica.

 

Existe un relato obra de un monje del Sinaí hacia el siglo V E.C. llamado Pseudo  Nilo. Cuenta el relato de su hijo, San Nilo, que fue hacho prisionero por los sarracenos que deciden ofrecerlo como sacrificio a la Estrella de la mañana. Se prepara el altar, la espada, la libación, el incienso. Pero se salva porque los sacrificadores se quedaron dormidos y el planeta ya no era visible cuando se levantaron. A falta de víctimas humanas, estos árabes inmolaron un camello. Le dan muerte al animal degollándolo y se beben parte de la sangre. Los asistentes participan para arrancarle la carne a jirones y se la comían cruda. Todo resto debía desaparecer para la salida del sol.

 

Este relato, es algo dudoso, y está en franca oposición con las inscripciones. La dificultad de las religiones preislámicas es que difieren de región en región y todas, hasta el momento, están mal conocidas en cuanto a su instancia ritual.

 

Arabia septentrional, con la que los israelitas estuvieron seguramente en contacto directo, tenemos más enlaces de información[11]. Se hacían ofrendas animales a  los Dioses pero siempre fuera del santuario principal. Según una inscripción Lijyanita habla de sacrificios humanos, pero esto es poco confiable.

 

En Arabia central faltan inscripciones. Por lo que se sabe se daban libaciones de leche, se cortaban los cabellos y se ofrecían al estilo Nazir hebreo (Números 6: 18) [12]. Se ofrecían lo mejor del botín y las primicias de las cosechas. Entre los nómades no tenían altar (mizbeah) sino un nusud, es decir, una piedra erguida que podía tener forma de figura humana. Como vimos la piedra simbolizaba a la divinidad y el rito sacrificial consistía en degollar la víctima delante de la piedra y frotar la carne en ella, la sangre se vertía al pie de la misma estela y se diluía por un foso excavado. Las víctimas podían ser, camellos, bueyes u ovejas. Las ofrendas se comían en familia como en el  Pesaj.

 

En el sur, como ya vimos, eran más adelantados. Tenían santuarios y ritos con libaciones y perfumes. Los sacrificios sangrientos eran por lo general de carneros o toros. El altar (mdbht) tenía una etimología msrb que quiere decir “quemar”, por lo que se desprende que ofrecían víctimas quemadas como lo hacían los israelitas. Este breve trabajo, pretendió ser un acercamiento a la fascínate, pero mal conocida, Arabia preislámica. Sin embargo, por los datos recogidos por la arqueología, en espera de nuevos aportes y estudios al respecto y por la religión comparada podemos reconstruir, al menos en parte, los silenciosos y olvidados cultos de los pueblos árabes antes de la reforma de Mahoma.

 NOTAS[1] Una referencia muy antigua se encuentra en las inscripciones de Esar Hadon, donde este monarca devuelve imágenes religiosas.

 

[2] Herodoto III, 9.

[3] Otros ejemplos de divinidades y sus funciones son: Yagut (el que trae socorro); Yaur (el que protege); Dusares (El sol en nabateo); Carras (Luna, alumbra la noche).

 [4]Según el mito islámico, la Kaaba fue construida por Adán. Cuando este fue expulsado del paraíso se trasladó a Sri Lanka. Es interesante notar como en esta región del este de la India existe un mito muy curioso: Brahma creo al primer hombre Adima ( sán. “El primer hombre”)y a la primera mujer Heva (de una raíz sánscrita “lo que completa la vida”), y proclamó su igualdad entre ambos, la como lo enseña el Corán (16: 17; 55: 56). Y les dio la isla de Ceylán para que vivieran. Cf Jacolliot, L.: “La Biblia en la India” bs. As. 1999. El mito árabe continúa con el viaje de Adán a la Meca; él fue el primer peregrino. Adán y Eva estaban muy tristes y Ala les regaló un rubí, era deslumbrante en su brillo. Pero la piedra se volvió negra por la impiedad de los hombres. Esta piedra es símbolo de de alianza entre Dios y la humanidad. Durante el diluvio, la Kaaba fue sumergida y su emplazamiento olvidad por los hombres. Dios le reveló la ubicación a Abraham quien la reconstruye (Corán 26: 6).

[5] El rito de girar, los hindúes los hacen en el sentido de las agujas del reloj  mientras que los musulmanes lo hacen en el sentido contrario, similar a como se lee sus escrituras. El girar hasta tocar la piedra es símbolo de trascendencia del ego a favor de otro ego superior. Es curioso que la mayoría de los templos y rituales a lo largo de todo el mundo tengan esta función (de trascender) poner el centro en otro lugar que no es el ego propio. Idea que fue retomada por la mística India en los Upanisad (Atman y Brahman). Cf. Stoddart, W.: El hinduismo” Barcelona, 2002.

[6] Tenían posiblemente un sistema adivinatorio basado en arrojar piedras como el Urim y el Tumim ( heb, “dentro”)del que nos habla la Biblia (Éxodo  25: 16).

[7] Corán 2: 96. Jahia explica que los demonios después de escribir libros de magia fueron a refugiarse  bajo el trono de Salomón, y después de la muerte de este príncipe quisieron convencer a la gente que era gracias a ellos que Salomón tenía tanta sabiduría. Los ángeles Harut y Marut fueron enviados a Babilonia para juzgarlos. Ángeles que cayeron en las garras de Venus por su hermosura.

[8] Existía la creencia que si un viajero se encontraba con estos demonios quedaba cojo. Es notable que Jacob quedara cojo después de la lucha que le dio el nombre Israel. Coger se vierte también “saltar” (pesaj), “pasar por alto”.

[9] La triada mesopotámica estaba integrada por Sin (Nama) Luna, Samash (Utu) Sol e Istar (Inana), la estrella. Tal como figuran en el código de Hammurabi.

[10] La idea de religión del Estado se desarrolla ampliamente en el Islam.

[11] Es probable que la Pascua primitiva surja de un ritual árabe nómade de sacrificar el primogénito del rebaño para asegurar la supervivencia de la cría. Cf. Fuster, S.: La religión del Antiguo Israel. Perspectivas históricas y fenomenológicas”, Madrid, 2010.

[12] Nazareo era, para la religión del Antiguo Israel, uno dedicado a Dios, no podía cortarse el pelo, no podía beber vino ni tocar ningún cadáver mientras durara su voto.

 

 BIBLIOGRAFIA  Arkoun; A: El pensamiento árabe”, Barcelona, 2003.Arbos, H.: “A través del Islam”, Barcelona, 2004.Charles Puech, E: “Las religiones antiguas”, Madrid, 1970.Chelhod, J.:  “Les sacrifice chez les árabes” París, 1955.De Vaux, R.: “Instituciones del Antiguo Testamento”, Barcelona, 1976.Henninger, J.: “Das opfer in der altsudarabischen hochkulturen” En Anthropos XXXVII-XL, 1942, 1945, PP. 779-810. Cf. “Le sacrifice les arabes”, En Ethnos (Estocolmo) XIII, 1948- 1-6.Ryekmans, G.: “Les sacrifice DBH dans les inscriptions safaitique”. En HUCA XXXIII I 1950-1951, pp. 431-438. “Les religions arabes preislamiques”, Lovaina, 1951.Wellhausen, J.: “Reste arabischen Heidentums”, Berlin, 1897.

 

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Actualizado - Jueves, 06 Enero 2011
 
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