La Santidad de Dios - Acerca de las Instituciones cúlticas y festivas en las tradiciones del Pentate

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 Los rituales hebreos antiguos, tal como figuran en la Biblia, son muy complejos, y se los suele comparar con los ritos brahmánicos de la India (brahmanas, Aranyakas). Estudiarlos constituyen un capitulo fundamental en el abordaje de la historia de las  religiones y una mejor comprensión de la configuración monoteísta.  


Ante la falta de comentarios exegéticos afables principalmente del libro de Levítico y de estudios críticos de las instituciones en el resto de las tradiciones del Pentateuco es que ofrecemos el actual estudio; aunque su enfoque es de tipo fenomenológico. El mismo  solo pretende ser una guía, que no sustituye de ninguna manera la fundamental lectura bíblica tan rica y necesaria, que recomendamos tener muy presente como una vía principal de acceso a quienes lean este trabajo.

 

Por lo tanto, veremos a continuación los sistemas festivos (símbolos de buscar a Adonaí ‘dn y participar en su santidad) y sacrificatorios (cubrir las faltas) de la religión del Antiguo Israel y trataremos de explorar su aparente significado según esta plasmado en la Biblia.

 

1 RITOS PRIMITIVOS

 

Cabe aclarar, que la descripción de los actos litúrgicos mencionados en el Pentateuco, fueron ordenados más o menos como lo conocemos ahora cerca del Siglo VI a. C. (de fuerte tradición Sacerdotal [S o P], siendo Levítico 1-7 la redacción más reciente, de composición similar al capítulo 1 de Génesis), pero sin duda, se conocían desde tiempos muy remotos. Qué tanto, no lo sabemos. Según la mayoría de los biblistas, este sistema santificatorio y sacrificatorio fue aplicado al segundo templo (Zorobabel) y trasladado a la época de Moisés; lo que dificulta de manera sustancial reconstruir los ritos y las ceremonias primitivas populares a Yahvé.

 

El material más arcaico del que disponemos proviene de fuentes yavistas, que sugestivamente dan la idea, entre velos, de algún protoculto totémico de Yahvé. Se cree que la tradición elohista, que proviene mayormente del área norte, a relacionado a Yahvé con un becerro (el toro EL-I[lu]) y las tradiciones heredadas del sur con una serpiente. Es interesante la conexión egipcia, que en esta línea de investigación nos conduce al serpo-asno-eg hiw que se menciona en los textos de los sarcófagos, línea 266 con relación a Set, una divinidad egipcia adorada por los semitas –Set de Avaris- [1]).

 

En Éxodo 4: 24-26, nos encontramos el relato de la “circuncisión de Moisés”. Este pasaje confuso puede aplicar a un antiguo culto donde la sangre era indispensable para el rito so pena de muerte; en cuyo caso tendríamos el elemento sanguíneo (presentando el simbolismo de la sangre es vida, Levítico 17: 4) arraigado en sus tradiciones desde muy antiguo y asociado con su santidad(Levítico 17: 10-14).

 

Quizás en la narración cercana del “becerro de oro” adorado en Sinaí (Éxodo 32: 5), haya alguna reminiscencia de estos protocultos al asno y a los cánidos como elementos más tardíos. En sitios arqueológicos en el Negev se hallaron templos de disposición cananea con depósitos de fundación con asnos sacrificados (Sharuhem).

 

En el otro relato: “la serpiente de cobre” (Números 21: 8, 9) encontramos un segundo elemento. En Sinaí, en una serie de yacimientos que datan de la III dinastía egipcia (sitio Timna, IV milenio a.C.), se halló un templo con una serpiente de cobre con cabeza dorada en lo que fue un santuario dedicado a Hathor (eg hwt dominio en superficie) reutilizado por los madianitas.

 

Otro ceremonial, que su leyenda etiológica data del tiempo de las tradiciones de los Jueces, es el “montículo de las lamentaciones”. Según Jueces 11: 29-40, las mujeres púberes iban a llorar la virginidad e inmolación de la hija de Jefté. Posiblemente evocando un antiguo suceso cananita en la que se sacrificó a una joven para cumplir una promesa.

 

2 EL LIBRO DE LEVITICO

 

Este libro del Pentateuco, que aparece como compendio central, tal como su nombre lo indica, habla de los levitas y su servicio(heb. Waiyiqrá; LXX Leuitikón; Vg. Leviticus), centrando nuestra atención en la “santidad de Yahvé” y lo sagrado de la sangre, y por lo tanto, como ese reflejo de pureza ceremonial debe llevarse a todo el pueblo por medio de complicados sistemas litúrgicos adaptados a un estricto monoteísmo(Levítico 11: 44; 20: 26). Esta porción del Pentateuco (torá), es el resultado final de una amalgama de ritos muy arcaicos [2] con elementos actualizados para el período postexílico. Sin embargo, los sistemas rituales y culticos se dejan entrever por diversas partes del bloque  de la ley y exceden los límites del libro de Levítico. Por lo tanto, en este texto seguiremos el método fenomenológico y fundamental, veremos como el rito era vivido por el israelita y que significado valorativo religioso les proporcionaba.

 

3 EL CONCEPTO DE PECADO

 

En la mentalidad israelita, se entiende por pecado todo aquello que es contrario a la personalidad, caminos, normas y propósito de Yahvé.

 

El término hebreo para pecado es jat-ta’th, que significa errar. Da la idea de pecado y rito que lo borra. El sentido de esta expresión apunta  a alcanzar determinada norma ideal impuesta desde el exterior. El pecado es aquello que efectuaría una ruptura en la relación con Dios (teísmo), y por lo tanto, crea por oposición otro ámbito de realidad. Se recupera, de esta forma, la noción de lo sagrado y lo profano [3].

 

Esta noción, en la ley mosaica, tiene que ver primeramente con un ámbito físico, como “lo que viene de afuera”. El tabú o prohibición de no entrar en la región o zona santa, separada del Santísimo: lo sagrado (qadosh), y quedarse afuera, era el patio o umbral: lo profano. En esto Éxodo 3 es ejemplar.

 

En segundo lugar, lo moral (observe el mito de Adán y Eva, alejados del Edén por una falta de desobediencia). Se entiende como una vivencia análoga. Pero en ambos ordenes el pecado es heredado, como símbolo de carga y peso (P. Ricouer: “La simbólica del mal” pp. 308). Esto fue una concepción bastante particular del pensamiento hebreo. La caída en el pecado, era visto como una mancha, un estigma que adquirió un acto ajeno[4] del que procede la condena de vejez y muerte, de hecho así es vivenciado, pero que puede borrarse por sacrificio expiatorio, lo que daba dimensión existencial a su esperanza cultivando fe.

 

4 EL FENOMENO DEL SACRIFICIO

 

Los sacrificios son entre los rituales, los más conocidos, y quizá por ello, los peor interpretados. El término en latín es “sacrificum”, que significa “convertir algo en sagrado” (sacrum fácere), pero esta designación puede tener mejor valor en un contexto de la religión romana (Croatto-1994; pp 249). La primera relación que se hace es con la víctima (heb. Zébaj-zebajim- “comunión” con connotaciones en ugaritico y fenicio qtrt; ibnt, ‘tm), lo que nos hace pensar en una ofrenda de sangre, sea animal o humana. Otras acepciones son heb. olah “subir”; “lo que se sube al altar” kalil “destrucción total”, qorban “acercarse a Dios”; isseh de etimología incierta).

 

Sin embargo, el tema no es siempre así. Según Widengren, dice que por sacrificio debe entenderse “una acción religiosa o rito para crear un vínculo con la divinidad, en el sentido que es algo que se ofrece”. Es dar “algo” a cambio “de”. En otras palabras, es dar lo que la divinidad requiera para que uno sea acreedor de lo que pretende (bendición, perdón o abundancia). Por lo tanto daría la idea de toda ofrenda animal o vegetal que se destruye en todo o en parte sobre un altar como obsequio a la divinidad.

 4.1 Elementos del sacrificio

Según la mayoría de los fenomenólogos, en el sacrificio entran en juego al menos cinco elementos: 1) El sacrificante; 2) El sacrificador; 3)La ofrenda; 4) La divinidad que lo recibe; 5) Nuevamente el sacrificante a quien le vuelve el don de Dios/Dioses. Cerrando así el círculo.

 

Es una especie de lenguaje mímico-simbólico, es un ir o un dar, que tiene una experiencia concomitante con su regreso en forma de bien. Similar al monomito del héroe que viaja a algún lugar misterioso y retorna con algún valor.

 

Es posible que el sacrificante y el sacrificador sean la misma persona. En la antigüedad los patriarcas cumplían ambos roles (rey y sacerdote) como Melquisedeq(Génesis 14). Esto era común en el contexto del Oriente Antiguo Próximo como figura en los pasajes de 1Reyes 8: 5; II Reyes 6: 13 (Las mismas ideas subyacen en la teología cristiana de Hebreos 9: 11-14).

 

En Israel, la mayoría de los sacrificios eran cruentos, es decir se requería sangre como vehículo apropiado para entrar en la presencia de Dios.

 

La utilización de sangre en los rituales de fertilidad llevados a cavo en Canaán era corriente. En 1 Reyes 18, se muestra un sacrificio a Ba’al en la que los sacerdotes del Dios se cortaban el cuerpo con dagas y lancetas para restituir a la tierra una especie de “espíritu” (sangre) con lo que, según se creencia, lo reactivaba para la abundancia en la cosecha( el ugarítico también usa la palabra Kalil como holocausto).

 

4.2 Ofrendas en la religión israelita primitiva

 

Teológicamente, todos los sacrificios efectuados en el ritual tipo tenían como fin evocar la actitud de Abel y de Abraham: ofrecer una víctima que contenga sangre (vida) para que no se tome la del sacrificante (o pueblo al que este representa)(Génesis 4 y 22).

 

Operaba algo así como una ley de Compensación.

 

En este sentido, los ritos remitían al mito del pecado original, en la cual Adán perdió su vida (sangre) al volver al polvo, pero no solo la suya, sino la de toda la raza humana que potencialmente estaban en sus entrañas (lit. muslo).

 

El sacrificador (Sumo Sacerdote) que entendía esto, místicamente daba a Yahvé un equivalente. Era como decir: “El hombre (o el pueblo) a quien yo represento hubiera debido morir a causa del pecado, pero la sangre aquí ofrecida, demuestra que una víctima ha sido entregada en su lugar. Tu ley ha sido satisfecha, otorga perdón según tu promesa”. (Vila Escuain, 1990, pp 1112-1115).

 

En una consideración mística, estos holocaustos tenían una proyección mayor, más allá del tipo (Isaac, en Génesis 22, simbolizo que para la ofrenda se requería algo más que un animal). El equivalente perdido era una vida humana: Adán, se debía un equivalente (igual valor, como la balanza de Tot, en la mitología egipcia) parta compensar la pérdida(Éxodo 21: 12). Sin embargo esta interpretación teológica con un fuerte asidero cristiano para dar un sentido al primer testamento es contradecida por Deuteronomio 24: 16 un texto redactado para la época del Rey Josías (D)en contraposición una redacción más antigua del decálogo ético en Éxodo 20: 5 (E).

 

Naturalmente se sabía que un animal no cubría el valor perdido ni podía equiparar la balanza. Por ello, en la interpretación del misterio cristiano, este equivalente fue comprendido como Cristo según la teología paulina. Ese sacrificio sería ideal. Concepción que tuvo  un desarrollo durante el movimiento profético(ya que en él se ve asignada la esperanza mesiánica), y que tal tendrían en  mente los redactores finales del libro de Levítico, época en donde la doctrina de la retribución estaba emergiendo.

 

En tiempos posteriores al exilio, ya se desarrolla la literatura apocalíptica en donde se ve un ciclo de tiempo final en la que el Mesías restaura el paraíso original y redime a la humanidad; elemento presente en la literatura de Qumrram (4Q y 5Q I de Henoc; Salmos de Salomón y Pesher de Isaías. Nueve Mss. contienen fragmentos de Levítico, c. 125 y 75 a. C.).

 

Mircea Eliade cita

 

”Según el libro Siríaco: La gruta de los tesoros, Adán fue creado en el centro de la tierra, en el lugar mismo donde se alzó la cruz de Cristo (…). Al ser ajusticiado (Cristo) en la cima de la montaña cósmica, el lugar mismo donde fue creado Adán, en el centro de la existencia, Jesús redime con su sangre todos los pecados del género humano y le trae a este salvación” (Eliade, 1993:pp 34).

 

5 TIPOLOGIA DE LAS OFRENDAS

 

Los hebreos tenían un calendario de meses lunares (de luna nueva a luna nueva) de 29 días, 12 horas y 44 minutos. En períodos arcaicos no sabemos cómo ajustaban el año lunar para que coincida con el año solar(calendario lunisolar), pero para el siglo V a. C. se arreglo para que encaje con el ciclo metónico. Según este, se añade un mes intercalar siete veces cada 19 años, en este caso es el mes Veadar (segundo Adar).

 

Sus ofrendas sacrificatorias tenían además que ver con los ciclos solares, ya que realizaban ofrendas día por día y con los ciclos lunares se ofrecías cada siete días.

 

5.1 Tipos de ofrendas quemadas

 

Las ofrendas que se hacían por el pecado se realizaban:

 

1)     Cada mañana y cada noche (tamid)

 

2)     Cada sábado(Sabat)

 

3)     Cada primer día de mes

 

4)     El primer día de la Pascua y de las tortas no fermentadas(Pasaj)

 

5)     Los días del cubrimiento (hatta’t)

 

6)     Fiesta del Pentecostés(fiesta de la cosecha)

 

7)     Cada día de las fiestas de las Cabañas(Sukkot)

 

8)     Eventualmente en algún rito de iniciación o cuando se sellaba algún contrato(Berit)

 

5.2 Características de los animales ofrecidos

 

Podían ser toros, carneros, machos cabríos, tórtolas o palomas. Si eran cuadrúpedos, se procedía de la siguiente manera: Se le ponían las manos sobre la cabeza del animal y se lo degollaba. Con su sangre se rociaba los cuernos del altar (en Mesopotamia se realizaba el zebú pero con vino o cerveza aunque en ocasiones se usaba sangre). Luego se lo descuartizaba, se separaban sus intestinos y acto seguido se los lavaba. Estos, junto con la cabeza y las patas se los quemaba en el altar de cobre (olah). Solo el sacerdote podía comer la asadura y la piel. Si era un ave tenía otro procedimiento: se le quitaba el buche y las plumas y el resto se lo quemaba sobre el altar.

 

5.3 Ofrendas de comunión de paz

 

Esta clase de sacrificio tiene gran densidad simbólica, eran de paz con Dios. Se hacían en familia y todos consumían el sacrificio.

 

En esta clase de ritos, es como si la divinidad participara en ellos. En este banquete era Dios el principal invitado (zebah, zebah hattadá). Aunque se puede interpretar en otra dirección. Una deformación o variante del ritual de comunión es el reemplazo de come con la divinidad a tener la experiencia mística de comerse a la divinidad. Una fase caníbal como la eucaristía cristiana.

 

En la ceremonia ritual de Israel, esta clase de ofrendas se realizaban los días festivos agrícolas. Entre las ocasiones, estaba la aparición de la luna nueva o durante la celebración de un pacto.

 

5.4 Ofrendas de acción de gracia

 

El adorador llevaba a Dios sus primicias en agradecimiento por sus buenas cosechas. Por lo general se dedicaba a la divinidad pan sin fermentar.

 

5.5 Ofrendas de grano

 

Frecuentemente se hacían junto con la comunión, pero su sentido era de reconocimiento por los dones de Dios. Algo así como el equivalente actuado de la oración. El motivo parte de un corazón lleno de gratitud por la abundancia de las cosechas.

 

Este resultado, como don de la naturaleza, no era entendido como una manifestación telúrica resurreccionista de alguna divinidad asesinada (Dumizi, Ba’al, Adonis), sino como bendición de Dios.

 

Para la ocasión, se preparaban tortas de flor de harina o galletas que no tuviesen levadura o miel; que era símbolo de corrupción.

 

También solían ofrecerse libaciones de vino sobre el altar de cobre.

 

5.6 Ofrendas por el pecado

 

En caso de algún pecado involuntario, se requería sangre. Se inmolaban animales desde toros hasta palomas.

 

1)     Por los pecados del pueblo: Conocidos también como responsabilidad de comunidad. En este caso, el Sumo Sacerdote degollaba un toro e introducía la sangre en el primer compartimento: el Santo, y salpicaba la cortina con la sangre además de rociar el altar de incienso. El mismo rito se llevaba a cabo si el que pecaba era el sacerdote o el Sumo sacerdote.

 

2)     Por los pecados individuales: El procedimiento era el mismo, se degollaba un toro pero no se ingresaba al Santo con la sangre, sino que se derramaba en el altar de cobre.

 

6. DIA DEL CUBRIMIENTO (Yohn hakki ppurin)

 

El séptimo mes lunar del calendario sagrado (Tisri-Sep/Oct.-Símbolo de lo completo en el cielo), el día diez (símbolo de lo completo en la tierra), tenía lugar una de las ceremonias más significativas y fundamentales de toda la religión del antiguo Israel: el día de la Expiación o del Cubrimiento (Levítico 16).

 

Aparte del Pentateuco, el único lugar que aparece alguna noticia de un ingreso al santuario antes del exilio es en II Reyes 16: 18, y la referencia de Ezequiel 43: 18-20. Todo hace suponer que esta celebración tal cual la conocemos se desarrolló de manera plena en tiempos postexílicos y sin duda provenían de antiguas devociones hoy desconocidas.

 

Pero en la instancia mística, este día se representaba el mito de Abel y las tradiciones de Abraham, sé reactualizaba el arquetipo. La repetición corresponde a una prefiguración típica del antitípico rescate por Adán. La esperanza mesiánica como bien lo atestigua la literatura de Qumrram.

 

Ese día se hacía ayuno y era conceptualmente un día sábado, es decir, cayese el día que cayese no se hacía ninguna actividad laboral.

 

Según la descripción levítica, el que lo efectuaba era Aarón, el hermano de Moisés y el arquetipo de toda la clase sacerdotal en funciones. Era la única vez al año que un hombre veía con sus ojos el Arca de la Alianza.

 

El ritual del cubrimiento de pecados se llevaba a cabo de la siguiente manera:

 

A)    El Sumo sacerdote vestido solo con la túnica blanca entraba al Santo con tres animales: un toro joven y dos carneros exactamente iguales (o lo más parecido posible en color, forma y tamaño) ya que se consideraba una sola ofrenda (En Egipto para las celebraciones de los misterios de Osiris se elegían animales de colores específicos para inmolarlos al Dios Min[5]).

 

B)    Una vez adentro, ayudado por otros sacerdotes, se ponía la vestidura oficial ceremonial, el vestido azul, el Efod y el pectoral del juicio.

 

C)    Acto seguido salía el Sumo sacerdote al patio y echaban suertes sobre los dos carneros. Mediante poner alguna clase de madera sobre la cabeza de los animales se elegía uno para inmolar y el otro para Azazel o el macho cabrío que desaparece. Este parece ser el aspecto más antiguo de la festividad.

 

Con relación a Azazel, según algunos doctos, era alguna divinidad del desierto o el símbolo del caos, lo no creado o la nada( Sa’r Se’i-rim). Otros comentaristas prefieren ver algún prototipo o el arquetipo de Satán, tardío en la mitología hebrea. El Targún y III de Henoc identifican a Azazel con el “príncipe de las tinieblas”. Otra posible identificación es con “los demonios en forma de cabras” mencionados en algunos textos (Levítico 17: 7; Isaías 34: 14). Los árabes y los sirios, creían que criaturas parecidas a las cabras o chivos habitaban las ruinas de ciudades o parajes desolados [6]. Las cabras eran adoradas en Egipto sincretizado con algún culto al Dios Pan (Herodoto Libro II. Sec. XLVI).

 

1)     Una vez hecha la elección, la ceremonia estaba preparada para su comienzo en todo se esplendor. Mientras los animales electos permanecían en el patio del Tabernáculo, el Sumo sacerdote hacía el camino del héroe (abrir el camino antes del rito ya era practicado en Egipto cuando en los funerales osiríacos se llevaba en andas la estatua de Upuaut. El chacal “abridor de caminos” al inframundo), reviviendo el mito de Abel. Entraba desde el altar de cobre, el primer punto céntrico, y caminaba por el Santo (plata) hasta ingresar en el Santísimo donde descansaba el Arca de la Alianza (oro). Haciendo una transformación alquímica. Frente al artefacto dorado, quemaba incienso para aplacar la ira divina.

 

2)     Al salir de allí, paso seguido, inmolaba al toro joven (como la inmolación a Min, el toro blanco). Recogía la sangre en un receptáculo e ingresaba nuevamente al Santísimo. Una vez de pie delante del Arca, asperjaba la sangre sobre el propiciatorio. Una vez al oriente del Arca y siete veces al occidente (ocho gotas en total, símbolo de la muerte y la resurrección –recordemos este mismo símbolo usado en los misterios de Ba’al-. Así expiaba los pecados de la tribu de Levi por un año.

 

3)     Luego regresaba al patio. Frente al altar de cobre sacrificaba el carnero elegido para inmolar. Ante el Arca repetía el procedimiento. Este otro acto ritual expiaba los pecados de las demás tribus no levitas. Pero ahora el Santo salpicaba el altar de incienso para purificar el Tabernáculo.

 

4)     El punto 3 era repetido de igual forma por los pecados del pueblo.

 

5)     Ahora nuevamente en el patio, dirigía la atención al carnero para Azazel. Le imponía las manos sobre la cabeza y recitaba los pecados del pueblo. Luego se lo conducía al desierto para que se llevase los pecados afuera, como si estuviesen perdonados. Algo así como un chivo emisario. No es necesario dar muchas vueltas sobre el chivo emisario, simplemente “sacaba los pecados afuera”[7].

 

6)     Ahora, el Sumo sacerdote, se vestía solo con la túnica blanca y ofrecía otros dos toros por el mismo, pero no llegaba al Arca sino que terminaba con la sangre en el altar.

 

Así concluían los ritos del día de la Expiación. Cuatro días después, el 14 de Tisri tendría lugar la siguiente fiesta: La de las cabañas.

 

7. FIESTA DE LAS CABAÑAS

 

Conocidas también como Sukkot. Estas celebraciones menos elaboradas, señalaban el fin del año agrícola. Era la regeneración periódica de la lluvia, una creación nueva. Quizás la repetición del acto cósmico primordial (Tisri es un mes mesopotámico que significa empezar[8]. Los cananeos empezaban su año en primavera). Tanto Tisri como Nisán (meses donde en Babilonia tenía lugar la fiesta del año nuevo Akkitu los babilonios comenzaban el año en Otoño[9]) desciende una cantidad considerable de agua de lluvia.

 

Esta fiesta tenía un sentido sincrético agrícola-ganadero. Como nómadas, evocaban cuando vivían en carpas móviles y como sedentarios, recordaban la lluvia que fertilizaba la tierra y daba vida a las cosechas.

 

Durante esta festividad, los israelitas hacían carpas simbólicas (heb. Sukkót) en sus terrazas para recordar la estancia en el desierto.

 

La fiesta de los tabernáculos o cabañas tenía un simbolismo más. Al final del período se sacrificaban setenta toros (Levítico 23: 27 ss; Números 29: 12-34; uno por cada nación registrada en Génesis 10[10]), es decir se extendía el beneficio de expiación a todos los pueblos de la tierra[11].

 

8. FIESTA DE LA TROMPETAS

 

Es el rásba-sanah, el primer novilunio. Este es el año nuevo judío conocido bien desde la Edad Media y comentado en el Zohar. Sin embargo, el 1 de Tisri comienza el año donde en el antiguo Israel, y se anunciaba con toques de cuerno (sofár Levítico 23: 24; Números 29: 1) de macho cabrío o trompetas. Además se sacrificaba un toro, un carnero y siete corderos.

 

9. PASCUA

 

Esta es una festividad hebrea por antonomasia, y conforma un ciclo de observaciones que tiene sus raíces en un milagroso acontecimiento de salvación de parte de Yahvé, una teofanía.

 

El pasaje bíblico esta estructurado en Éxodo 12 ss. y que la inspiró para futuras generaciones lo narra más o menos así: Durante la esclavitud en Egipto, el faraón se negaba a enviar a los israelitas al desierto a adorar a su Dios. Yahvé envía una serie de calamidades o plagas sobre el pueblo egipcio, diez en total, conocidas como las diez plagas de Egipto. La última consistió en que un ángel de Yahvé, que más tarde la tradición cristiana identifico con el destructor (Hebreos 11: 28), visitara toda casa y matara al primogénito de cada familia, hombre o bestia. A no ser que estos pintaran las entradas de sus casas con la sangre de un cordero. Cuando el ángel, con su simbólica espada llegase a la casa cuyo marco estuviera manchado con esa sangre, “pasaría por alto” (pasaj). Pasaj es un vocablo incierto, pero parece aludir literalmente a “cojear”, “ser cojo”. Como ya vimos los árabes y también los cananeos, pensaban que cuando una persona se encontraba con una numina del desierto quedaba renga (recuerde el episodio de Jacob cuando lucha con un ángel) (Génesis 32: 23-33).

 

El ritual debía efectuarse de la siguiente manera: el 13 de Nisán se tomaría un cordero sin defecto físico, también debía ser el primogénito de la vacada, se lo degollaba y con su sangre se pintaba las jambas de las puertas. Acto seguido se comería el cordero pascual en el cuarto interior (14 de Nisán), en familia, junto a panes ácimos.

 

Nuevamente encontramos su arquetipo en el sacrificio de Abel y Abraham. Se entregaba una vida sustituta por la vida que le correspondía dar al oferente: la sangre salva la vida.

 

9.1 ¿Cuánta antigüedad tiene este ritual?

 

El Pentateuco fue adoptando su forma actual durante el desierto, pero sin duda su contenido es muy antiguo. Es posible que para ese tiempo se hayan hecho añadiduras importantes. Para algunos la Pascua fue una parte de ellos.

 

La razón es que aparte del Pentateuco, en todo el bloque deuteronomista (desde Josué hasta Reyes), solo figura una sola Pascua (Josué 5: 10). Las demás menciones a esta festividad son postexilicas (II Crónicas 30 y 35; Esdras 6). Pero no hay duda que la festividad es un ritual antiquísimo[12], cuyos orígenes se pierden en lo oscuro del pasado, por ello es probable que sufriera añadiduras posteriores.

  

10. OTRAS FESTIVIDADES Y CEREMONIAS ASOCIADAS

 

10.1 Pentecostés

 Entre las muchas festividades del año estaba el del Pentecostés, este es el nombre griego de la fiesta de las cosechas. Se celebraba el 6 de Siván, según la tradición ese día Dios le entregó la Alianza a Moisés. En esta fiesta agrícola se ofrecían tortas o toros, según sea el caso. Algunos actos correspondientes a este festival agrícola son oscuros. Se celebraba en Jerusalén, después del exilio, según fuentes rabínicas, los asistentes debían llegar un día antes para la preparación de la ocasión.  

10. 2 Fiesta de la Luna Nueva

 

   Cada mes  para recibir un nuevo período se tocaban cuernos o trompetas y se ofrecían víctimas quemadas.

 

10. 3Ritual de la Vaca Roja

 

 Este rito se efectuaba cada vez que algún miembro de la tribu tocaba un cadáver o entraba en una tumba, ya que quedaba ceremonialmente inmundo(mancha, pecado) o por pecados colectivos anónimos.

 

    Para la purificación se elegía entre el ganado una vaca roja. (Marrón rojizo). Se la degollaba fuera del campamento y también se la quemaba por completo. Luego las cenizas eran recogidas y mezcladas con agua para rociar todo el poblado. Posiblemente este rito tuvo que ver en su origen con algún culto lunar.

 

    Nuevamente vemos aquí al pecado como una marca física(similar a la que Dios puso sobre el asesino Caín relatado en el mito), mancha que debía exiliarse, sacarse afuera(recordemos el exilio de Caín a la tierra de Nod).

 

11. SISTEMAS SABATICOS

 

     Como vimos, él número siete era el símbolo de lo perfecto con relación a lo divino. Todo sábado (sabbat) era sagrado o con-sagrado a Dios. Según la tradición judía ese día se homenajeaba al fuego sagrado (bendición de fuego, la haudalah). Sé bendecía una copa de vino y se encendía una vela trenzada.

 

    El Séptimo mes sagrado era Tisri(Calendario cananeo), se anunciaba su venida con un toque de trompeta. El séptimo día de una semana se anunciaba con seis toques de trompeta y cada siete años se guardaba el "año sabático".

 

11.1 Año sabático

 

Cada seis años se guardaba un año de descanso agrícola(en el idioma semítico la palabra para designar el número siete es indefinida, por lo que puede aplicar a días meses o años). Durante este período no se cultivaba la tierra. Se confiaba en que Dios proveyera el alimento. Debido a que no se cosechaba  ni se sembraba, las fiestas agrícolas solo se recordaban o se guardaban de manera simbólica. Tampoco durante ese año se podía cobrar deudas ni hacer negocios comerciales.

 

11. 2 El Jubileo

 

La palabra jubileo puede que aluda a un término relacionado con un cuerno -yoh-vél-. Cada siete años, el séptimo era un año sabático. Cada siete períodos, es decir, cada 49 años, el año 50  era el Jubileo. Se empezó a contar según la tradición cuando los israelitas entraron en Canaán.

 

Ese año 50 era similar al año sabático, no se trabajaba la tierra y no se efectuaban transacciones comerciales.

 

 El 10 de Tisri de ese año, se tocada aun cuerno (jubileo) y ese era un símbolo del "perdón". Todos recuperaban los bienes y las tierras que habían sido perdidas por deudas o vendidas. Las tierras eran una herencia eterna, no podían ser vendidas para siempre sino hasta el próximo jubileo.

 

   Este año era simbólico. Era un tiempo de fiesta absoluta en la que se incurría en la liberación total de los cautivos. En la interpretación judía tardía (que ya se empezaba a formar en Ezequiel, con la visión del Templo teleológico y el nuevo Israel) y posteriormente la cristiana, especialmente en el Apocalipsis, simbolizo un gran tiempo escatológico en que la humanidad sería liberada del pecado adámico y restaurada al jardín del Edén y el nombre de Yahvé será santificado.

  

APENDICE

 

1. LA ORACIÓNCOMO FENOMENO RELIGIOSOS

 

Dentro de la religión hebrea, la oración cumplió un papel fundamental. De hecho, la oración es  la práctica religiosa que más acercan al hombre a su Dios.  La oración es como un credo. Una demostración de fe. Al igual que el mito, está cargada de significación simbólica; y por ello participa en el ritual.

 

   La oración es hablar con Dios. Si el símbolo, el mito y el rito son lenguajes para acceder a lo divino, la oración es la más directa y significativa.

 

 

   En las Escrituras Hebreas, aparecen como  Salmos, como aroma de incienso. Son de acción de gracias, de petición, de profundo fervor. No hay reglas precisas para la oración. No necesariamente se necesitan lugares  para llevarlas a cavo, ni tiempos específicos (aunque los hay, por supuesto). Tampoco es absolutamente necesario la mediación. Por ello quizás sea uno de los pilares universales de la vida religiosa.  Los símbolos pueden ser extintos, los mitos pueden fosilizarse o desaparecer hasta adoptar formas de leyendas o fundaciones etiológicas, los ritos pueden perder su significación social, pero la oración es el fenómeno que siempre estará vivo en el adorante.

  2. EL PAPEL DE LA MÚSICA EN LA LITURGIA  

   Los Cantos, las lamentaciones y las endechas, son parte de la metodología antigua para conservar y transmitir tradiciones, mitos y leyendas en una etapa de oralidad. No es de extrañar que las porciones más antiguas que se han conservado del Antiguo Testamento sean cantos: como el Cap. 15: "Canción del Mar Rojo" de Éxodo o Jueces 5: "Canto de Debora".

 

   Los instrumentos musicales ya eran conocidos en la época patriarcal (Génesis 4: 21; 31: 27).

 

   Los hebreos, tenían conocimiento de los mismos, como de percusión (panderetas, o pequeño tambor manual, címbalos), de viento(Caramillos, flautas o trompetas) y de cuerdas (arpas, salterios).

 

   Se cuenta que el rey David, tenía tres músicos: Asaf, Hemán y Jedutum, que a la vez dirigían 4000 músicos (I Crónicas 23: 5). De estos 288 eran músicos amaestrados y a su vez estaban divididos en 24 cursos que cada uno de ellos tenía 12 expertos.

 

   Los Salmos (heb Tehillín, himnos, alabanzas)narran y celebra la epopeya de la fe de un pueblo. Son de alguna manera relecturas de la misma Biblia, una forma de leer en voz alta (el antiguo no concebía otra manera). Poco se sabe de la música hebrea, pero parece  tenían una escala de ocho tonos. Los coros sagrados tenían la asignación de cantar los salmos a dos voces o a varias tonalidades.

 

    Los músicos ya eran bienes de los pueblos, en el Prisma de Senaquerib, entre la dote se entregaron "hombres y mujeres músicos".

   

NOTAS

 

[1] Ogdon, J.: “Notas sobre Set como serpo-asno y los ofidios multiformes” www.egiptología.com. CF Fuster, S.: “Sobre la naturaleza y la iconografía de Set de Avaris, el Dios de los hicsos”. www.egiptologia.com

 

[2]Es innegable que en la época de los Jueces, inmediata a la conquista, el sistema religioso funcionaba alrededor del santuario de Siló. El culto cercano al Arca en el medio de la asamblea estaba sin ninguna duda sostenido por sistemas festivos tanto de la vegetación como por elementos nómadicos.

 

[3] Sírvase leer Levítico 7-26 donde está registrado el “Código de Santidad”.

 

[4] Esto dista de las concepciones del Extremo Oriente. La idea de mancha que proveniente del exterior es anulada por la concepción de nesciencia. Al hebreo, solo otro ser atenúa la mancha impuesta, igual que al cristiano solo el sacrificio de Cristo lo salva. Sin embargo, al oriental solo lo eleva su propio esfuerzo por superar la ignorancia Maya que lo oprime.

 

[5] Las analogías con Egipto no tienen la intención de sugerir que un ritual se deriva de otro, sino de abrir la mente del lector al estudio de la religión comparada y a la comprensión que desde la vivencia religiosa los fenómenos pueden ser miméticamente similares, aunque el sustrato que sostiene el rito tenga importantes diferencias culturales, como es este el caso.

 

[6] También se ha teorizado sobre Azazel sería un barranco para arrojar al animal.

 

[7] Widengren saca demasiadas conclusiones al respecto.

 

[8] Durante el reinado de Jeroboam se cambió el mes séptimo por el noveno ( I Reyes 12: 31-33) para alejar a las tribus del norte de la liturgia en Jerusalén. Esta costumbre no tuvo mucha convocatoria.

 

[9] de Vaux, R.. Instituciones, Pág. 255-267.

 

[10] Durante las fiesta de las Cabañas se hacían los siguientes holocaustos: día I: 13 toros; día II: 12 toros; día III: 11 toros; día IV: 10 toros; día V: 9 toros; día VI: 8 toros; día VII: 7 toros, que da un total de 70 toros.

 

[11]En Juan 7: 37, 38 se hace alusión a una costumbre que se arraigó más tarde y que figura en fuentes rabínicas: se ingresaba al Santo con un recipiente de oro lleno de agua del estanque de Siloam.

 

[12]Se ha pensado que la Pascua pudo haber tenido su origen en las antiguas migraciones de los árabes nómades. Cuando estos trasladaban a sus rebaños de un sitio a otro, sin duda perdían bastantes animales en el trajín del viaje. Para evitar muchas pérdidas y pedir una bendición a sus deidades (Nahay, Alilat, Salm, deidades precoránicas) sacrificaban un primogénito de la vacada a un demonio del desierto (djinns). Los árabes nunca quemaban  (hnr) a las víctimas ni tenían altares (ab. nussub), por lo general erigían una piedra con forma humana, se degollaba la víctima delante de la piedra y se frotaba la sangre en ella hasta que corra por la tierra. A menudo se sacrificaban bueyes, ovejas hasta camellos.

      BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA  

Albertz, R: Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento, Madrid, 1999.

 

Croatto, J: Los lenguajes de la experiencia religiosa, Bs. As. 1994.

 

Ib. La experiencia de lo Sagrado, Navarra, 2002.

 

De Vaux, R: Instituciones del Antiguo Testamento, Barcelona, 1985.

 

Ib. Les sacrifices del Ancien Testament, París, 1964.

 

Eliade M.. “Cosmogonía y alquimia babilónicas”, Barcelona,1993.

 

Fuster, S: “Arquetipos del ritual levítico del Yon Kippur”, 2009,www.arqueologos.org. Cf “La religión del Antiguo Israel. Perspectivas históricas y fenomenológicas” Madrid, 2010. C.F. “El simbolismo bíblico de los animales”, 2003 www.temakel.com

 

Jensen, A: Mito y culto en los pueblos primitivos, México, 1968.

 

Maldonado, L: La violencia de lo sagrado, Crueldad "versus" oblatividad o el ritual del sacrificio, Salamanca, 1974.

 

Ogdon, J: Notas sobre Set como serpo-asno y los ofidios multiformes, On line, www.egiptologia,com.

 

Robertson-Smith, Lectures on the Religion of the Semites, 1927.

 

Ricoeur, P.: Fe y filosofía. Problemas del lenguaje religioso. Bs. As. 1990.

 

Schreiner, B; Palabra y mensaje del Antiguo Testamento,  Barcelona, 1972.

 

Sainte Fare Garnot, J: La vida religiosa en el Antiguo Egipto, Bs. As.1948.

 

Widengren, G: Fenomenología de la Religión,  Madrid, 1976.

         

 

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Actualizado - Jueves, 06 Enero 2011
 
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