El Fenómeno Profético Bíblico vs.Los Adivinos Regios de los textos de Ugarit

En el campo de la religión comparada corresponden a los chamanes (viajeros por los estratos del universo), los fen shui chinos (que interpretaban los designios por las líneas –Ying y Yan- de los huesos oraculares), los derviches, los kain preislámicos, la gnosis pseudo cristiana y los payé americanos. Platón entendía esta manía y la distinguía de la manía amorosa, la poética, la telestésica y la adivinación propiamente dicha.
Estos personajes son más o menos extáticos y estaban en contacto con el mundo espiritual, son psicopompos (como en Egipto con Anubis –eg. Ymiut, el envolvedor-, el chacal de occidente, que conduce a los muertos), es decir, viajeros en más allá. En Egipto esto se simbolizaba con la barca solar que en su tránsito decaía en las tierras del occidente para penetrar en sus misterios.
En la constelación del mundo bíblico estos hombres dotados aparecen tempranamente en los textos de Mari llamados los apil(um), lit. “el que responde” o el muhhum lit. “el que entra en éxtasis”, y parece que de allí deriva el hebreo mesugga, lit. “loco” (Cf. I Sam 21: 15).
I-Fenómeno y metodología profética en los textos de Ugarit
Ugarit fue un pequeño reino disputado por las grandes potencias entre los siglos XV-XIV a. E.C. Los principales hallazgos arqueológicos datan del año 1929-1939 y 1948-1976. Los resultados de las excavaciones sacaron a la luz templos, edificios y una biblioteca. Los textos hallados en los archivos, contienen entre otras cosas, material de orden religioso. Abundan los temas mágicos, adivinatorios, mitológicos y conjuratorios.
Evidencian también la práctica regia de consultar a adivinos especializados con el fin de obtener luz sobre algún asunto, personal o de estado. El Dr. del Olmo Lete los llama “adivinos regios”; del ritual de adivinación tomaba parte el rey y su familia, en donde se consultaba a los Dioses de ultratumba acerca de los designios futuros.
Los elementos de adivinación consisten principalmente, en modelos de hígados, vísceras y pulmones animales con inscripciones en forma de presagios, a este tipo de método se le llama extispicina (Lat. extra, “vísceras” y spicio “mirar”). Otro método adivinatorio era la “astromancia” o la observación de los astros ( como los conocimientos astrológicos tan difundidos a lo largo de Mesopotamia); además del estudio de las malformaciones en los recién nacidos o “teratomancia”(género común en Mesopotamia llamado Shumma izbu).
La mentalidad ugarítica también compuso conjuros contra los “demonios” o numinas maléficas que podían poseer a los mortales (ac. Zi). De allí las letanías y fórmulas de exorcismos que nos ha llegado para protegerse de la acción de los difuntos sin descanso. A continuación ofrecemos algunos fragmentos a manera de ejemplo:
1.2 Textos de adivinación por teratomancia (KTU 1.-. 103). Adivinación para el ganado.
[Si d]a a luz como presagio una piedra(1),Una multitud caerá sobre el país.[Si], seguidamente (2) como una serpiente,Las crías del ganado serán débiles.Y si no tiene feto[…]El país será aniquilado.(1) Tumoración.(2) Malformación.
1.3 Método por extispicina. Presagio de eclipse solar (KTU 1: 78)
En el día sexto del novilunio de Hiyaru (1), se puso el solY Rashpu (2) era su portero.Examina los hígados, pues hay peligro.(1) Dios de la peste.(2) También cumple la función de traedor de enfermedades purulentas.
1.4 Conjuro contra mordeduras de serpientes (KTU 1: 182)
Ya no siento la maldición.Ba’al [ha detenido] las flechas de RashpuHa cuidado mis riñones y mi corazón.Coja Ba’al las entrañas de la serpiente*.
· Traducción directa del texto maestro de David Ruf González.
II- El fenómeno profético en Israel
2.1 Aproximaciones lexicales y el tránsito de la profecía adivinatoria a la profecía como interpretación histórica
Nosotros englobamos en un solo termino (profeta) lo que los antiguos israelitas designaban con diversos nombres. La mayor parte de esas denominaciones se narran en la tradición de Saúl en busca de asnas ( 1 Sam 9. 9-10).
Ro’eh: (vidente). Este término aparece para referirse a Samuel 11 veces, dos a Janani (1 Cro 16: 7, 10) y una vez al sacerdote Sadoq (2 Sam 15: 27). Su plural es mencionado en Is 30: 10.
Los videntes aparecen en paralelo con los visionarios (hozim). Forman un grupo que mediante visiones y palabras como función recuerdan al pueblo la responsabilidad ante Dios. Las inquisiciones parecen ser de orden nacional.
Is elohim: lit. “hombre de Dios”, is ha’ elohim o bene-hannebi’im (hijo de profetas), lo que designaría a un grupo ( 1 Sam 19: 18 ss.)
Nabí: Este es un término clásico. Es una palabra de origen acadico que significa “el llamado” (ac naba’um –nabum lit. llamar). Esta designación es muy usada en los textos reales, ya que presume haber sido “llamado por Dios”.
En la literatura veterotestamentaria es probable que sea una nomenclatura tardía ya que aplica a la teología del profetismo. Naba’ en hebreo significa “brotar”, “estallar”, lo cual evidencia el elemento extático. Algunos han relacionado este término con el cananeo nb, para lo cual teorizaron que el profetismo hebreo pueda proceder de este mismo. Sin embargo, aunque originalmente el profeta bíblico pueda provenir de un tronco religioso común, al menos en sentido funcional, sin duda la aproximación teológica es enteramente separatista ya que en hebreo se le agrega a nb un alef (‘) nb’, que lo convierte en un término etimológicamente diferente (Croatto, J.: “Los profetas”, 1979, pp 9).
Esto se evidencia en el cuidado que tuvieron en traducir el término nabí al griego la traducción de LXX. El griego clásico traducía por profeta la palabra mantis (mancia) aplicable a la pitonisa del oráculo de Delfos; sin embargo los traductores bíblicos la sustituyeron por pro-femi (hablar antes), es decir, “el que habla en representación”, “el portavoz”. Lo que hace una diferencia sutil pero necesaria entre adivino y el que habla en nombre de.

2.1 Teología
En la literatura deuteronomista se hace claramente una distinción teológica entre los profetas verdaderos de Yahvé y los profetas falsos de Ba’al, que el texto griego diferencia oportunamente con los términos pro-femi para los primeros y mantis para los segundos.
El libro de Deuteronomio 18: 10-12, 18 hace esta clara distinción:
“Que no haya en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego; que nadie practique encantamiento o consulte a los astros; que no haya brujos o hechiceros; que no haya nadie que se dedique a supersticiones o consulte a los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos. Porque Yahvé aborrece a los que se dedican a esto, y los expulsará delante de ti a causa de estas abominaciones (…). Yo haré que se levante de en medio de sus hermanos un profeta (heb nabí, LXX gr. profemi), lo mismo que hice contigo. Yo pondré mis palabras en su boca y ´le les dirá todo lo que yo les mande”.
La misma diferenciación entre LXX y el texto hebreo masorético (M) encontramos en el sacrificio del monte Carmelo donde Elías desafía a los profetas de Ba’al a consumir un sacrificio pero solo el fuego de Yahvé puede realizarlo (1 Ry 18: 20-40). Aquí en este nivel redaccional ya se empieza a esbozar la teología profética de que Yahvé es el “único Dios vivo” en contraposición con los “Dioses inactivos” de otras naciones.
No obstante en los textos bíblicos se observa una evolución de pasar de los profetas con amplias similitudes con los extáticos de otros pueblos a convertirse en un fenómeno propio y exclusivo de Israel. A continuación esbozaremos en forma rápida esta transformación.
2.2 Profetas cúlticos
Son los que están destinados a servir en un santuario o los que están bajo la tutela de rey. Algunos exégetas han hablado mucho sobre estos profetas cúlticos, esto se debe a una corriente investigativa del siglo pasado, el idealismo, que interpretaron a los profetas como los introductores de la ley divina, criticaron los mandatos del rey y se oponen a la ley de los sacerdotes. Los estudios más recientes intentan superar esta dicotomía. Los últimos acercamientos están orientados hacia los Salmos ya que muchos de ellos presentan estilo oracular. Cabe recordar aquí a los “tumin”, las dos piedras que llevaba el Sumo Sacerdote para echar suertes, se desconoce la metodología pero estos estratos culticos acerca bastante a los profetas bíblicos con los adivinos de otros pueblos circundantes.
2.3 Profetas regios israelitas
Todo rey en oriente tenía su propio santuario o capilla real, por lo tanto no es extraño que también tuviera su propio adivino o profeta. En la Biblia tenemos ejemplos como Natán, Gad, Ajías).
2.4 Profetas clásicos
Son los profetas que no lo hacen por profesión sino que son elegidos por Dios para esa tarea. En este momento de la historia hebrea los profetas regios y cultuales pasan a ser los “profetas falsos o los otros” en contraposición con los profetas “verdaderos”. Estas formas de profetismo teológico van apareciendo en los libros de Samuel y seguidamente se desarrolla en Reyes hasta llegar hasta Elías y Eliseo. Luego aparecen los bene hannebi’im o las escuela de los profetas.
En principio las primeras imágenes de profetas aparecen como guardianes de la tradición y más adelante serán los protectores de la Alianza (berit), ya que insisten en la idea que Yahvé es el verdadero rey. Estas tradiciones llevaron a Israel de una confederación tribal a una monarquía.
En un primer estrato encontramos a los profetas que creen que el sistema real israelita es rescatable como Gad, Natán, Elías y Eliseo. Luego empiezan a emergen en escena las grandes potencias como Asirio y Babilonia y el espectro internacional se presenta más amenazador. Aquí surgen los profetas que anuncian juicio a la casa de Dios, como Amos, Oseas, Isaías (al menos la primera parte), el deutero-Isaías anunciara restauración. Después encontramos a los profetas del exilio como Jeremías y Ezequiel. Y finalmente aparecen los profetas postexilicos como trito-Isaías o Malaquías que ayudaran y estimularan a la restauración de Jerusalén y el Templo.
III-Géneros literarios y oráculos de los profetas bíblicos
En el corpus profético encontramos: 1) palabras de los mismos profetas, 2) palabras reelaboradas por ellos mismos, 3) pasajes redaccionales de sus discípulos y 4) textos de otros profetas distintos que fueron asumidos y atribuidos a profetas conocidos.
Esto muestra que deben haber existido colecciones de dichos proféticos breves que después se ampliaron. De cualquier manera nunca el profeta es anónimo, como por ejemplo lo son las leyes.
En primer lugar podemos citar “la endecha” (heb. giná). La endecha anticipa el castigo y llora sobre el pueblo que lo recibirá. La lírica con su lenguaje poético y simbólico. El himno o cántico cultico o la predicación al estilo parenético. El oráculo contra naciones extranjeras y la vocación de institución y legitimación del profeta.
Entre los oráculos existen: A) los de salvación y B) los de castigo (de allí devendrán los géneros apocalípticos). En definitiva todas son palabras atribuidas a Yahvé, pero que son pensadas de distintos lugares, desde el pueblo, sus necesidades y tradiciones.
IV- El problema hermenéutico profético y apocalíptico
Distintas teorías han relacionado la profecía bíblica con la literatura apocalíptica, y se ha pensado que una deriva de la otra, mientras que otras teorías piensan que son totalmente distintas. Esta demás decir que hasta el momento es un problema insoluble.
Pero lo que nos interesa es hacer un acercamiento fenomenologíco de la profecía como tal. A partir de la experiencia del éxodo es que Israel adquiere proyecto de pueblo con identidad definida y desde este acontecimiento se proyecta “hacia algo”. Por un lado hacia atrás, a las promesas patriarcales que instituyen la expectativa de adquirir la Tierra Santa y concomitantemente hacia adelante, en la espera de esa ocupación, esta expectación es teleológica (telos lit. las cosas última). Como la experiencia religiosa inserta en la dimensión temporo-espacial es siempre proyectiva (adelante y atrás) una vez cumplida esta se inscribe en el tiempo futuro de “perder” la tierra a causa de su pecado (exilio). Ya en el exilio se proyecta nuevamente hacia adelante a su reocupación y esto derivo en tiempos postexílicos e intertestamentarios a una tensión hacia el futuro en el fin de un eón y el inicio de su consumación final, experiencia salvífica que tiene su espejo arquetípico en la pérdida del Edén y el Diluvio del día de Noé.
Por lo tanto tenemos una microproyección central (Patriarcas-Exodo-Conquieta/monarquía) y una macroproyección marginal y totalizadora (Creación Edén-Diluvio/tiempos finales del mundo). La primera (micro) es profética mientras que la segunda (macro)es apocalíptica. Aquí abordara temas existenciales como la presencia del mal y la retribución del justo (resurrección) e injusto (destrucción en el Gehena).
Y junto con ella deviene la paradoja de la develación del misterio que se heredara en la escatología cristiana en la doctrina de la segunda venida de Cristo a restaurar todas las cosas al origen y fundamentar la Jerusalén celeste. Todo comienza en el mito y termina en él y la experiencia profética se fundamenta, inscribe y legitima en él.
Vimos de este modo, el acercamiento de los adivinos de otros pueblos vecinos a Israel y la conformación de fenómeno profético dentro de su teología kerigmática. Que fuera de esto sería muy difícil hacer una exégesis de este problema. En un trabajo futuro analizaremos los principales profetas y haremos un reconto de sus importantísimos mensajes divinos.
Bibliografía general
Alonzo, J.: 2Apocaliptica hoy, literatura de la resistencia” Bs. As. 1974.
Croatto, J.: “Los profetas”, Bs. As. 1979.
Del Olmo Lete: “Interpretación de la mitología cananea”, Valencia, 1984.
Lamadrid, G. “Profetismo y profetas pre-exílicos”, Madrid, 1976.
Eliade M.: “El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis”, México, 1996.
Hernandez, V.: “La figura del profeta en la historia de las religiones” Bs. As. 1974.
Ruf González, D.: “Textos mágicos del Mediterráneo Antiguo”, Barcelona, 2004.
Sicre, J.:”Los profetas y el culto”, Madrid, 1977.
Wanke, G.: “Presupuestos o intenciones de la crítica de los profetas, Bs, As. 1974.

