OPERACIONES MÁGICAS EN LOS TEXTOS BÍBLICOS
OPERACIONES MÁGICAS EN LOS TEXTOS BÍBLICOS

Sergio Fuster
La ley mosaica prohibía so pena de muerte la práctica de la magia tan extendida en el mundo bíblico, cuyos ejemplos más claros podemos encontrar en Mesopotamia, Egipto y Sirio-palestina; como bien lo cita
Deuteronomio 18: 10-12. Aquí se alista claramente la advertencia de no practicar:
a) Adivinación (astromancia-necromancia) [1]
b) Holocausto humano [2]
c) Magia o hechicería
Estos consejos al Antiguo Israel eran apropiados por las prácticas tan comunes en los pueblos vecinos (tabú), y en la teoría la adoración del Dios Yahvé debía mantenerse en la más estricta “pureza”, como lo revela el “código de santidad” de Levítico (17-26). Sin embargo, en un análisis fenomenológico actual las cosas se presentan distintas. En nuestro trabajo solo nos restringiremos al sustrato mosaico, ocuparnos de todos los textos bíblicos que implican actos mágicos sobrepasaría los límites de nuestro trabajo.Las culturas que vivían entre el Tigris y el Éufrates basaban su religión en las más absolutas prácticas mágicas. Los b’r(u) (ac. El que conoce) curaban enfermedades e infringían daño por medio de un sigilo ritualmente preparado [3]. Del mismo modo practicaban el exorcismo, que no es otra cosa que la traslación de energías psíquicas (zi) de un punto al otro. La creencia en que un “soplo extraño” habitaba las estatuas de sus Dioses [4] los hacía rendirle culto al objeto y dependían de sus decisiones gravadas en los movimientos astrales –como en el rito de Akkitú-. Las tablillas encontradas en las excavaciones revelan la fuerte creencia en fuerzas sobrenaturales fastas y nefastas (por ello se habló de demonología babilónica) que amenazaban al hombre y que se hacía necesario dominar de algún modo[5].
En Egipto el traspaso energético vital de la momia ( ka) a objetos rituales como amuletos y demás utensilios demuestra que toda su estructura religiosa estaba dominada por las prácticas mágicas cuyo símbolo compensatorio estaba en la psicostasia que registra “El libro de los muertos”[6]. Los egiptólogos han revelado la presencia de numerosos “papiros mágicos” y fórmulas conjuratorias para que el difunto pronuncie en el más allá[7].
Pero esto no es extraño, las religiones actuales, si se piensa bien, están plagadas de prácticas mágicas entrelazadas sutilmente con los rituales de orden cotidiano, y todo entra en el sustrato del culto oficial. El hilo que divide la magia de la religión devocional es muy delgado y no siempre es posible de definir, ya que está envuelto en el mismo un sentimiento subjetivo intencional [8].
No obstante, las tradiciones del Antiguo Testamento, a pesar del código deuteronomico, no están exentas de estas prácticas, ya que se observan en sus sustratos redaccionales la presencia de rituales i.e. intenciones mágicas en su forma de adorar y de relacionarse con la naturaleza y con su Dios, aún en el bloque legal. Pero antes de abordar este complejo y apasionante tema es menester partir de correctas definiciones de los que llamamos magia y religión para comprender afondo el asunto.
FENOMENOLOGÍA DE LA MAGIA Y LA RELIGION

Magia y religión tienen diferencias intencionales pero no estructurales; podríamos decir que son primas hermanas. Mientras que una es activa (operativa) la otra es pasiva (devocional)[9]. Ambas son un modo de relacionarse con lo sagrado, lo misterioso, lo numinoso, Dios o como queramos llamarlo.
Podríamos definir la magia como la manipulación del misterio. Es una práctica “extorsiva” para que la divinidad envuelta haga la voluntad del operador [10]. Como por ejemplo en los tipos de prácticas de someter el sigilo a tortura o la incomodidad hasta que el mismo no cumpla con los deseos del adepto. Es común el colocar la imagen del santo o del Dios cabeza abajo o pinchada para infligirle este castigo. En esta corriente esta la concepción mágica de “atadura” o de “nudos mágicos” –sobre la idea de “atar” volveremos más adelante-[11].
La magia se divide en teúrgia, es decir aquel que es innatamente mago, o que sabe desde siempre el dominio de los principios operativos energéticos envueltos en la práctica mágica. Esta clase de magos no son visibles al ojo profano, por lo tanto están en lo oculto. Luego viene la “Alta magia” (puede ser ceremonial o personal) cuyos conocimientos se adquirió en los libros, por maestros iniciáticos y por inferencia, como los misteriosos grimorios (Siglo III hasta el siglo XVIII). Y en último término esta la hechicería, esta es una parodia “infantil” de la alta magia y se vale de algunos principios de la misma. En esta corriente podemos colocar a las culturas de tradición [12].
Según Frazer, la magia puede darse por semejanza y por contagio. En el primer caso rige el principio que si un objeto se parece a otro, lo que le ocurra al primer referente en el ámbito de la representación le ocurrirá al segundo referente en el ámbito de la realidad. Y en el segundo caso, rige la creencia que los objetos que le pertenecieron a un individuo o estuvieron en contacto con él tienen residualmente “algo” de la esencia de la persona, por lo tanto se puede ejercer algún poder sobre él[13].
Con relación a la religión la idea tiene una delgada diferencia. Podríamos decir que la magia es un antes del acontecimiento buscado mientras que la religión es un después. La magia se basa en la creencia que existe un “plano” sutil, llamado en la antigüedad Me, Heka, Akasha, Luz astral o en el lenguaje psicoanalítico de Jung “inconsciente colectivo”. Este plano tiene un reservorio común de todo aquello que la humanidad en su historia quiso olvidar y se condensan en forma de arquetipos o “modelos ancestrales”, estos se sintetizan en el símbolo [14]. En el plano físico las culturas intuyeron estos arquetipos y los representaron en forma de mitos por vía originaria narrativa y en el ritual en forma de manifestación gestual. La religión repite el arquetipo en el tipo ritual, la magia utiliza el tipo ritual para inscribir una “impresión” en el campo astral y dirigirlo hacia un objetivo. En cualquier caso cuando estos arquetipos toman forma en la vida personal crean una crisis que puede causar la muerte (devorado por la serpiente, símbolo de los contenidos inconsciente) o puede hacer que el héroe se perfeccione en una resurrección metafórica (Gen 3: 15), a esto lo llamamos “camino del peregrino”[15].
Como se puede ver, la diferencia entre la magia y la religión esta velada y al observador aparece como un campo difuso que solo se dilucida en el ámbito de lo puramente psicológico. Por ello aunque los escritores bíblicos han tratado de eliminar toda mácula de “paganismo”[16], aún así es que podemos decir que la magia asoma y está implícita en el sustrato de algunas tradiciones oscuras y tempranas del Antiguo Testamento, ya que esta es innata al homo religiosus.
La religión en cambio, como dijimos en “pasiva”. La palabra religión tiene un significado muy amplio y es bastante difícil de definir. En las tradiciones bíblicas no se conoce un término afín, sino que aparece un cognado afín abadh que se traduce comúnmente por “servicio”, “esclavizar”. –otra palabra hebrea utilizada era sharat (ministrar)-. En la Biblia corresponde al servicio que el sacerdote rendía en el templo de Yahvé y en las referencias del Cercano Oriente al tipo de “culto” que rendían los b’r(u) –transportar, lavar, alimentar la estatua-. Como se ve este término englobaba lo mágico-religioso en un solo marco conceptual. En el Nuevo Testamento se utiliza una sola vez la palabra griega treskeía (Santiago 1: 27) traducida al latín como relegio en la Vulgata. De esta palabra latina deriva nuestro término “religión” que da la idea de “atadura” (yug -yoga-, sánscrito)[17].
ARQUETIPOS, TIPOS Y ANTITIPOS
El lenguaje de la religión se da en la mediación simbólica, y este a su vez es clausurado en el mito (símbolos narrados) y revividos en los ritos (símbolos actuados). Los mitos son arquetípicos (arke, antiguo, tipo, modelo), es decir, modelos imaginarios (soñados o rememorados en estados alterados de conciencia) originarios con una potente carga psíquica. Los ritos son tipos, es decir, actos efectuados en el tiempo presente que re actúan mitos. En resumen los arquetipos son traídos al tiempo presente a través de los tipos rituales, y estos intentan dar vida a los símbolos inconscientes. Nosotros en un trabajo anterior[18] hemos mostrado la hipótesis que en sacrificio levítico (expiatorio) era un tipo de un modelo originario perdido, el arquetipo de Abel ante al Árbol de la Vida y mostramos la relación entre el viaje de Abel hacia el Árbol y la ruta del Sumo Sacerdote hacia el Arca de la Alianza (Arquetipos del ritual levítico de Yon Kippur). Esta interpretación da sentido estructural a la experiencia religiosa del Antiguo Israel. A la vez el rito tenía una correspondencia mayor, una aplicación espiritual proyectada al anatipo ( las cosas últimas), en otras palabras el tabernáculo era una copia en miniatura del verdadero santuario en el cielo donde habita Yahvé[19].
Con el advenimiento del pensamiento cristiano, se abrió una nueva perspectiva en el campo de la interpretación estructural religiosa del Israel. El empalamiento ( gr. stauros, xiló, lit, “garrote”, “árbol”, lat. crux simplex)de Jesús y el rumor de su resurrección hicieron del misterio pascual, utilizando el arquetipo y tipos rituales paleotestamenterios, el camino de Cristo al inframundo, el hollar de la serpiente (Tratado en el Apocalipsis y retomado por el Evangelio de Nicodemo, ambas ideas tomadas de Génesis 3: 15), y su ascensión penetrando en el santuario más recóndito con una doble función metafísica, de Sumo Sacerdote mayor (antitipico) y de ofrenda sacrificial ideal (Hebreos 7, 8). Según la teología de Pablo, este sacrificio permitió reparar la “ruptura” adámica en la “luz astral” “de derramamiento de sangre” (el asesinato del originario, para retomar a Freud), de culpa y “atadura” al pecado y la muerte con un suceso análogo, “el derramamiento de sangre” del cuerpo incorrupto de Cristo que libero espiritualmente a la humanidad creyente, y cerro el círculo místico. Más allá de esta teología, el hecho corroborado por la historia es que treinta y siete años después en 70 e. C los romanos destruyeron el Templo herodiano y el ritual levítico se borro para siempre. De este modo se espiritualizo la religión convirtiéndose en algo puramente esencial[20].
EL USO MAGICO DE LA SANGRE
En esta estructuración mística de la religión del Antiguo Israel y su posterior interpretación cristológica y soteriológica hay envueltos algunos símbolos que son puramente mágicos, como el uso ceremonial de la sangre[21].
En el levítico y su código de santidad la sangre ( dam) es símbolo de la vida. La sangre es la sustancia “misterioso” que mantiene el cuerpo animado, por lo tanto es una apropiada representación densa de la parte fluídica del espíritu (ruaj). La pérdida de sangre equivale a la pérdida de la energía y el deceso total –la no vida-. Por ello la sangre en Israel era sagrada y propiedad misteriosa de Yahvé.
A través de la religión comparada podremos adquirir luz sobre el uso ceremonial de la sangre. En los cultos africanos yorubas es indispensable la utilización de sangre en su religación a los Orisha. Según estas creencias la sangre es vista como vehículo para el fenómeno sacrificial[22]. La sangre puede tener un uso negativo o positivo. En el primer caso, antiguamente, para adquirir energía física se bebía sangre del enemigo y algunos pensaban que así devenía inspiración religiosa, siempre en una instancia ceremonial. En el segundo caso se refiere a la bendición divina con relación a la obtención de vida.
A continuación transcribiremos la explicación del Babalawó Christopher O. Fajemirokun: “En la medicina ortodoxa, la sangre es transfundida para poder salvar vidas o para acelerar la recuperación de un paciente enfermo. La religión africana también tiene un proceso de transfusión de sangre, similar o parecido. Para estar en armonía con lo divino, uno cede lo que es precioso para uno, al poder superior. Este rito es realizado, inmolando un animal que actúa como un sustituto para el ser humano. Al inmolar y consagrar un animal, el devoto infunde su vida con la de la víctima; y cuando es matado, la esencia divina en la sangre es transferida a las fuerzas superiores, a través de la sangre misma, y lo divino, estará dispuesto a usar esta ocasión para poder limpiar –erradicar- todos los males del adorador. (…) Lo único que se utiliza del animal es su sangre. En otras palabras, en sacrificios a los poderes superiores, de parte del enfermo, la divinidad recibe el poder en la sangre de la víctima –el animal- y lo transfunde al enfermo, y cree que esto trae una recuperación rápida”[23].
En otras palabras, la sangre es un vehículo mágico para dar y recibir de la divinidad curación y perdón, es un sustituto reparador de otra sangre perdida o un rescate que se debe pagar para que se reponga la “energía vital” original. Por tanto en la religión de Israel, como también en otras culturas, la sangre es un principio y un elemento usado con fines mágicos-religiosos[24].
SUPERSTICION Y MAGIA IMITATIVA EN EL GÉNESIS

Como ya estudiamos, la magia “imitativa” es cuando para lograr que se produzca el efecto deseado se reproduce el acontecimiento en una duplicación simbólica. Por ejemplo si se desea animar la resurrección solar se prenden luces y fogatas. Ahora bien ¿hay de esto algún ejemplo en la Biblia?
En Génesis 30, de redacción muy antigua, evidentemente una leyenda conservada entre los pueblo nómadas presenta dos aristas: una supersticiosa (vss. 14-18) y otra mágica. En la primera las esposas de Jacob recurren a la práctica afrodisíaca de consumir “mandrágoras” ( heb. du-dha’im, plural), con la creencia que les produciría fertilidad. Es interesante notar que en el Oriente Próximo se considera a esta planta medicinal y hasta el día de hoy se piensa en sus poderes excitantes [25]. En el segundo relato Jacob negocia con Labán el reparto del ganado, el acordó llevarse solo los animales manchados y rayados y los corderos negros. En el vss. 37 ss Jacob practica una operación de magia imitativa:
“ Jacob entonces, se buscó unas ramas verdes(…) peló la corteza de las ramas haciendo franjas que dejaban al descubierto el blanco de la madera. Después coloco ante los abrevaderos, justo delante de esas que al beber estaban en celo. Y las que se apareaban frente a las varas parían después crías rayadas, moteadas o manchadas. Entonces Jacob separaba los corderos. En una palabra, hacía que las ovejas del rebaño de Labán miraran todo lo que tenía rayas o era negro (…). Cada vez que entraban en celo las ovejas más robustas, Jacob volvía a poner en las pilas y abrevaderos las varas, a la vista de las ovejas (…). Pero si las ovejas eran débiles, no ponía las varas. Así las débiles quedaban para Labán y las robustas para Jacob.[26]”
Estos relatos muestran que los hebreos compartían la misma mentalidad mágica que sus vecinos y que la misma es intrínseca de la experiencia religiosa global.
RITOS MÁGICOS EXPIATORIOS
En el Antiguo Testamento se usa el término “expiar” ( heb. kafár, kófer) con referencia a “cubrir” o “borrar” los pecados ( kapar en Gén. 6: 4, cuando Noé cubre el arca con alquitrán). Esto se sustenta en el mito adámico del pecado primigenio y originario. En estos rituales se sostiene la idea simbólica de sustituir lo perdido por un equivalente ( rescate, se deriva de kófer en todos los textos que aparece), para ello se utilizaba la sangre (vida por vida) como vimos más arriba. Esta sangre era llevada al Arca de la Alianza y se asperjaba sobre la tapa de oro ( heb kap-po-reth, kippur lit. propiciatorio, perdón), por ello se dice que la sangre de toros era expiatoria en su símbolo[27].
El otro modo de “expiar” era con el “macho cabrío que desaparece” ( lit. ‘aza’zél)[28]. Se procedía a recitar los pecados del pueblo sobre la cabeza de un macho cabrío y soltarlo al desierto. Un claro acto mágico de “sacar” miméticamente el mal afuera del terreno sagrado.
“Aarón presentará el macho cabrío vivo. Imponiéndole ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, hará confesión sobre él de todos los pecados de los hijos de Israel, tanto de sus maldades como de sus faltas. Y después de cargadas sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto (…). Así el macho cabrío llevará sobre sí todas las maldades de ellos hacia un lugar árido, y el que lo lleve lo soltará en el desierto”.
El mismo sistema aparece en la tradición de Números 19: 1-10, el ritual de “la vaca roja”.
“ …traigan una vaca roja sin defecto y sin mancha, y a la cual no se haya enyugado. Se la pasaran al sacerdote(…), quien la sacara afuera del campamento y la inmolara frente a este. El sacerdote(…) untara su dedo en la sangre y rociara siete veces volviéndose hacia la entrada de la tienda de encuentros. Luego se quemará a la vaca a la vista de todos. Quemará su piel, su carne, su sangre y sus excrementos. Después el sacerdote tomará leña de cedro, de hisopo y de ganado y la echara a la hoguera donde se queme la vaca. En seguida el sacerdote lavara sus ropas, se bañara en agua, y regresara al campamento; el sacerdote quedara impuro hasta la tarde (…). Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en un lugar puro. Allí se las conservara para hacer el agua de la purificación que usara la comunidad de los israelitas para hacer la expiación”.
Este acto se efectuaba cada vez que algún miembro de la tribu tocaba un cadáver o entraba en una tumba, que se manchaba ceremonialmente. Para purificación se elegía entre el ganado una vaca roja (marrón rojizo). Se la inmolaba y se la quemaba por completo. Luego las cenizas eran recogidas y mezcladas con agua para rociar todo el poblado. Este rito nos recuerda a los actos de “limpieza” o “abre caminos” de algunas tribus africanas, donde se “rocía” con agua o se bendice el ámbito para purificarlo del “mal”, visto este como una mancha o algo que se impregna y de tal modo pueda ser sacado afuera[29].
LA OFRENDA DE “CELOS”
Otro ritual mágico era llevado a cavo bajo la ley de Moisés cuando un hombre desconfiaba de la pureza de su esposa [30]. En Números 5: 15 ss. Dice:
“En estos casos, el hombre llevará a su esposa ante el sacerdote y presentará por ello la ofrenda
(…) de celos, o sea, ofrenda para recordar y descubrir una culpa. El sacerdote hará que se acerque la mujer ante Yahvé, tomara luego agua santa en un vaso de barro y, recogiendo polvo del suelo de la Morada, lo espaciará en el agua. Así puesta la mujer delante de Yahvé, el sacerdote le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la ofrenda para recordar la culpa, mientras que él mismo tendrá en sus manos el agua de amargura que le trae la maldición. Entonces el sacerdote pedirá a la mujer que repita la maldición: ‘Si nadie más que tu marido se ha acostado contigo y no te has descarriado con otro hombre, esta agua amarga que trae la maldición manifestará tu inocencia. Pero si te has ido con otro hombre que no es tu marido, y te has manchado teniendo relaciones con otro hombre (…) que se te hinchen los senos y que se te hinche el vientre. Entren en tus entrañas las aguas que traen la maldición, haciendo que se te pudran tus muslos y reviente tu vientre’, y la mujer responderá ‘así sea’. Después el sacerdote dará de beber el agua a la mujer”.
MALDICIONES
Las maldiciones (desear el mal o pedir al Dios que lleve el mal) son frecuentes en los estratos más antiguos del pentateuco. El mismo Yahvé pronuncio una maldición para toda la humanidad para proteger la vida del asesino Caín ( Gén. 4: 15). Ya en tiempos antediluvianos Lamec hecho una maldición apotropaica (para protección) (Gén. 4: 23, 24):
“ Lamec compuso estas palabras para sus esposas Adá y Zilá:‘Oigan mi voz, esposas de Lamec;Presten oído a mi dicho:A un hombre he matado por haberme herido,Si a un joven por haberme golpeado.Si siete veces ha de ser vengado Caín,Entonces Lamec setenta y siete veces”.Después del diluvio, Noé pronunció una maldición sobre Cam y su descendencia por haber visto su desnudez ( seguramente por un pecado sexual). Gén 8: 25:“¡Maldito sea Canaán! ¡Será esclavo de los esclavos de su hermano!”La misma creencia mágica se desprende del episodio del temor israelita ante la maldición de Balaam en Números 22-24 lo que demuestra el valor vibratorio y eficaz de la palabra y que estas invocaciones eran realmente operativas.
De este modo hemos hecho un repaso de las concepciones mágicas en las entrañas de la religión yavista. Las magia y la superstición invadió plenamente a la religión de la Biblia, como por ejemplo el uso oracular del “tumin”. En el Nuevo Testamento el mismo Jesús fue protagonista de prácticas que hoy fenomenológicamente se consideran mágicas (Juan 9: 6). Los judíos posteriormente recogieron muchos de los preceptos y leyes antiguas y las aplicaron literalmente y de manera supersticiosa, como se deja ver claramente en la tradición de la Cábala [31] como interpretación esotérica de la Torá, pero esto será tratado en un trabajo futuro.
NOTAS
1) Los israelitas practicaban la adivinación como se puede ver en las piedras del Efor sacerdotal Urim y Tumin, además de las practicas extáticas y oraculares de los profetas. Sin embargo los sortilegios en los cuerpos celestes eran originarios de Babilonia, que reconocían tempranamente alrededor de dieciocho constelaciones. Tardíamente se redujeron a doce.
2) El registro de la “hija de Jefté” en Jueces 11, es un residuo redaccional de prácticas de sacrificio humano tal vez practicado en algunas ocasiones por los hebreos en una instancia de la religiosidad popular. Es posible también que la expresión “pasar por el fuego” aluda solamente a la acción de ser rociado con incienso.
3) Cf Fuster, S.: “Algunas consideraciones sobre la práctica de “atar por daño” en el norte argentino”. Revista “El Quinto Hombre”, 2004.
4) Frankfort, H.: “Reyes y Dioses”, Madrid, 2001.
5) Ib.
6) Frankfort, H: “La religión del Antiguo Egipto”, Barcelona, 1998.
7) Ogdon; J.: 2La manipulación mágica en el Antiguo Egipto”, CIEBA, Asunción, 1979. Cf. “Estudios de magia egipcia IV”, Barcelona, 2006.
8) Croatto, J.: “Los lenguajes de la experiencia religiosa”, Bs. As. 1994.
9) Piobb, V.: “Formulario de Alta Magia”, Madrid, 2005.
10) Op. Nota 8.
11) Vivante-Palma: “Magia, daño y muerte por imágenes”, Bs. As, 1991.
12) Op. Nota 9.
13) Frazer, J.: “La rama dorada”, Madrid, 1990.
14) Jung. C.: “Arquetipos del inconsciente colectivo”, Madrid, 1999.
15) Ib.
16) Graves-Patai: “Los mitos hebreos”, México, 1999.
17) Fuster, S: “La religión del Antiguo Israel. Perspectivas históricas y fenomenológicas”, Madrid, 2010.
18) Fuster, S.: “Arquetipos del ritual levítico de Yon Kippur”, www.arqueologos.org.
19) Op. Nota 17.
20) Ridderbos, H.: “El pensamiento del apóstol Pablo”, Bs. As. 1962.
21) Pidoux, G.: “El hombre en el Antiguo Testamento”, México, 1969.
22) Del Zotti, C.: “Brujería y magia en América”, Barcelona, 1977.
23) Fajemirokum, C.: “Los orishas de África”, Vol. II, Bs. As. 2001.
24) Ib.
25) Diccionario Bíblico Ilustrado, Bs. As. 2001.
26) Las citas son de “La Biblia latinoamericana. Edición Pastoral”, 2002.
27) Op. Nota 17.
28) Ib.
29) Ib.
30) Encontramos que los ritos mágicos del Pentateuco son tan complejos como los ritos del Atharva Veda. CF Fuster, S. “Consideraciones sobre rituales mágicos en el Atharva-Veda”, SEDA, Bs,. As. 2009.
31) Richardson, A.: Iniciación a la Cábala Mística”, Bs. As. 1980.

