El método Wilson en la sábana santa de Turín

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Todavía recuerdo cuando era niño como el profesor de ciencias naturales nos explicaba la fotosíntesis, ese proceso en virtud del cual las plantas verdes capturan la energía en forma de luz y la transforman en energía química. La clorofila absorbe la luz a través de los pigmentos y se produce una reacción química. Luego podíamos ver como afectaba la luz solar a las plantas y a su pigmentación si cubríamos parte de una hoja, de forma que no traspasara la luz solar. La parte cubierta se decoloraba, perdiendo a lo largo de los días su verde característico.

En aquellos días leyendo una revista, me tropecé con un nuevo experimento, en vez de cubrir la hoja con un material sólido que no permita traspasar la luz, cubrirla con un negativo fotográfico. Al desprender el negativo los resultados eran cuanto menos curiosos. Al cabo de varios días, la luz solar había penetrado sobre aquel negativo fotográfico, reaccionando sobre los pigmentos de la hoja, de manera que el negativo quedaba grabado en positivo sobre la planta.

Este sencillo experimento fotográfico jugando con la luz solar, tiene cierta similitud al aplicado por el profesor Nathan Wilson, un joven profesor de literatura inglesa en el New Saint Andrews College, en la ciudad de Moscow, perteneciente al estado de Idaho (EEUU), quien en marzo de 2005 publicó sus trabajos (“Father Brown Fakes the Shroud” Books and Culture y “Emerging from shadows, and explanation of the Shroud of Turín”) sobre la fabricación de una réplica de la imagen de la sábana exponiendo lino negro al sol durante diez días, bajo un cristal sobre el que se había pintado una máscara del positivo. El método Wilson se basa en que la formación de la imagen se debe a la ausencia de blanqueo, es decir, la pintura sobre el vidrio impide pasar la luz solar y a la vez el blanqueo de la tela. Este método es tan rudimentario que merece una especial atención y toma en consideración a la hora de sopesar la posibilidad, como plantea el propio Wilson, que la imagen de la reliquia hubiera sido realizada por un artista medieval. Concretamente entre los años 1260 y 1390, que es el resultado de la datación por radiocarbono realizada a la Sábana en el año 1988.

Es su simplicidad lo que atrajo en un primer momento la atención de los sindonólogos, pues este sistema produce las marcas parecidas a simple vista a las de la Sábana Santa sin necesidad de usar pintura u otro líquido sobre la tela. Además produce el efecto negativo fotográfico y cierta “tridimensionalidad“similar a la descubierta en el sudario en 1977, a cargo del equipo del Dr. John Jackson y da a su vez, una explicación racional alternativa a quienes sostienen que hay una degradación de la celulosa del lino, de forma que la marca es producida por alguna radiación que chamusca superficialmente el tejido.

Como el experimento no ha vuelto a ser repetido y su método puede ser perfeccionado, decidí yo mismo realizar el método Wilson, con algunas variantes, para reproducir un rostro algo parecido al del sudario. Algunos encuentran que estudiar reliquias del cristianismo como esta no es algo serio y no merecen la pena dentro del campo de la arqueología. Pues en mi opinión si vale la pena, porque es precisamente la vocación de estas reliquias lo que nos compele a estudiarlas. Martín Biddle, profesor de arqueología Medieval en la Universidad de Oxford añade que “Las reliquias son objetos reales que vale la pena estudiar. Son objetos muy interesantes, tanto si se trata del sudario de Turín como el Titulus Crucis, pero debemos acercarnos a ellos con cierta dosis de escepticismo”.

En el caso de Nathan Wilson, utiliza un cristal sobre el que dibujan los rasgos de un rostro similar al de la Síndone de Turín, empleando pintura blanca al óleo y de fondo superponiendo una pieza de tela negra. Wilson utilizó varios modelos. Un primer modelo estuvo expuesto de forma paralela a la luz solar durante diez días, un segundo modelo de prueba expuesto de forma perpendicular a la luz solar durante quince días y un tercer modelo expuesto a luz artificial procedente de una lámpara de rayos ultravioletas durante ciento cuarenta horas.

Al contrario que Wilson, yo he utilizado pintura plástica y en vez de usar una tela oscura, he hecho uso de una tela blanca al igual que la Síndone. El 19 de marzo de 2006 apliqué dos capas de pintura plástica color cerezo a una plancha de cristal, dejándola secar. Luego al contrario que Wilson no pinté las facciones del rostro que quedan marcadas, sino que araño el vidrio con varios punzones, desgarrando la capa de pintura plástica, dejando trasparente la parte que corresponde a las facciones de la imagen. La capa de pintura me garantiza que no haya filtración de luz.

Nathan Wilson hizo uso de un cristal lo suficientemente grande para hacer un dibujo de una cara a tamaño real. En mi experimento he empleado un cristal más pequeño que el de Wilson. Si bien el tamaño del vidrio no afecta al experimento, si la Sábana fuese una falsificación medieval realizada utilizando un vidrio, ¿Qué tamaño tendría?; ¿4,40 métros x 1,10 metros?; ¿es eso posible?. Sabemos que durante el medievo se fue perfeccionando la técnica del vitral, mediante la cual los artesanos creaban las vidrieras de las catedrales e iglesias de Europa. Fue precisamente durante los siglos XIII, XIV y XV cuando se perfeccionó en el arte gótico los ventanales de las catedrales. La finalidad de los vitrales no era únicamente decorativa, sino también ilustrativa. Los dibujos trazados sobre el vidrio ilustraban escenas bíblicas que promovían el aprendizaje religioso a través de imágenes. ¿No sería la imagen de Turín la marca de un vitral religioso?; pensemos que el ejemplo más antiguo de un vitral es una Cabeza de Cristo del siglo X, hallada en unas excavaciones en Lorsch Abbey en Alemania. Wilson y otros investigadores como el Doctor Lombatti ven plausible el uso de un cristal de gran tamaño en la edad media. Según la teoría de Wilson se podrían haber utilizado dos vidrios venecianos uno para la parte delantera de la imagen y otra para la parte posterior e incluso la oscuridad variable sobre algunas partes del tejido podría ser debido a la irregularidad del vidrio.

Sin embargo, todavía se discute la posibilidad de que en el medievo se hubiesen fabricado dos piezas de vitral enteras de más de dos metros de altura y más de un metro de anchura y por otra parte si se hubiesen empleado pequeñas piezas de vidrio en la unión de estas hubiesen aparecido en forma de cortes o vacíos en la imagen. Y es que para hacer vitrales, las piezas se unían con plomo y se armaban sobre una estructura de hierro. Otros, no sólo aducen la dificultad de conseguir un cristal de más de dos metros de longitud en una única pieza, sino el coste económico que éste supondría.

Pero el coste económico no hubiera sido un impedimento para la Iglesia, si tenemos en cuenta que en el 1390, el Papa Clemente II otorgó autorización para que se expusiera. A pesar de que el obispo Pierre d’Arcis tachó en aquel entonces la reliquia de fraude, esta no llegó a ser una reliquia oficialmente prohibida.

El problema no es sólo el tamaño del cristal, sino su imperfección. Según el experto en esta reliquia, Daniel R. Porter, de Bronxville -Nueva York (EEUU) en 1356 el cristal que se fabricaba era de baja calidad con muchas imperfecciones. El vidrio tenía muchas burbujas de aire y su perfeccionamiento no se produjo hasta el año 1688. En esta fecha se comenzó a fabricar el vidrio cilindrado en Francia, y únicamente podía adquirirse por la nobleza o la Iglesia. La fabricación del cristal plano moderno, como actualmente lo conocemos, no se produjo hasta el siglo XIX y ese es precisamente su inconveniente, el método Wilson no está realizado sobre un vidrio artesanal del siglo XIV.

Prosiguiendo con el experimento, en vez de aplicar pintura al óleo blanca sobre el cristal, el día 25 de marzo de 2006 hice un esbozo de la imagen a rotulador negro sobre la capa de pintura plástica (imagen I), y luego hice uso de distintos punzones metálicos para quitar la pintura plástica y dejar el cristal limpio, permitiendo que la luz solar traspase (Imagen II). A lo largo del experimento he podido apreciar algunas diferencias importantes entre la imagen de la Sábana y la imagen hecha por Wilson. No se trata de diferencias de tipo artístico, ya que conseguir una copia idéntica en su creación artística es perfectamente posible, sino en la intensidad del negativo en distintas partes que le dan esa tridimensionalidad. En el sudario la cara frontal tiene más marcada la barbilla, el bigote , pómulos, cejas y parte central de la frente, mientras que en la imagen de Wilson no se observa esa mayor intensidad de marcado en esas zonas. Tal vez la solución a estas diferencias pueda estar en aplicar una pintura más espesa y otra más diluida sobre el cristal. Parece ser que he aquí otra vez una pega a la “teoría de las sombras” (así lo denomina) de Wilson; porque esa uniformidad en el marcado de la imagen del experimento, ausente en la Sábana de Turín, es apreciable en el análisis microscópico, algo que Wilson no hizo, cuando publicó su teoría.

Según Daniel R. Porter, la imagen de Turín es superficial, es decir, el chamuscado se limita a dos o tres fibras exteriores de hilo y bajo estas, las restantes fibras son blancas. Sin embargo, en un análisis microscópico de una tela sometida al método Wilson, las fibras interiores también resultan afectadas por la luz solar. Esto no sucede en la Sábana Santa, donde la coloración de la fibra en algunas partes del lienzo tan sólo llega a cinco centésimas de milímetro; la coloración marrón del sudario proviene de un cambio químico, debido a una oxidación sobre el tejido.

En cuanto a la tridimensionalidad de la imagen de Wilson, mostrada al público mediante imagen topográfica 3D; Porter sostiene que la tridimensionalidad de la sábana hallada por el Dr. John Jackson y la supuesta tridimensionalidad de la imagen de Wilson no encajan porque no traen una misma causa. La imagen 3D del experimento de Wilson se produce debido al movimiento del sol que afecta a la tela, dándole un efecto similar a una codificación 3D, pero no es tridimensional.

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Imagen 1

Los trabajos de Wilson no han sido los únicos ni los primeros, el profesor Nicholas Allen llevó a cabo un experimento bastante más complejo intentando recrear un fotonegativo de la Sábana. Entorno al año 1992, sacó su hipótesis de que esta reliquia fue hecha durante la edad media mediante una forma primitiva de tecnología fotográfica.

El método Wilson no ha superado el análisis microscópico y todavía habría que hacer un estudio comparativo con distintas clases de tela. Se ha preguntado a Wilson que si su “teoría de las Sombras”, fuera correcta, por qué no se han hallado otras Sábanas similares, que revelen la misma técnica. Wilson opina que un falsificador no habría revelado su técnica y tampoco tendría sentido hacer negativos sobre un animal u otras personas.

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Imagen 2

Volviendo al experimento puse una tela fina sobre la plancha de cristal dibujada (Imagen III) y la expuse al sol durante diez días al igual que Wilson. Al tras luz podía verse el dibujo, de manera que el sol traspasaba la tela y permitía ver el rostro dibujado.

Pero una vez expuesta al exterior, los problemas comenzaron. Los primeros días el viento tiró la placa de cristal al suelo y los últimos días el tiempo no acompaño. Estuvo nublado y llovió, mojándose la tela. Además el experimento se realizó entre el 26 de marzo y el 7 de abril, cuando los rayos solares no penetran tan fuerte como en los meses de julio y agosto.

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Imagen 3

El día 7 de abril retiré la tela del cristal y de lo primero que me percaté fue el amarillamiento de la parte de la tela que había estado expuesta al sol. A simple vista no parecía haber marca alguna, así que tuve que pegar la tela a una vidriera expuesta a la luz del sol para ver si se apreciaba alguna marca. Después hice unas fotografías sobre la zona de la tela donde había estado el dibujo y finalmente las pase a negativo.

Los resultados son lo que parece ser la formación leve de unos ojos y una nariz. En la siguiente imagen (Imagen IV) he marcado con un círculo el lugar donde estaba el rostro que dibuje. La línea de color azul marca la zona de amarillamiento que estaba expuesta a la luz y la línea roja marca hasta donde llegaba un soporte que puse para evitar que el vidrio fuera tirado por el viento. En la zona por encima de la línea roja estuvo el rostro dibujado. En la imagen V puede verse aumentada la zona de los ojos y nariz.

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Imagen 4
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Imagen 5

Aunque no haya podido sacar una imagen impresa como la de Wilson, estoy convencido de que exponiéndola durante más tiempo a la luz solar durante los meses de julio y agosto, podríamos observar de forma más clara la imagen. Ciertamente el método Wilson permite la impresión de una imagen en una tela, pero no podemos asegurar que la imagen de Turín se hubiese producido mediante este método. Como hemos visto antes, el análisis microscópico de ambas marcas parece indicar que el rostro de la Sábana no se formó debido a la luz solar. Tampoco el método Wilson aporta una tridimensionalidad real, como la que parece tener la Sábana, pero nos muestra la posibilidad de recrear una impresión parecida a una de las reliquias más estudiadas del mundo.

http://es.geocities.com/ieab_gerardo/ Wilson1.html

http://es.geocities.com/ieab_gerardo/ Wilson2.html

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Actualizado - Miércoles, 02 Septiembre 2009
 
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