La teoría de las siluetas sagradas
¿Por qué las representaciones antiguas del Arca se corresponden con el propio Templo y sin embargo esas representaciones en relieves, mosaicos o monedas mantienen lo que fue el trazo o línea del Arca?

A lo largo de mi andadura en el estudio del Arca de la Alianza pude calcular con datos bíblicos y científicos, que los israelitas en su conquista de la Tierra Prometida realizaban aportaciones al mantenimiento del Tabernáculo móvil y habrían aportado a lo largo de 250 años, para el futuro Templo de Salomón entre 757,5 kilogramos de oro y una tonelada de este preciado metal. Según mi cuadro estadístico, la aportación en plata fue tres veces mayor a la de oro y la de cobre, veinte veces superior a la de plata.
También calculé que la Menorah o candelero judío pesaba entre 25,90 kilogramos y 34,50 kilogramos.
E incluso analizando la descripción que nos da la Biblia sobre el Templo de Salomón, observé que en sus medidas aparece un espacio muerto de diez codos, equivalentes a unos cinco metros de altura sobre el techo del Sancta Sanctorum. Durante bastante tiempo no logré encontrar referencias de otros autores a esta cámara, pero posteriormente hallé que esta habitación ya había sido localizada por los eruditos bíblicos y se la denominaba «el ático dorado».
Si bien tras la destrucción del Templo de Salomón ya no vuelve a mencionarse el Arca, su representaciones más antiguas han llegado hasta nuestros días con forma de templo y no hay rastro alguno de lo que pudiese haber sido su forma original. No hay rastro, salvo su silueta.
En Cafarnaum se hallan las ruinas de una importante sinagoga construida a finales del siglo IV, aunque el edificio primitivo se remonta al siglo II o III. Entre los restos de esta sinagoga se encontró una viga de piedra sobre la que habían grabado en relieve el Arca de la Alianza montada en un carreta. Este relieve representa la llegada del cofre a Jerusalén.

En Tiberiades se han encontrado dos sinagogas y en una de ellas, al sur hay un espléndido suelo de mosaico, llamado « mosaico del zodiaco de Amat». Es una obra del siglo IV y contiene dibujos de objetos sagrados como la Menorah, un Lulav, un Etrog, un Shofar y el Arca de la Alianza. Esta última aparece representada con forma casi idéntica a la de la antigua sinagoga de Cafarnaum y muestra la puerta del Sancta Sanctorum cubierta por el velo sagrado.

También se han hallado monedas acuñadas por Bar Kokba del año 134-135 d.C., época de la segunda rebelión judía, en la que se aprecía la efigie de la fachada del Templo de Herodes. La imagen guarda bastante parecido con las representaciones posteriores del Arca.

En una catacumba judía hallada en Roma, concretamente sobre la vía Appia, se han descubierto interesantes frescos, entre los cuales puede verse como en el mosaico de Tiberiades, el Arca rodeada por dos Menorah. No menos importantes son ciertos sarcófagos de las Catacumbas de Beit Shearim de los siglos III y IV d.C. donde aparecen diversas representaciones de esta reliquia.
En todos los casos anteriormente expuestos, el Arca aparece representada como el propio Templo. Una vez desaparecida, a partir del periodo del segundo Templo, se produce una identificación del Arca con el propio Templo.¿ Por qué ?
En primer lugar por razones históricas, ya que este objeto había desaparecido en la primera mitad del siglo VI a.C.
Tras la vuelta del exilio y la construcción de un nuevo Templo, el Sancta Sanctorum permanecería vacío y lo más sagrado sería el propio Templo. Con el tiempo la imagen de la reliquia desaparecerá, se irá difuminando, siendo representada sin los querubines, pero manteniendo su figura o silueta original: Un trazo cuadrangular con un propiciatorio triangular.
Por tanto, en segundo lugar, por la correspondencia de siluetas o trazos de la reliquia con el Templo: Si observamos la figura 1, vemos que el Arca es una caja cuya tapadera debía tener la forma de tejado. Esta forma del propiciatorio es la más probable debido a la influencia egipcia en la elaboración del cofre. Muchas cajas de madera halladas en tumbas egipcias, son prácticamente idénticas a la forma original del Arca: Por ejemplo uno de estos cofres apareció en la Tumba de Tutankamon, aunque hay muchos otros parecidos de la XVIII Dinastía que se utilizaban como roperos.

Si observamos la figura 1 podemos ver que la silueta del Arca coincide con la silueta dejada por los enormes querubines que había en el Templo de Salomón y estos a su vez coinciden con la propia silueta del oráculo. Esta identificación de trazos o siluetas ha permitido que a pesar de haber desparecido el Arca, las representaciones posteriores mantuvieran su trazo original.
Gerardo Jofre.
Extracto del libro: La Virgen del Antiguo Testamento.
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