La arqueología de la muerte

Imprimir

Autor: Raúl Berenguer (Colossus)

Fig.1 - Ekphora - Metropolitan Museum of Art (NYC)

Concepto y tipos de yacimientos arqueológicos

El ritual de la muerte comprende la cohesión de la comunidad entera. En todas las culturas la ceremonia comienza con el concepto de miedo a la muerte y a los muertos.

De todo el proceso ritual de la muerte, solo se deja registro material en el enterramiento, que es de lo que se valen los arqueólogos para su estudio. Así pues, todo lo demás lo desconocemos, como el ritual, y por tanto es información perdida que deben recuperar a través de la reconstrucción de los hecho por medio de las excavaciones arqueológicas y de los documentos escritos con los que trabaja el historiador.

Proceso ritual

Existen tres fases dentro del ritual funerario: La fase predeposicional, fase deposicional y fase postdeposicional.

Fase predeposicional

(JPEG)
Fig. 2: Práctica de una prótesis.

Son los preparativos tanto del difunto como de la ceremonia. Claro ejemplo lo encontramos en la civilización griega que tenían temor por la muerte y por los fallecidos, estos colocaban una rama de ciprés y un jarrón de agua en la puerta, esto indicaba que en aquella casa se hallaba un difunto. El jarrón de agua servía para que el visitante se lavase las manos y la cara antes de entrar y al salir como símbolo de limpieza de miasmas que dejaba el difunto. Se solían contratar a plañideras, mujeres que eran contratadas para llorar al difunto y que se alisaban el pelo en presencia del mismo. También forma parte de esta fase la Próthesis que es el tratamiento del cuerpo del difunto y la Ekphora o traslado del cuerpo a la necrópolis la cual se solía hacer de noche porque la presencia de gente en las calles era mucho menor.

Fase deposicional

Esta fase se corresponde con el enterramiento propiamente dicho y la inhumación del cadáver. Es la única fase que deja restos materiales con los que la arqueología va a poder trabajar y recuperar toda la información posible, que es su principal objetivo.

Fase postdeposicional

Aquí se encuentra los ritos y ofrendas después de la inhumación del cuerpo. En el caso de los griegos la casa era barrida hacia fuera, es decir, en dirección a la puerta principal para expulsar las miasmas de los difuntos al exterior de la casa. Empleaban lékitos de pintura blanca que se trataban de pequeños vasos que contenían perfumes y que se ofrecía y depositaba en la tumba del fallecido. Las visitas eran sumamente importantes en la cultura griega, tanto es así, que la ley obligaba la visita del cadáver cada tres días. Era propio ofrecer al difunto todo tipo de comida y bebida depositados en lékitos para que estuviese bien provisto de cara a la otra vida, de lo contrario corrían el riesgo de que el difunto se le apareciese a cualquier miembro de la familia reclamándole dichas ofrendas y como comentamos anteriormente, los griegos tenían gran respeto por ellos. También era muy importante enterrar al difunto en su ciudad natal y tener un enterramiento digno. Los guerreros abatidos en otras ciudades que no podían ser trasladados a su ciudad para ser enterrados se les construía un cenotafio que consiste en una tumba sin cadáver en honor a dicho guerrero. También forma parte de esta fase los juegos honoríficos si el difunto era lo suficientemente reconocido o querido, como sucede en el caso de Patroclo, que al fallecer Aquiles organizó una serie de juegos en su honor o la tregua de paz durante doce días en la guerra de Troya por la muerte de Héctor.

La Arqueología de la muerte

La arqueología de la muerte y toda su metodología se desarrolla a partir de los años sesenta setenta de la mano de la Nueva Arqueología o Arqueología Procesual, la cual empieza a emplear los análisis arqueométricos. Estos análisis se pueden dar de forma macro-espacial o semi-microespacial.

Análisis Macro-espacial.

La arqueología de la muerte trabaja la excavación a través del análisis macro-espacial para obtener su ubicación exacta en el entorno o paisaje, para lo cual no es necesario la excavación, ya que se puede ubicar a través de distintos métodos de prospección del terreno.

-  Localización de la necrópolis respecto al poblado: Las necrópolis podían albergar a difuntos de la misma clase social, los cuales se harían enterrar en las inmediaciones de los caminos de acceso a la ciudad mientras que las clases bajas estarían más retirados y aislados con respecto al tránsito de la gente. Esto nos aporta información con respecto a la importancia de los difuntos.

-  Número de necrópolis por poblado: Este apartado nos aporta información en cuanto a la demografía del lugar al que pertenece la necrópolis, relaciones de parentescos, motivos sociales, motivos religiosos etc. Por ejemplo: existen poblados que tienen gran número de necrópolis con cronologías similares, este factor nos indica que podría darse una diversidad de clases sociales en dicho asentamiento.

-  Posición de la necrópolis en el paisaje: Estos podrían estar cercano a caminos, zonas productivas, cercanos a lugares sagrados etc.

(JPEG)
Fig. 3: Necrópolis Mozárabe. Yacimiento arqueológico de Cercadilla (Córdoba).

Topografía o análisis semi-micro-espacial.

Mediante el análisis semi-micro-espacial se estudia el terreno de manera más concreta y en la que sí es necesario el empleo de excavación. Este método nos aporta información a cerca de:

La existencia de una delimitación del área funeraria

-  Localización de cada sepultura dentro del conjunto de la necrópolis: Se averigua la organización de las tumbas, las calles de tránsito dentro de la necrópolis. Las necrópolis tenían una organización lineal en torno a los caminos y una organización espacial y social. Para averiguar estos datos solo basta con excavar el primer nivel de estrato.

-   Orientación de cada sepultura: Es importante para reconocer la trama viaria de la necrópolis y a la civilización que pertenece dicha necrópolis, pues la posición y orientación varían entre culturas. Como ejemplo claro encontramos la civilización musulmana, con un enterramiento de posición en decúbito lateral y orientados hacia la Meca, totalmente diferente al enterramiento cristiano en posición en decúbito supino.

-  Localización de otros tipos de estructura al área de la necrópolis como mausoleos, altares, templos etc.

Fig. 4: Decúbito lateral.
Fig. 5:Decúbito Supino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tipos de tumba

El arqueólogo estudia todo lo que halla en su excavación en el mismo momento en que lo saca a la luz, analiza la ubicación y posturas en las que se encuentra el objeto ya que este dato es el que quizás más información aporta al arqueólogo a la hora de reconstruir los hechos.

Las tumbas las podemos dividir en dos grandes grupos según su complejidad en la construcción: las tumbas simples y las tumbas monumentales.

Las tumbas simples.

Existen diversas tumbas simples entre las que destacan:

-  Fosas sencillas: enterramientos en fosas sin ningún tipo de construcción ni complementos.

-  En ataúd: Enterramiento en el cual se deposita al difunto en el interior de un ataúd dentro de una fosa.

-  En cista: consiste en una fosa flanqueada y protegida mediante grandes losas de piedra.

-  Tumbas a capuchina: Consiste en colocar una serie de tejas a modo de cubierta para cubrir al difunto (muy empleado en Roma).

-  En ánfora: Consiste en depositar al difunto en el interior de una ánfora, se practica más en enterramientos para niños.

-  En sarcófago: Consiste en depositar al difunto en el interior de un sarcófago construido sobre piedra o madera. (muy empleado en el antiguo Egipto y algo menos en la civilización etrusca).

Fig. 6 - Fosa sencilla
Fig. 7 - Cista

Tumbas monumentales

Las tumbas monumentales requiere una mayor inversión de mano de obra y de materiales. No solo hay que valorar los objetos que hallamos en la cámara funeraria sino la construcción de la propia tumba.

Del mismo modo que en las tumbas sencillas, también existen diversas variantes en las tumbas monumentales:

-  Tumbas de cámara: contienen una cámara subterránea o en la superficie pero siempre construida por mano de obra humana. El pasillo de la cámara se denomina Dromos y solía estar altamente decorado.

-  Hipogeos: están construidos bajo la roca (cámaras del Valle de los Reyes en la antigua ciudad de Tebas, al oeste del río Nilo, en la actual Luxor) y pueden albergar sarcófagos de piedra.

-  Otras construcciones van provistas de un túmulo de tierra muy parecida a una montaña que cubre la cámara y la tumba y que servía como señalización. (tumba de Atreo o Agamenón de época micénica).

-  Tumbas colectivas como los columbarios (en Roma) o las catacumbas que son enterramientos paleocristianos sencillos y pobres.

Fig. 8 - Hipogeo

Las señalizaciones

Las señalizaciones es lo primero que hallan los arqueólogos a la hora de excavar una necrópolis. Las señalizaciones más sencillas están hechas de tierra o barro y muchas se llegan a perder, bien por la erosión o bien por la destrucción de los arqueólogos si no se excava de manera minuciosa.

Las señalizaciones de más rangos están hechas de piedra a través de estelas. Muchas civilizaciones la han empleado por su sencillez, que podían incluir alguna figurilla como la diosa Tanit (diosa de la vida y la muerte en el caso fenicio) y en los romanos pequeñas esculturas sencillas. En estas señalizaciones se solía colocar un epitafio: frase o poema escrito para ser grabado sobre una sepultura.


Fig. 10 - Epitafio

También se emplean estelas más elaboradas con escenas de despedida u homenaje. También otro tipo de señalización es la colocación de una escultura representando a un animal mitológico como esfinges, sirenas, leones... para proteger al alma en su trayecto al más allá (las sirenas tienen cuerpo de ave y cabeza de mujer, nunca cuerpo de pez). Este tipo de esculturas son denominados pilares-estela. Este tipo de enterramiento lo emplearon en mayor medida tanto íberos como griegos, los romanos también pero en menor medida.

La cultura romana es la civilización que más estilos de estelas creó, con alteres, esculturas, relieves, torres como la Torre Ciega en Cartagena o la Torre de los Escipiones en Tarragona, donde debajo de dichas construcciones se encuentra la sepultura con el difunto. También se llega a construir templetes como señalización. Las anabetas es otro tipo de señalización monumental funeraria al igual que las pirámides egipcias como máximo representación de perdurabilidad y eternidad.

Fif. 11 - Ingenius Stela

La reconstrucción de las señalizaciones y su levantamiento da lugar al paisaje funerario como el famoso Keramikós en Atenas.

Fig. 11- Señalización

Tipo de Ritual

Recibe el nombre de ritual tanto el tratamiento que recibe el cadáver como la ceremonia de enterramiento. En cuanto al tratamiento que recibe el cadáver existen dos modalidades: la incineración y la inhumación

La incineración

La incineración o cremación es el paso del cuerpo a la reducción del mismo por medio de la cremación. Más bien que incineración se tratarían de cremaciones debido a que el cuerpo no llegaba a consumirse por completo, quedando los restos óseos más robustos como el cráneo, fémur, húmero etc. ya que el fuego no alcanza la suficiente temperatura como para reducirlos a cenizas, pero hoy día si es posible gracias a grandes hornos capaces de alcanzar temperaturas bastante altas. Debemos tener en cuenta que el fuego es el elemento purificador para muchas culturas.

Hay dos tipos de incineración: la incineración primaria y la incineración secundaria.

-  La incineración primaria consiste en la cremación del cuerpo y acto seguido es enterrado en el mismo lugar en que se ha llevado a cabo la cremación.

-  La incineración secundaria: el cadáver es incinerado en un lugar concreto y los restos óseos son recogidos y enterrados en otro lugar distinto al que se ha realizado la cremación.

En las incineraciones los restos cremados se depositan en unos vasos cerámicos o urnas y estas eran enterradas. Cada cultura emplea cierto material para las construcciones de estos vasos, pero coinciden siempre en que se trata de materiales ricos. Los íberos, por ejemplo, los fabricaban en cerámica, pero para destacar un enterramiento utilizan kráteras griegas, ya que para los íberos la vajilla griega era significado de lujo y las empleaban como urna.

Los romanos también practicaban la incineración y denominaban bvstvm al primero de los casos y Vstrivm a la incineración secundaria.

Fig. 12 - Urna Ibera

La inhumación

La inhumación consiste en depositar al cadáver en su tumba y acto seguido enterrarlo. Tienen diversas variantes, como la momificación o la exposición del cuerpo al aire libre para el consumo de los carroñeros, donde los huesos posteriormente son recogidos e inhumados, como lo demuestran prácticas hinduistas en el Tíbet o los celtiberos, donde se ha registrado este tipo de práctica en la ciudad de Soria.

El ritual es todo el proceso que lleva desde la preparación del cadáver hasta la puesta de tierra sobre la tumba. Esta la denominada fase procesual.

Excavando la tumba minuciosamente se puede reconstruir un ritual completo. Para ello hay que conocer la posición y los estratos en los que se halla cada objeto, nunca levantar o mover el objeto antes de catalogarlo y estudiarlo.

Se pueden hallar objetos que aporten información sobre el difunto como la edad, clase social, trabajo que realizaba en vida etc. Se suelen hallar recipientes que contenían alimentos y bebidas, con perfumes, objetos de la indumentaria de la persona (brazaletes, collares, pendientes, fíbulas) objetos que simbolizan el género y que identifican si el difunto es varón o mujer como las fusayolas en el caso de la mujer y las armas para el hombre guerrero o aristócrata.

Pero hoy día se está excavando tumbas de hombres con fusayolas o enterramientos de mujeres con panoplias de armas como es el caso de la dama de Baza, con lo que puede crear confusiones a los arqueólogos.

Otros objetos identifican la edad como juguetes o rasos en miniatura en la cultura griega y púnica. También biberones, campanitas con valor apotropaico (simbólico). En el caso de los jóvenes solteros se les enterraba con ajuares deportivos con estrígides (elemento para quitarse el aceite de la piel) o copas de vino como símbolo de madurez.

Para identificar el oficio en vida se depositaban herramientas agrícolas, de carpintero etc. Claro ejemplo lo encontramos en la Tumba del Orfebre, en la localidad de Cabeça d’Or, guardamar del Segura (Alicante).

Osteoarqueología:

Como bien sabemos, la arqueología se vale de innumerables ciencias auxiliares que le sirven para llevar a cabo su trabajo de investigación, entre ellas, en este caso es importante mencionar la osteoarqueología, que aporta una gran cantidad de información al campo de la arqueología de la muerte.

La osteorarqueología es el estudio de los restos humanos esqueletizados mayor a cien años de antigüedad, aunque este aspecto está cambiando ya que actualmente se estudian restos humanos más actuales como las actuaciones arqueológicas en fosas comunes que dejaron las guerras de la época contemporánea como las Guerras Mundiales o la propia Guerra Civil Española.

Para su estudio se necesita una metodología arqueológica muy minuciosa. El cuerpo es la base del ritual excepto en los cenotafios. En el esqueleto se pueden detectar la edad, sexo, patologías y enfermedades. La información obtenida de la excavación se recoge en una ficha de campo. Los procesos tasonómicos condicionan el modo de actuación sobre el terreno ya que por diversas causas el enterramiento ha podido ser modificado, bien por acción natural (erosión, seísmos, arrastre de tierra en lluvias torrenciales, fuertes vientos) bien por factores biológicos (madrigueras de animales, desperdicios de estos etc.) o bien por factores antropogénicos (construcciones, arados de campos etc.)

Edad y sexo

Es importante conocer la edad y el sexo para saber las causas de la muerte, si ha sido una catástrofe, patologías, si los niños tenían derecho al ritual etc.

La edad de los niños se puede llegar a averiguar por la uniformidad y desarrollo dental (de veintiocho a treinta y dos piezas dentales cuando se desprenden los denominados dientes de “leche”). Otras partes para identificar los sexos son las diferencias que existe entre el hombre y la mujer como por ejemplo el hombre empieza a desarrollarse más tarde que la mujer. También el desgastes de las piezas dentales y la unión en las partes del cráneo nos puede dar una datación relativa en cuanto a la edad del difunto.

En cuanto a la diferenciación del sexo se determina principalmente por dos aspectos físicos: la pelvis y el cráneo:

La morfología de la pelvis ancha es característico de las mujeres ya que a la hora de dar a luz tiende a ensancharse mientras que la pelvis del hombre no presenta ninguna variación.

En el caso de los cráneos la parte de la nuca en el hombre está más desarrollada que en la mujer, al igual que otras partes del cráneo, pero este dato puede ser relativo, pues según la zona geográfica y etnia que estudiemos tienen características distintas en la morfología del cráneo como la robustez en cráneos sudamericanos en comparación con los europeos.

Las variaciones no métricas o epigenéticas son aquellas variaciones particulares que nos indican las características únicas de cada familia y estos datos son importantes que hay que descubrir.

Paleopatología

Otra ciencia auxiliar de la arqueología es la paleopatología, que se encarga de estudiar las enfermedades que pudieron padecer personas del pasado.

Existen patologías dentales como las caries, pérdidas dentales, edentación (pérdida completa de todas las piezas dentales), enfermedades renales, incluso se pueden llegar a detectar tumores entre muchas otras patologías. La presencia de instrumental médico o incluso el arte también nos habla de patologías.

Obstetricia.

Está relacionado con el estudio de los restos de mujeres embarazadas y de sus fetos.

Violencia.

En el caso de detección de violencia es preciso que se reconozcan en la misma excavación, como pueden ser las fracturas en huesos, por daños de proyectiles, amputaciones, representaciones de violencia o zonas del cuerpo atadas como manos o pies.


Bibliografia

-  Bendala Galán, M. 1981.: La Arqueología. El pasado a nuestro alcance, colección Temas Clave, Salvat editores, Barcelona.

-  Clark, B., 1980: Arqueología y sociedad, Madrid (London, 1939).

-  Clarke, D.L., 1984: Arqueología analítica, Barcelona.

-  Criado Boado, F. 1993: Límites y posibilidades de la Arqueología del Paisaje.

-  Chapman, R.; Kinnes, I. y Randsborg, K (eds.), 1981: Ther Archaeology of Death, Cambridge.

-  Hodder, I. n988: Interpretación en Arqueología, Barcelona (Cambridge, 1986).

-  Hodder, I. y Orton, C, 1990: Análisis espacial en Arqueología, Barcelona (Cambridge, 1976).

-  Gutiérrez Lloret, S. 1997: Arqueología. Introducción a la historia material de las sociedades del pasado, Alicante.

-  McIntonsh, J. 1987: Guía práctica de arqueología, Madrid.

Comentarios (1)Add Comment
Irene
...
escrito por Irene, 20 09, 2009
Muy buen resumen. Claro, conciso y bien esquematizado.

Escribir comentario
Tienes que estar logueado en la Red Social para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
Actualizado - Miércoles, 13 Mayo 2009
 
Hospedaje de www.arqueologos.org gentileza de ZAT Solutions