Enfoques arqueológicos.
Este trabajo pretende repasar dos enfoques arqueológicos que caracterizan a nuestra disciplina. Se han tomado seis trabajos: tres de ellos de enfoque procesual, y el resto, de enfoque postprocesual. En primera instancia, se expresan resumidamente los seis trabajos, para luego, analizarlos en relación a distintas corrientes arqueológicas que tuvieron y tienen, gran trascendencia en las arqueologías desarrolladas en distintos países.
ENFOQUE PROCESUAL
Arqueología de sociedades de Cazadores Recolectores: “Cambios y Tecnología: el ambiente lacustre en el noreste de Córdoba” - María Marta Bonofiglio – Argentina.
El artículo trata de una serie de investigaciones que se están llevando a cabo en el área de La Mar Chiquita.
La autora analiza los cambios morfológicos que sufrió la laguna planteando que se debe a las variaciones ambientales de las últimas décadas, causantes de modificaciones ecológicas en esta zona de humedales, proceso que afectó a los contextos arqueológicos. Las investigaciones se han orientado en dos sectores, a fin de contrastar las características de los establecimientos y las estrategias de uso del medio en dos tipos de paisaje: la Laguna del Plata, en cuyas proximidades desembocan los ríos Suquía y Xanaes y las barrancas altas de los campos Giraudo y Fauda.El registro arqueológico documenta tecnologías características de las etapas cazadora- recolectora y de grupos conocedores de la cerámica. Se intenta identificar rasgos de movilidad representados en la diversidad de minerales que proceden de canteras extra regionales y en la variabilidad de la producción artefactual.
Valorada por sus características naturales dice Bonofiglio, actualmente es objeto de investigaciones biológicas, geológica, arqueológicas. Sus sedimentos han sido objeto de análisis, las que han permitido reconstruir la historia del clima hasta un período superior a los 13.000 años AP y efectuar reconstrucciones paleoclimáticas. De este modo se conoce “que la historia hidrológica de la laguna se caracteriza por fluctuaciones en su nivel que son de similar magnitud a las ocurridas durante el siglo XX”.
Luego de describir los cambios naturales plantea que han afectado de distintas maneras a los depósitos arqueológicos. La autora dice que nuestro conocimiento potencial del pasado está directamente relacionado con el estado de preservación del registro material o arqueológico, según las pautas de procesos de formación implicadas, existiendo un ruido en dicho registro que debe ser extraído antes de su interpretación en términos de conducta humana. En este caso, ese ruido está representado por las múltiples alteraciones que ha sufrido el registro debido a las condiciones post deposicionales, las que provienen de diferentes factores, en general ocasionados por los eventos climáticos acaecidos en el largo período.
La autora muestra en su trabajo que una de las tareas fue la descripción de materiales para organizarlos. Ejemplo de ello:
Se han recolectado varios miles de fragmentos de piezas cerámicas, objetos líticos, óseos, los cuales han mostrado variables importantes en tecnologías y posiblemente revelen los diferentes momentos en que fueron producidos.
Algunas de las piezas encontradas que presenta Bonofiglio:
piezas cerámicas realizadas en base a técnicas más complejas, pastas homogéneas cocciones parejas, decoraciones muy elaboradas
piezas cerámicas realizadas en base a procesos expeditivos, pastas con escaso contenido de arcilla, y alto contenido de minerales, inclusiones de tiesto molido y partículas negras.
piezas enteras con características no conocidas en la bibliografía regional: aberturas longitudinales practicadas intencionalmente que bajan desde el borde hasta la parte media del cuerpo, bajo las asas, interpretado como facilitadoras del vertido de sólidos.
variedades de pucos de base redondeada, de tamaño no mayor a 8cm de diámetro
Las decoraciones son variadas y acompañan a técnicas de preparación de las pastas y cocciones que definen diversas tipologías. Predominan incisos sobre pintados. Los incisos describen escasos motivos relacionados con Sierras Centrales. Abundan paneles con surco rítmico, guardas con motivos laberínticos, trazados continuos, líneas formando ángulos. Si bien aún no se ha completado el estudio de las muestras, algunos elementos relacionan estas decoraciones con el litoral y las regiones amazónidas, otros como las llanuras santiagueñas.
Los materiales líticos y óseos están en proceso de clasificación; sin embargo observamos en el primer caso puntas lanceoladas y cuchillos, bolas arrojadizas, que pueden adscribirse a la etapa de cazadores, a la cual, según Ceruti (1992) pertenecen los “hornitos” que se encuentran en todos los sectores estudiados Otros artefactos como palas, azadas, hachas, morteros, conanas, se adscriben a la etapa productora de alimentos.
Arqueología de sociedades complejas: “Sistemas adaptativos de tipo Formativo en el NOA” – Olivera - Argentina.
Olivera comienza su análisis con uno de los planteos de Willey y Phillip. Este último entiende al Formativo como un estadío, dentro de una secuencia evolutiva areal o regional, que se definía por un contexto, entendido como un conjunto integrado de rasgos culturales determinados. Se caracterizaba por: presencia de agricultura u otra actividad de subsistencia comparable; la vida sedentaria en aldeas estables; y, por el advenimiento de nuevas tecnologías (cerámica, escultura lítica, arquitectura ceremonial, etc).
El autor plantea utilizará el término Formativo como un tipo de sistema de adaptación que implica estrategias adaptativas determinadas; como conductas pautadas en un espacio y tiempo definidos. Existen dos líneas básicas de investigación: 1- el estudio del origen y evolución de los sistemas de adaptación en un área o región (perspectiva diacrónica); y, 2- el estudio de las estrategias adaptativas involucradas, en un espacio y tiempo determinados (perspectiva sincrónica).
El autor considera que en el Formativo existen 4 variables principales: 1- ambiente (disponibilidad de recursos); 2- tecnología; 3- demografía (densidad de población); y, 4- sistema de subsistencia-asentamiento.
Rafferty ha propuesto un modelo para el desarrollo del sedentarismo: hay una íntima relación entre demografía, potencialidades ambientales y tecnología disponible para producir respuestas frente al “stress” de recursos. Los caminos que siguen guardan relación con las condiciones de productividad y diversidad que ofrece el ambiente. Aparece así la ecuación ambiente-demografía-tecnología; de aquí surgen las respuestas para entender los sistemas de asentamiento-subsistencia que denomina Formativos.
El elemento básico para definir una estrategia como formativa refiere al mecanismo de obtención de alimentos entendido en términos de materias primas básicas antes de haber recibido modificación alguna. Cuando el grupo genera parte de esos recursos, a través de técnicas específicas, opta por una estrategia que denominamos productiva. El término productivo refiere a generación y circulación de energía en un sistema determinado. Los grupos caz.rec. intervienen de manera directa en los ciclos de reproducción y en los mecanismos de regulación poblacional de las especies explotadas. Cuando están involucradas tecnologías agrícolas y/o pastoriles, la participación del hombre establece un control total del ciclo de generación del recurso.
La existencia de especies domesticadas no es condición suficiente para contrastar la presencia de una estrategia productiva, pero sí debería ser una condición necesaria. La decisión de un grupo por incorporar estrategias productivas, no implica el abandono de los mecanismos de captación directa de energía del medio. Con todo lo dicho, se entiende el término productivo refiriendo a sistemas Formativos.
Arqueología histórica: “La Campiña del Alto Guadalquivir en los siglos I-II d.C. – Asentamientos, estructura agraria y mercado” – López; Sabina – España.
El trabajo de estos autores trata sobre el poblamiento rural de La Campiña de Jaén (España) en los siglos I-II d.C. que se interpreta como un modelo agrario basado en la pequeña y mediana propiedad campesina, dentro del marco histórico creado por la concesión del derecho latino. Por lo tanto, el estudio de los asentamientos ha requerido examinar la aplicabilidad de ciertas técnicas desarrolladas en el análisis locacional. La jerarquía de los asentamientos tanto como sus relaciones se ven determinadas por la organización política y administrativa del territorio. Esto último se concluía a partir de los modelos espaciales propuestos desde la teoría del lugar central. Los autores platean que estos trabajos tienen que considerar la realidad social y económica que lo determina para que el proceso histórico no quede oculto. Además, sugieren que la contrastación de nuevas hipótesis va a estar ligada al incremento de la información disponible sobre la provincia de la época; es decir, aquéllos que son resultado de los trabajos de campos desarrollados en los últimos años dentro de los proyectos sistemáticos de investigación y con algunos aportes que puedan obtenerse de la Historia.
Luego el trabajo realiza un recorrido histórico del caso como por ej. : La concesión del derecho latino por Vespasiano (Fuente Plinio), constituye un eficaz gesto político en los primeros años de su reinado, cuando necesita incrementar la base social de la nueva dinastía. Esta decisión también presenta una dimensión económica como contribución al saneamiento del erario imperial, mediante la reorganización del sistema impositivo. La municipalización de época Flavio impone nuevas formulas en la administración local, que sin duda suponen el replanteamiento de las relaciones entre los oppida , pero de forma más decisiva crea el marco jurídico necesario para la desarticulación de la alianza tradicional entre la oligarquía indígena y Roma, cuando reconoce dentro del status privilegiado de la ciudadanía latina a toda la población libre de los centros indígenas.
En adelante y hasta el final del trabajo, los autores, realizan una serie de modelos matemáticos espaciales para comprobar distintas hipótesis. Así, se presenta como ej. La distribución de los centros locales en los polígonos de Thiessen de municipios y colonias o modelos jerárquicos de organización, entre otros. Sus conclusiones finales están ligadas fundamentalmente a los resultados de la aplicabilidad de los modelos.
ENFOQUE POSTPROCESUAL
Arqueología de sociedades de Cazadores Recolectores: “Monumentalidad, ceremonialismo y continuidad ritual” – Gianotti García – Uruguay.
En este trabajo los autores reflexionan en torno a la continuidad de una tradición ritual asociada a la construcción y mantenimiento de túmulos entre los cazadores recolectores complejos de las tierras bajas uruguayas. La configuración de los espacios monumentales, el cerrito y la persistencia de la actividad ceremonial con ciertas pautas regulares y características similares les permite comprender en una escala temporal de larga duración, la continuidad ritual, es decir las condiciones bajo las que se reprodujo una estructura ritual general. Por otro lado, el uso diferenciado de espacios monumentales, los acontecimientos funerarios concretos y sus particularidades, sumado a la variabilidad de prácticas mortuorias, son algunos de los argumentos para delinear diferentes momentos en la actividad ritual. Éstos, vienen dados por ciclos de uso ceremonial de los espacios monumentales de diferente grado e intensidad; y que son consecuencia de una serie de transformaciones sociales que derivaron en la intensificación ceremonial y el surgimiento de lugares de agregación social vinculados a los espacios funerariosanteriores.
Los autores buscan impulsar nuevos estudios en los que a partir de las prácticas mortuorias se reflexione sobre las diferentes concepciones de la muerte en las sociedades prehistóricas, extendiendo además el análisis al estudio de las correspondencias entre el espacio de la muerte, el rito y la experiencia cotidiana.
A lo largo del texto se analizan algunas concepciones importantes para el estudio. Ejemplo de ello es la noción de rito. El rito (funerario o no), es una forma simbólica concreta que replica el patrón de racionalidad de una sociedad, y constituye a su vez (en el sentido levistrausiano) una versión específica de una estructura mayor. Esto significa que las formas como éste se organiza y representa en tiempo y espacio (códigos de organización, estructura, etc.) deberá ser compatible en algún grado, con otras formas de representación simbólica de la misma sociedad (cultura material, arte, decoración corporal, organización espacial, arquitectura, etc.). El rito es acción social, por tanto genera productos y efectos reconocibles en el registro arqueológico. Supone actos concretos y operaciones materiales: limpieza del cadáver, excavación de la tumba y/o elevación del túmulo, transporte del difunto, preparación de comidas, lugares específicos para exponer al muerto, para sacrificar en su memoria, para inhumar, ingerir o quemar el cadáver y conservar sus restos. En definitiva necesita de actores, anunciadores, limpiadores, portadores, sepultureros, sacrificadores.
En adelante el autor realiza todo un estudio sobre las diversas arquitecturas monumentales así como de los materiales hallados. La arquitectura ceremonial uruguaya se encuentra distribuida en una gran extensión territorial que abarca la mitad Este de Uruguay y el Sur de Brasil. La dataciones permiten situar su génesis en el entorno de 4000 AP2, y una duración que se prolonga hasta el período histórico s. XVII-s. XVIII (contacto cultural indígena-europeo). Unode los aspectos más destacados a la hora de discutir la relación entre práctica ritual y experiencia cotidiana, es la variabilidad de formas arquitectónicas presentes dentro del fenómeno cerrito. Una variabilidad que es sinónimo de complejidad ceremonial y que probablemente responda a variaciones funcionales y temporales de las construcciones.
Arqueología de sociedades complejas: “Arte rupestre, contenido cultural de la forma e ideología durante el Formativo Temprano en el Río Salado (Desierto de Atacama, Norte de Chile)” – Gallardo Ibáñez – Chile.
El autor plantea que toda comunidad debe reproducirse desde un punto de vista económico y social, sin embargo, para que esto ocurra, el imaginario cultural debe dar paso a la ideología, un tipo de práctica social y cultural que permite este desarrollo representándolo como un proceso carente de contradicciones. El ensayo que el autor propone, explora las diversas "retóricas" visuales del arte rupestre del Formativo Temprano Inicial, intentando dar cuenta cómo estas estrategias de representación cultural operaron a nivel ideológico, respecto al crítico proceso de cambio vivido por las comunidades de la región. Por primera vez en el registro rupestre, un arte de cazadores operó simultáneamente a un arte de pastores, momento preciso en que el modo de producción cazador recolector del Arcaico Tardío entraba en descomposición, dando paso a una modalidad pastoralista fuertemente orientada al intercambio interregional.
En este caso, el autor trabaja una serie de conceptos. Ejemplo de ello es el de ideología que refiere a un tipo de representación, una concepción equívoca acerca de la real naturaleza de las relaciones que las personas establecen en el proceso de producción, sin embargo, como la referencia sugiere, la ideología es algo vinculado con lo material y no exclusivamente con lo mental. Se trata de una indicación teórica evocativa, pero limitada respecto a la naturaleza del proceso.
Otra de la nociones que trata es la de arte rupestre. El arte rupestre es un hecho arqueológico que a través de sus formas expresa un aspecto del imaginario de una comunidad, o del imaginario de los autores en relación a las esperanzas y frustraciones culturales de su comunidad. Esto lo convierte en un indicador material de las ideas y procesos sociales a nivel de la representación, en especial cuando el arte es producido en el marco de un estilo, que es norma y convención. Un estilo implica siempre consentimiento a nivel de sus productores, y aunque a través de su "retórica" promueve la reproducción del orden social no siempre responde a los imperativos de las formas sociales dominantes. Los sujetos del pasado expresaron y fijaron a través del arte rupestre determinadas preferencias visuales, y depositaron en ellas una parte significativa de sus modos de ver, imaginar, pensar, experimentar y construir el mundo en que vivían.
El Formativo Temprano Inicial que el autor trabaja esta caracterizado por sitios de extracción y/o producción lítica, sitios habitacionales con arquitectura, ocupación en aleros y dos estilos de arte rupestre. Varias fuentes de material lítico fueron explotadas en esta época, pero las más importantes parecen estar localizadas en los alrededores de la vega de Turi y en Linzor, en el origen del río Toconce sobre los 4000 metros de altitud. Desde este último enclave se extrajo un basalto vítreo que aparece en el registro como una materia prima privilegiada en la producción de proyectiles de dardos y otros instrumentos asociados a la caza mayor. Este material, que fue especialmente movilizado, es dominante en MRR (Cal 1250-990 a.C.), un centro de producción lítica en las orillas de la vega de Turi. En este, como en otros sitios hay pruebas de toda la cadena de producción e incluye instrumentos como puntas tetragonales e isósceles de base convexa, raspadores y perforadores. En apariencia, fue desde estos lugares que se distribuyeron las materias primas e instrumentos a los restantes asentamientos.
Hacia el final del trabajo plantea una serie de conclusiones en donde el sistema de asentamiento durante este período sugiere una organización subordinada en gran medida por la caza mayor y menor, y si bien la subsistencia a nivel de la reproducción doméstica debió descansar en estas prácticas, el pastoreo y probablemente el intercambio (producción, adquisición de bienes y caravaneo) debió producir sus beneficios a nivel de la reproducción ampliada de la comunidad. Quizás por esto las pinturas Confluencia fueron instaladas en la intimidad de los abrigos rocosos, y las obras Taira Tulan en espacios abiertos a la visión y a la acción. Sin embargo, hay que hacer notar las importantes diferencias en los contenidos formales de ambos estilos. Mientras el primero estructura escenas que privilegian las relaciones entre hombres, animales y entre estos, dejando de manifiesto en al menos dos paneles hombres con armas y atuendos organizados cooperativamente, el segundo dio mayor importancia a los camélidos como unidades y no como relaciones. Si consideramos que todo arte de lo visible, es un esfuerzo por dar cuenta materialmente de hechos radicados en el imaginario, por expresar y fijar un contenido, no debe sorprendernos que la tradiciones culturales relativas a la caza se hayan vuelto manifiestas en el arte en este período y no antes -durante el Arcaico regional- cuando su vigencia y hegemonía eran parte del cotidiano de estas comunidades. Su aparición es un hecho reactivo ante los avances de las nuevas concepciones pastoriles, cuyos efectos sobre el paisaje no sólo eran ostensibles, sino activos en su construcción y modificación. Es evidente que no se trató de una pugna ni por el espacio ni sus recursos, sino de una forma ideológica de mantener ideológicamente integrados dos estilos de vida que poco a poco se volvían irreconciliables.
Arqueología histórica: “El primer poblamiento de Chaján” – Rocchietti; Rivero – Argentina.
En este trabajo los autores presentan el sitio Estancia Chaján, una instalación de la frontera colonial en la Provincia de Córdoba. En un primer momento se describen sus características constructivas y su contenido arqueo-estratigráfico. Parten de la hipótesis de que si estas estructuras corresponden a la habitación de la primitiva Estancia, entonces la frontera de poblamiento tensó desde muy temprano por apropiar los pastos y aguadas, en las tierras de los pueblos indios debiendo desenvolver políticas estatales e individuales para insertarse en el corredor económico que debió existir en el sur de Córdoba hacia Cuyo y hacia aquél polo geopolítico del Virreinato. El registro arqueológico aportaría un documento crucial para entender la dinámica de una región de Frontera hasta el momento poco conocida.
En las estribaciones de los cerros Blanco y Negro, en las cercanías del actual límite entre Córdoba y San Luis, se halla un sitio arqueológico de singular importancia. Es muy probable que las estructuras de piedra sitas en un paraje en el interior del establecimiento Las Stipas, a 7 kilómetros del pueblo de Chaján y en las tierras que fueran merced de Cabrera, correspondan a un primitivo núcleo de población española. Hay algunos indicios de que así fuera y, asimismo, documentación histórica asociada.
El paisaje es el de una geografía ondulada en la latitud en que la Sierra de Comechingones comienza a perder su compacta masa granítica antes de perderse en la llanura pampeana del sur. La memoria colectiva hace de este lugar el origen del pueblo, en tiempos remotos: finales del siglo XVIII.
Sintéticamente, su historia es la siguiente: la Estancia de Chaján figura en documentación de fines de ese siglo como asentamiento blanco desde 1776, como propiedad de un Cabrera que vivió allí con mujer, hijos y esclavos en calidad de criador de mulas.
Lo singular de su existencia es que -para aquella temprana época- se estableciera en una posición geográfica ajena a la Frontera de poblamiento y a la Línea militar demarcada por el virrey Sobremonte desafiando los peligros de tales soledades y los ataques de los indígenas. Al mismo tiempo, ejemplifica los complicados procesos de la economía y de la soberanía colonial.
En el terreno hay dos estructuras de piedra mora (traída seguramente desde el Cerro Negro) cortada en forma de lajas, superpuestas sobre una plataforma, también, de piedra y ligadas con mortero de barro delimitando dos recintos separados, con abertura hacia el occidente; su estructura es sólida por el ancho de las paredes y en su interior se encuentra, en ambos casos y enterrado bajo un sedimento guadaloso de 0.50 metros de potencia homogénea, un piso de tierra bien consolidada. Describen una superficie de casi 25 metros cuadrados cada uno y deben haber tenido paredes de gran porte aunque en la actualidad el perímetro conserva paramentos de no más de 0.70 metros de altura.
El paraje de Chaján es bastante conocido en la historia de las Provincias de Córdoba y San Luis porque estuvo inmerso en la disputa de límites después de la Conquista del Desierto y por numerosas escaramuzas armadas entre cordobeses y puntanos en la época poscolonial. Este asentamiento temprano marca la importancia estratégica de los campos del piedemonte, aún en los tiempos en que aquellos estaban muy alejados del control español.
En el desarrollo que sigue, los autores recopilan toda la información histórica del caso. La conclusión de los autores es que sería necesario sistematizar territorialmente la arqueología rural de los tiempos coloniales para obtener un modelo de interpretación más realista de su envergadura en el afianzamiento de la sociedad blanca y en la naturaleza de su proceso colonialista.
CONCLUSIONES
ENFOQUE PROCESUAL
Arqueología de sociedades de Cazadores Recolectores: “Cambios y Tecnología: el ambiente lacustre en el noreste de Córdoba” - María Marta Bonofiglio – Argentina.
En este trabajo se analiza en un primer momento los cambios morfológicos que sufrió la laguna a lo largo del tiempo, proceso que afectó a los contextos arqueológicos. Esto plantea la necesidad de considerar que cualquier interpretación acerca del comportamiento humano debe ser precedida por el estudio de las transformaciones postdeposicionales, pero en primer lugar, las naturales, ya sean biológicas o geomorfológicas.
El aspecto antes mencionado, puede relacionarse con el enfoque de Schiffer (Arqueología conductual) quien analiza los procesos que son responsables de la formación del registro arqueológico. Aquí surge la noción de sistema en donde todos los elementos van a formar parte de diversas modificaciones, de descomposición, pueden combinarse con otros elementos, utilizarse y luego desecharse. Por lo tanto la tarea del arqueólogo consiste en identificar y tener en cuenta los procesos culturales y naturales que crearon la evidencia de sociedades pasadas y del medio ambiente.
A lo largo del trabajo uno puede observar la marcada influencia de los enfoques de la arqueología tradicional en donde los materiales conllevan un alto grado de descripción y clasificación que luego son asociadas a unidades arqueológicas. La autora intenta establecer asociaciones (diferencias y similitudes) con materiales presentes no sólo en la misma región sino muchos más alejados. El trabajo parte de un método hipotético deductivo ya que a partir de los trabajos realizados hasta el momento se presenta un panorama complejo, donde la variabilidad de los artefactos en cuanto a materiales, forma y tecnología se complementa con rasgos que implican el reconocimiento de la movilidad de los grupos en torno a la laguna y, el reconocimiento de variaciones cronológicas que posiblemente se correspondan con los cambios geomorfológicos que hoy son reconocidos como cíclicos.
ENFOQUE PROCESUAL
Arqueología de sociedades complejas: “Sistemas adaptativos de tipo Formativo en el NOA” – Olivera - Argentina.
El texto de Olivera refleja el típico trabajo procesual de influencia ecológico cultural, en donde se estudia las relaciones de las sociedades humanas junto a su entorno. Una de las grandes influencias que aparecen en este trabajo provienen de Steward en donde se estudian los procesos a través de los cuales una sociedad se adapta a su medio ambiente. En este tipo de posturas el objeto principal es determinar si esas adaptaciones inician transformaciones sociales internas o cambios evolutivos.
Otra de las influencias es la de L. White en donde la energía a través de una tecnología en constante evolución por parte de las culturas humanas se vuelve fundamental. Cuanto más se desarrolla tecnológicamente una cultura, mayor energía puede extraerse de la Naturaleza. Este desarrollo puede entonces medirse en términos del grado de aprovechamiento de la energía potencialmente disponible en la naturaleza, en función de la eficiencia de la tecnología disponible.
En el aspecto epistemológico-analítico de la Ecología-cultural aparece frecuentemente la utilización de la Teoría General de los Sistemas. A partir de allí surgen en los trabajos dos grandes clases de sistemas, los socioculturales y los ambientales en constante interacción dinámica. Por o tanto el ecosistema humano debe ser cuidadosamente descrito en un primer momento desde un punto de vista orgánico e inorgánico y luego bajo patrones de circulación de energía.
ENFOQUE PROCESUAL.
Arqueología histórica: “La Campiña del Alto Guadalquivir en los siglos I-II d.C. – Asentamientos, estructura agraria y mercado” – López; Sabina – España.
Este es un trabajo particular. Una de las cuestiones que caracterizaba a la nueva arqueología era su prejuicio antihistórico que se hacía presente en los debates de la naciente arqueología histórica en los 60', ya que inicialmente se planteó una dicotomía tajante entre antropología e historia, al considerar que la búsqueda de generalizaciones garantizaba el carácter "científico" de la antropología - y de la arqueología - por contraposición a perspectivas que despectivamente denominaban "particularistas" y según esta óptica no tenían estatus científico, como la historia.
Dicho esto último, vemos que en el trabajo de Sabina y Lopez la cuestión histórica es utilizada pero como una variable secundaria, con ciertos límites. El trabajo en sí, se focaliza más en la aplicabilidad de modelos matemáticos y estadísticos. Se observa un fuerte análisis de las relaciones entre variables arqueológicas que van más allá de las descripciones semiformalizadas que se hacían presentes en el enfoque histórico cultural.
En los años setenta se importan diversas técnicas de análisis cuantitativo de otras disciplinas como por ejemplo la Biología, Sociología y Geografía para ser aplicadas en la investigación arqueologica. Así surgen los análisis de los conglomerados, análisis de factores, análisis de componentes principales, técnicas de seriación y muestreo, entre otros. Por lo tanto, estudios arqueológicos como este incorporan técnicas analíticas de tratamiento de los datos. Lo que se busca generalmente en estos trabajos (y particularmente aquéllos de abordajes espaciales) es una representación concreta de la dispersión y comportamiento de los datos arqueológicos, valorando y jerarquizando sus pautas tanto generales como internas en mapas distributivos.
ENFOQUE POSTPROCESUAL
En este caso se tratará los tres ejemplos seleccionados de manera conjunta.
Arqueología de sociedades de Cazadores Recolectores: “Monumentalidad, ceremonialismo y continuidad ritual” – Gianotti García – Uruguay
Arqueología de sociedades complejas: “Arte rupestre, contenido cultural de la forma e ideología durante el Formativo Temprano en el Río Salado (Desierto de Atacama, Norte de Chile)” – Gallardo Ibáñez – Chile
Arqueología histórica: “El primer poblamiento de Chaján” – Rocchietti; Rivero – Argentina
En los enfoques postprocesuales de este trabajo, puede observarse que se presenta cierto un eje común, aunque con un leve corrimiento en cuanto a la Arqueología Histórica.
En el caso de esta última, se nota una marcada articulación entre la información proveniente de fuentes históricas y etnohistóricas así como un rol particular otorgado a los documentos escritos en el proceso de investigación. A partir del texto de Rocchietti y Rivero se plasma la idea de la arqueología histórica como un campo de investigación con problemáticas específicas, que en su desarrollo científico se nutre de diversas disciplinas, entre las que indudablemente se encuentran tanto la antropología como la historia.
Dentro de la Arqueología Histórica se ha llevado diversos debates. De estos se han llegado a conclusiones que refieren que la arqueología comparte con la historia su objeto de conocimiento, que es en definitiva, el pasado de la humanidad. Las diferencias no se darían en la naturaleza de los procesos que ambas intentan explicar, ya que todos son procesos sociales que pueden ser abordados con distintos grados de generalidad, particularidad y especificidad por ambas ciencias. Por lo tanto sería el método lo que las caracteriza. Para comprender y explicar el pasado humano la historia utiliza documentos escritos - editados e inéditos -, fuentes iconográficas, monumentales, tradición oral, etc.; la arqueología basa su interpretación en el análisis de los restos materiales resultantes de las actividades del hombre en el pasado. Estas actividades no son inmutables sino que cambian históricamente. Por ello, los restos arqueológicos constituyen indicadores sensibles de los cambios históricos y son usados por los arqueólogos para la reconstrucción histórica. Por lo tanto, es necesario que los datos históricos y etnohistóricos sean usados también para sustentar y apoyar las inferencias, deben participar en los mecanismos de contrastación de hipótesis y que innegablemente tienen un gran peso explicativo, cuya negación redunda en el empobrecimiento de los resultados.
En relación a la postura postprocesual, observamos que la Arqueología Histórica conlleva la idea de negación de la necesidad de alcanzar una conclusión definitiva que pueda explicarlo todo. Es por ello que entran en juego las propias comunidades a la hora de reescribir su historia.
Entonces puede decirse que los significados producidos se sitúan siempre en el presente político y conllevan resonancias políticas. Como la neutralidad científica es un mito, para los postprocesualistas, lo que se dice acerca del pasado nunca se nutre de juicios equidistantes y objetivos. Se trata de afirmaciones o presunciones que se hacen siempre desde el presente, que conllevan una mezcla inevitable de juicios políticos y morales.
Tanto el texto de Gallardo Ibáñez como el de Gianotti García comparten estrictamente la mayoría de las características de un enfoque postprocesual.
Recordando a Hodder, se rechaza el punto de vista positivista sobre la ciencia y la separación entre teoría y datos ya que estos últimos siempre llevan consigo una carga teórica. Los postprocesualistas no dicen que no se deban comprobar las cosas sino que sugieren que en la práctica, ni los arqueólogos ni los demás científicos llegan nunca a realizar comprobaciones que satisfagan totalmente los criterios positivistas.
Otra de las características que comparten es que su interpretación tiende a ser hermenéutica; se enfatiza el estudio de los significados. Cuando los arqueólogos interpretan objetos lo hacen asignando significado a estos objetos significados que suponemos son los mismos que daban los pueblos antiguos que los habían producido y usado. Los postprocesualistas piensan que todos los arqueólogos proceden de la misma forma, lo admitan o no.
Otro aporte postprocesualista surge de la oposición entre material e ideal y de la idea de paisaje que se observa por ejemplo en el trabajo de Gianotti García. Muchos postprocesualistas reivindican un rechazo directo de la oposición material-ideal. Un buen ejemplo lo constituye la idea de paisaje. Por un lado, una visión materialista de un paisaje tiende a centrarse en las posibilidades que ofrece con relación a los recursos, sea para la caza y recolección, sea para el desarrollo agrícola. Los postprocesualistas arguyen que los paisajes son siempre contemplados de forma diferente por gentes diferentes. Rechazan esa la visión racional del “paisaje-como-fuente-de-recursos” como algo típico de nuestra sociedad y como algo cargado de connotaciones ideológicas relacionadas con el consumo y la explotación, ideas características de nuestra sociedad contemporánea. Sugieren en cambio, que los pueblos antiguos tendrían puntos de vista diferentes sobre lo real en un paisaje. Los postprocesualistas piensan que las visiones sobre el paisaje no se forman en abstracto: la forma de moverse por el mismo y de utilizarlo afectarían la manera en que es captado. Sugieren que las visiones sobre el paisaje de los pueblos antiguos no consistían en un conjunto de ideas fijas, sino que eran las vivencias cotidianas fruto de las actividades desarrolladas sobre el paisaje, el medio a través del cual las gentes llegaban a adquirir un conocimiento del paisaje que se perpetuaba y se iba transformando al mismo tiempo.
Como plantea Hodder lo importante es el contexto ya que es una de los elementos centrales que definen a la arqueología. Además a esto se suma la idea de cultura material como texto en donde un texto puede decir cosas diferentes a distinta gente y gente distinta lee los textos de forma diferente. La manipulación a la que se somete la cultura material se hace a menudo de forma implícita. De la misma forma en que no pensemos en las reglas gramaticales cuando leemos un texto, no pensemos en las reglas que rigen la producción o uso de un objeto cuando lo contemplamos o utilizamos.
Por lo tanto, y como surge de muchos planteos de C. Geertz, los significados de un texto quedan fuera de control de su autor. Si un texto es susceptible de múltiples interpretaciones, es posible que algunas de ellas queden muy lejos de la lectura que hace su autor de su propio texto.
BIBLIOGRAFIA
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Geertz, C. 2003. La interpretación de las culturas. Ed. Gedisa, Barcelona.
Hodder, I.1987. La Arqueología en la Era Post-moderna. Trabajos de Prehistoria 44: pp. 11-26
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