Anj dyed

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La ciudad del sol se bañaba en los rayos de Atón; estaba más resplandeciente que nunca. Las casas y palacios brillaban, el Nilo discurría lentamente, como si no quisiera llegar nunca al final, el olor de la comida se mezclaba con el perfume del incienso, la música sonaba en las calles; todos los habitantes de Akhetatón estaban alegres.

Cualquier persona que hubiera llegado habría pensado que se celebraba una gran fiesta y, sin embargo, no era así.

En palacio reinaba el silencio, interrumpido tan solo por los llantos de los pocos familiares de Akhenatón que quedaban con vida. En el lecho, el monarca se desvanecía, su vida se agotaba, sus ojos de apagaban, cansados de contemplar tantas veces el disco solar. En la atmósfera se respiraba el desagradable olor de la muerte.

 

A un lado de la cama permanecía Ankhesen pa Atón, una de las hijas del faraón. Con una rígida mirada que no dejaba traspasar ninguno de sus pensamientos se enfrentaba a uno de los momentos más duros de su vida. Mi amada ciudad susurró el soberano saliendo de un ensueño -. El horizonte de Atón, ¿por qué mis súbditos se regocijan con mi muerte? Hasta mis oídos llega el clamor del pueblo, que ríe y grita alegremente la pérdida de Su Majestad. ¿Dónde están ahora aquellos que tiempo atrás me juraron fidelidad, aquellos que se hacían llamar amigos míos y a los que cubrí de oro y honores? Ya no me quedas más que tú Ankhesen pa Atón, ni siquiera Nefertiti asiste a oír mis últimas palabras. Me arrepiento de lo que le hice, ¿se lo dirás hija mía?, ¿le dirás a tu madre que desde que salió de este palacio todo ha ido mal? Ruégale que me perdone, que pronuncie mi nombre cada mañana al levantarse, a fin de que yo pueda disfrutar del Más Allá por algunos breves instantes.

Sss..., se lo haré saber padre - dijo conteniendo las lágrimas.

Bien, es lo único que necesito, ya llevo demasiado tiempo esperando esto, tantas decisiones, tantas preguntas sin respuesta, tantas respuestas a tan pocas preguntas, tantas palabras dichas en un momento que no era el adecuado y tantos pensamientos compartidos con personas que no los supieron apreciar.

Akhenatón calló, sus ojos se posaron en una de las pinturas que adornaban la pared, en ella se mostraba, como en tantas otras, a la familia real recibiendo la vida de los brazos de Atón. Marchaos! ordenó Ankhesen pa Atón a los sirvientes que estaban en la habitación.

No deseo que veáis como se desvanece la vida en el Señor de las Dos Tierras, ¡salid! - gritó furiosa . Os avisaré si es necesario.

Uno a uno abandonaron la sala tras hacer una reverencia y mirar con ojos tristes al hombre que yacía en el lecho, asemejándose más a un campesino hambriento que al dueño del Doble País.

Aún desprendía esa extraña magia que lo hacía diferente a todos los demás; aún así ya no era más que un moribundo contando sus últimos momentos.

Ankhesen pa Atón dijo, recuperando la voz . No hagas lo mismo que hice yo. No persigas un sueño imposible porque jamás llegará a realizarse por mucho que tú lo desees. No intentes despojar a persona alguna de sus bienes, ni de sus sentimientos o pensamientos, el ser humano sólo ataca cuando la empresa que va a llevar a cabo es difícil. Si les planteas algo sencillo lo desecharán, no se molestarán en cambiarlo porque no será un reto, perderá todo interés. Actúa siempre con astucia, piensa tus palabras antes de pronunciarlas porque una vez pronunciadas no puedes alterar su significado. Piensa en esto: si yo no hubiese prohibido el culto a todos esos que dicen ser dioses nadie habría levantado la mano contra mí, ninguna palabra habría sido dicha en mi contra, al cabo de los años hubieran desechado todos esos ídolos y hubiesen adorado a Atón. Pero quise ir deprisa demasiado deprisa, les hice renunciar a todo de pronto, les propuse un reto, algo a lo que enfrentarse y ellos lo hicieron, por eso son felices en este día, porque lo han superado. El pueblo necesita tiempo para superar los cambios, tienen que venir desde dentro, de los propios campesinos, sino todo será en vano.

Cuando vayas a emprender algo, ten paciencia, es la mejor de las armas, si sabes manejarla no tendrás ningún problema, pues mientras los demás se impacientan tú estarás tranquila, aguardando tu turno. Es necesario que comprendas esto que digo, sé que pueden resultarte palabras inútiles, pensamientos de un anciano, porque lo soy, soy un anciano a pesar de no haber alcanzado la edad adecuada para ello. Mis miembros están cansados, mi mente vacía y mi corazón late tan despacio que hace años que creo estar muerto. La voz le falló, tosió varias veces intentando aclararse la garganta . Hija mía, sangre de mi sangre, no permitas que los sacerdotes de Amón se hagan con el poder, evita que el país caiga en sus manos como antaño. No permitas que estalle la guerra, las batallas sólo dejan tras ellas un rastro de cadáveres y tristeza, no ha sido, ni es, ni será una solución. No permitas que Akhetatón muera, porque con su recuerdo morirá el mío y no hay peor destino después de la muerte que el de no ser recordado. N permitas que otras personas dirijan tu vida, cada uno es dueño de sí mismo, quien se impone acaba destruyéndote, aniquilando tus sueños, metas y ambiciones. No retrocedas nunca, pero tampoco avances demasiado deprisa, el tiempo es precioso, hay que saber aprovecharlo, no creas que por adelantar conseguirás llegar antes a la meta. Es preferible que te caigas en el camino antes que alcances el final sin las sandalias. Lamentablemente mi camino se agota, y hace tiempo que perdí las sandalias, cuídate de no hacer tú lo mismo.

Las lágrimas de Ankhsesen pa Atón cayeron por sus mejillas hasta desaparecer en los labios. Akhenatón se había ido para siempre y ella había sido la única que escuchase esas palabras, era injusto que su padre pusiese esa carga sobre sus hombros, y era injusto además, que tan bellos pensamientos se hubieran perdido al salir de la boca del monarca.

Pasó suavemente su mano derecha sobre los ojos del faraón, cerrándoselos. Permaneció a su lado unos instantes, en silencio, recordando momentos vividos, unos felices y otros tristes, algunos estúpidamente inolvidables. Frases dichas que se guardaban en su memoria, paisajes, sonidos, olores, risas, abrazos, llantos, nervios, ruidos, silencio. Un horrible silencio que le hacía recordar todo, absolutamente todo.

No podía aguantarlo más, se dirigió a la puerta y ordenó a los sirvientes que entraran, recogieran el cuerpo y lo llevaran a los embalsamadores. Su vida había dado un giro repentino, una larga etapa había quedado atrás en pocos segundos, recluída para siempre hasta que alguien la volviera a sacar. Un viejo papiro que permanece olvidado durante años hasta el día en que se pregunta por él.

Caminó rápidamente a su habitación, entró en ella y apresuradamente se vistió y maquilló. Encima de una de sus mesas había varios espejos, algunos de ellos utilizados por Nefertiti al llegar, años antes, a la ciudad. Asió uno de ellos por el mango y se miró: Ankhesen pa Atón, “ella vive por Atón”, empezaba una nueva vida.

 

 

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Actualizado - Viernes, 14 Agosto 2009
 
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