Los manuscritos medievales I

Imprimir

Una de mis pasiones confesables a parte de la Antigua Grecia son los libros; amigos infatigables en los momentos oscuros del alma, maestros implacables en la formación del espíritu, democratizadores del saber, marujas incontinentes capaces de arrancarte tímidas sonrisas o espontáneas carcajadas. Estas, como podéis ver no son definiciones académicas pero son las que vienen a mi mente cuando recuerdo todas las horas de mi vida pasadas en su compañía, desde mi más tierna infancia. Por todo esto, no es nada raro que al pensar en un tema para un artículo de medieval, el que primero me gustaría compartir con vosotros, sea el de los manuscritos medievales. Al ser un tema muy extenso creo conveniente tratarlo en varios artículos independientes que nos darán al final una visión de conjunto más completa. Se me hace muy difícil imaginar como sería mi “yo” (me refiero a mi yo amplio de pensamiento y espíritu ) si hubiera vivido en una época anterior a la invención de la imprenta; ¿ Y a vosotros?.

 

Materiales de los códices medievales:

El pergamino o vitela. El pergamino o vitela se hacía con la piel de un animal (caprinos ,bovinos, cerdos, equinos ,liebres e incluso ardillas); la persona que se encargaba de trabajar las pieles hasta dejarlas preparadas para poder escribir sobre ella era el maestro percamenarius (tenemos documentada su existencia durante toda la Edad Media), pero a veces se hacían los pergaminos los propios copistas.

Lo primero que se hacia una vez extraída la piel del animal era lavarla con agua fría hasta que quedase completamente limpia, se ponía a secar para que con el proceso de putrefacción se le cayera el pelo. A nadie se le escapa que este método tan natural era terriblemente lento por lo que idearon un método menos “natural” pero más rápido, consistente en sumergir las pieles durante varios días, en grandes tinajas de madera o piedra, llenas de una mezcla de agua y cal, removiéndolas varias veces al día. Seguidamente se sacaban las pieles de las tinajas y se colgaban una a una en grandes planchas curvadas y verticales de madera. Mediante un instrumento cortante se les extraía la grasa subcutánea que aun conservaban y la cara del pelo era afeitada, extrayéndose de ella también la parte superior de la piel.

Después las pieles volvían a ponerse en remojo pero sólo en agua limpia hasta eliminar totalmente los restos de cal que pudieran tener. Era el momento de dejar que las pieles se secaran extendiéndolas en bastidores de madera circulares o rectangulares, a los cuales se sujetaban con pequeñas cuerdas a unas clavijas que tenía el bastidor. Durante este proceso de secado sufrían varias raspaduras más.

Concluido este proceso ya no son pieles lo que tenían sino pergaminos listos para ser almacenados o vendidos pero no del todo listos para escribir en ellos.

Normalmente era el copista el que se encargaba de cortarlos a la medida que necesitaba, a coser las pequeñas roturas producidas por el secado en tensión de la piel y si era necesario a aplicarles una fina capa de yeso en polvo o ceniza.

Tenemos que tener presente que un pergamino siempre presenta dos caras, la que había estado cubierta por pelo más oscura y la que estaba en contacto con la carne mucho más clara. Cuanto mas inapreciable es la diferencia de color entre las dos nos encontramos ante un pergamino de mejor calidad y más trabajado.

Los pergaminos llamados uterinos son los considerados de mejor calidad, se creía que estaban hechos con las pieles de animales abortados o acabados de nacer (sobretodo terneros), actualmente se utiliza este término para pergaminos de extrema delgadez y sedosidad aunque hay estudiosos que creen que su procedencia es otra ;que se realizaban al abrir las pieles de los animales en dos lo que reducía su grosor.

El papiro. A comienzos de la Edad Media aún se utilizaba este material para escribir, aunque se fue abandonando paulatinamente su uso por dos razones : su elevado coste (era un producto de importación) y por su gran fragilidad que lo hacía más adecuado para escribir en rollos que para encuadernarse en forma de libro.

El papiro procedía de un junco del mismo nombre que crecía en el Nilo. De este junco se extraían unas tiras llamadas phyliae que se iban encolando una al lado de la otra, hasta formar una pagina (plagula), encima de la cual, una vez secada al sol, se encolaba otra plagula pero con el sentido de las estrías transversales en el exterior para conseguir una nueva pagina pero más reforzada llamada scheda.

El papel. El papel es un invento chino que llegó a Europa a través de la cultura árabe por la Península Ibérica y Sicilia. Tenía mocho menos valor que un pergamino por lo que era normalmente utilizado para hacer cuadernos de notas y cartas. En Catalunya el documento más antiguo de este material data de 1179 ,pero su utilización para la copia de libros no será asidua hasta el s. XIV.

A diferencia del papel actual de pulpa de madera, el medieval se hacía con trapos. Los trapos se sumergían en tinas con agua durante unos días .Después se cortaban en pedacitos y de bateaban durante horas en agua limpia, se dejaban macerar en agua unos días más y a golpear hasta que se separaban las fibras y se formaba una especie de pulpa que se escurría .Esta pulpa se dejaba secar y se prensaba en una especie de bastidor llamado forma para obtener una hoja de papel rectangular.

A veces era necesario un segundo prensado para que las hojas fueran totalmente planas.

El resultado de este proceso era un papel mucho más fuerte y resistente que el actual.

Las tintas

Durante toda la Edad media podemos documentar la utilización de dos tipos de tintas completamente distintas por su composición:

a) La tinta a base de carbón de leña o de negro humo mezclado con goma. Tinta ya utilizada en la Antigüedad y en Oriente.

b) Tinta de metal y agallas que se hacía mezclando una solución de ácido tánico , sulfato de hierro y una goma como ligante.

Lo más interesante es la procedencia del ácido tánico, en las ramas de los robles se suelen encontrar unas pequeñas excreciones , de la medida de una canica, de forma cónica, blandas y de color verde pálido que se forman cuando una avispa pone sus huevos en la rama sirven para envolver las larvas y para protegerlas en su desarrollo y que abandonan cuando lo han completado. A estas excrecencias se les llama agallas son muy ricas en ácidos tánico y gálico y eran utilizadas para fabricar la tinta.

Estas agallas se machacaban y se ponían en remojo en agua , después se calentaban al sol o al fuego ya tenemos el primer ingrediente de esta clase de tinta. El segundo es el sulfato de hierro que podía encontrarse de forma natural por la evaporación del agua en tierras ferrosas o conseguirse artificialmente vertiendo ácido sulfúrico sobre clavos viejos. El tercero es la goma arábiga (es la savia reseca de la acacia) que se utilizaba para que la tinta fuera más espesa.

Con todo esto ya estamos preparados para hacer la tinta , las proporciones de cada elemento y el tiempo que se necesitaba para conseguirla es harina de otro costal, pero lo podéis intentar!

En los manuscritos medievales también se utilizaba la tinta roja que se hacía con sulfuro de mercurio, blanco de huevo y como no! Goma arábica.

También pero muy raramente se utilizaba la tinta azul de la cual os agradecería enormemente que sabéis sus componentes los compartierais con nosotros.

Las plumas

Las plumas podían ser de ave o de caña .Era el propio copista quien cortaba sus plumas para escribir. Las mejores parece ser que eran las de ganso y cisne pero se utilizaban también las de otras aves ( cuervos etc).Como curiosidad diremos que los copistas diestros utilizaban las plumas del ala izquierda del ave por su curvatura.

Una vez arrancadas del ave eran endurecidas dejándolas secar un tiempo o mojándolas y enterrándolas en arena caliente. Después se raspaba hasta que quedaba un tubo sólido casi transparente y con un cuchillo se cortaba la punta dándole una forma parecida a la de una actual estilográfica. Este corte final debía repetirse varias veces durante la copia ya que por el uso se iba abriendo en demasía.

Bibliografía:

-  Alturo i Perucho, Jesús: Història del llibre manuscrit a Catalunya.Generalitat de Catalunya 2003.

-  De Hamel, Cristopher: Artesanos Medievales; Copistas e Iluminadores.Edisciones Akal,S.A. 1999,2001.

Comentarios (2)Add Comment
SaraGR
...
escrito por SaraGR, 17 03, 2010
Interesante artículo.
David Soriano
...
escrito por David Soriano, 04 08, 2009
Un genial artículo "made by Gels power"

Escribir comentario
Tienes que estar logueado en la Red Social para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
Actualizado - Domingo, 10 Mayo 2009
 
Hospedaje de www.arqueologos.org gentileza de ZAT Solutions