Justificando el orden establecido: Las Amazonas, un mito masculinizador

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RESUMEN

El mito de las Amazonas, entre otras interpretaciones, puede analizarse a partir del punto de vista de la dominación masculina. El análisis revela una oposición entre dos espacios diametralmente opuestos como son los del hombre y la mujer en el mundo griego clásico. Así se constituye como un mito inversor en que la mujer que aparece como una alteridad, ha de ser combatida y conquistada para re-generar de nuevo e instituir el orden.

EL MITO

Una de las constantes de la mitología griega consiste en que, a menudo, parece que traspasa la realidad de manera que en ocasiones ambos mundos, el real y el imaginado se mezclan. No pretendo decir que toda la mitología griega tenga esta característica, pero sí que, a la hora de situar los acontecimientos que se suceden se presentan en lugares reales donde históricamente se pueden relacionar con hechos semejantes a los que se explican y lo hace con el lenguaje que le es propio al mito y que habla de la ambigüedad de lo social (Balandier, 1993: 23).

Esto sucede con la mayoría de los relatos mitológicos entre ellos el que se habla aquí que, aunque se reconoce la posible no-existencia real de este pueblo, sí existen relaciones con lugares y conflictos atestiguados históricamente [1]

Existen varias hipótesis para situar la ciudad-poblado amazónico en un contexto geográfico real y por lo tanto, históricamente plausible. Algunos suponen que la ciudad de Temiscira pudo albergarlas. También que se encontraban en las laderas del Cáucaso o en la Tracia. Otros las sitúan en la Escitia Meridional -en la margen izquierda del Danubio. (Grimal, 1991: 24)-. Sin embargo y a pesar de esta incertidumbre lo que sí queda claro es que se trata de un pueblo localizado en el norte, una zona a menudo hostil a los griegos y punto de referencia para numerosas mitologías posteriores. En cuanto a su origen, se les supone descendientes de Ares, dios vinculado a la guerra, y de Harmonía.

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Ares
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Harmonia

Así pues, las Amazonas son imaginadas y descritas por los hombres griegos como un pueblo de mujeres en estricto sistema de matriarcado, gobernadas por una reina, a la cual se le supone un vínculo directo con el dios Ares (aquí el relato es confuso en cuanto a que se nos dice que todas las amazonas descienden de Ares, sin embargo en otros relatos parece que solo la reina está vinculada a él), pero sin clarificar el sistema sucesorio (se desconoce si a estas reinas las suceden sus propias hijas o bien la mujer con más atributos como fuerza, inteligencia o dotes de mando) y si, además, tenían un papel destacado como sacerdotisas. Su imagen, se las muestra como jóvenes guerreras dotadas en las artes de la guerra, en el manejo del arco y de la lanza y por encima de todo, agresivas y valientes.

Una característica propia de esta imagen es la mutilación del pecho derecho, una práctica, en principio, con un claro sentido funcional como es la facilidad de tensar el arco sin que la cuerda tropiece con el pecho o la posibilidad de que se arroje la lanza cómodamente [2]

Sus uniones sexuales se realizan fuera del grupo, con extranjeros en unos casos, con vecinos en otros, puesto que tales uniones son anuales. Los hijos nacidos de estas uniones tienen distintas suertes. A las niñas se las educa como amazonas, adoptando el status de sus madres y desconociendo la identidad del padre, lo que para ellas parece irrelevante a la hora de establecer sus líneas de parentesco. A los niños nacidos de estas uniones, en cambio, o bien se les mutila -dejándolos ciegos o cojos- y utilizándolos como esclavos realizando las tareas domesticas o bien se les mata al nacer.

En principio, los contactos con otros pueblos suelen ser de carácter amistoso. Sin embargo las relaciones con los griegos suelen ser ambiguas.

El mito cuenta con tres contactos en los que se puede observar esto.

El primero trata de uno de los trabajos de Heracles, cuando el rey Euristeo le pide que vaya a Capadocia para conseguir el cinturón de la reina de las amazonas, Hipólita. Aunque ésta le ofrece el cinturón sin resistencia [3] , la aventura acaba con una lucha encarnizada entre griegos y amazonas a causa de Hera que, por medio de una falsa noticia hace creer que lo que en realidad pretende Heracles es raptar a la reina. Finalmente, en la lucha, Hipólita muere a manos de Heracles.

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Hercules recibiendo el cinturon de Hipolita

El segundo conflicto con este pueblo surge cuando Teseo, que había viajado con Heracles en el anterior conflicto y enamorado de la amazona Antíope, la rapta, provocando la llegada a Atenas del resto de sus compañeras que montan su campamento en una ladera de una colina y que posteriormente tomará el nombre de Aerópago, en honor al dios Ares, protector de las amazonas y en recuerdo de este acontecimiento.

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El rapto de Antiope por Teseo

El tercer contacto y el más conocido en los que se menciona este pueblo, se sitúa durante la guerra de Troya. En este caso se colocan como aliadas de los troyanos en contra de los micénicos al mando de Agamenón y Menelao.

El episodio traduce que tras una fiera lucha entre la reina de las amazonas, Pentesilea y el héroe micénico Aquiles, éste mata con su lanza a la reina, Sin embargo y en el último momento y demasiado tarde para evitar la muerte de ella, sus miradas se entrecruzan provocando un gran amor entre ellos.

LA INTERPRETACIÓN

Este tipo de relatos son conocidos en la medida en que han formado parte de la cultura imaginaria griega clásica y la mayoría han transcendido en el tiempo y el espacio como cuentos e indudablemente en nuestros días gracias al soporte cinematográfico.

La mayoría de ellos suelen quedar ocultos entre otros relatos más o menos importantes, más o menos conocidos y van apareciendo en relación a otros mitos con más calibre y trascendencia, como el de las sagas de los dioses principales o los héroes épicos.

La creación de un relato en el que interviene una población no griega bárbara [4] únicamente habitado por mujeres, cuya vida cotidiana se basa en el uso de las armas y en la guerra, (contrariamente al papel jugado por la mujer en la cultura griega), con instituciones de tipo matriarcal y un universo religioso femenino, tiene para el griego clásico la interpretación clara y concisa, de una inversión que confirma el ordenamiento del mundo conocido (masculino) de la misma manera que otros relatos ayudan a crear un equilibrio, explicando una situación concreta.

Este es el mismo caso de los misterios de Eleusis [5] o los mitos de inversión relacionados con dioses como Dionisos, Atenea, o por ejemplo, la diosa Artemisa que también se relaciona con el pueblo de las amazonas al estar bajo su especial protección, mitos que a menudo eran representados en festividades de orden caótico las dionisíacas donde al igual que en nuestros días el carnaval, se utilizaba para proclamar un orden concreto a través del caos [6].

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Demeter diosa de la fertilidad

Pero ante todo y en cualquier caso se trata de un mito que retrata a unas mujeres a las que, entre otras características específicas y como forma de reconocimiento (de ahí su nombre “amazona”) les falta un pecho, el derecho, por amputárselo como ya se ha explicado, para facilitar el manejo de armas como el arco o la lanza, de tal manera que la simetría del cuerpo humano queda rota de forma voluntaria. De esta forma algo que se manifiesta a simple vista como una costumbre práctica acaba rompiendo la representación binaria izquierda/derecha y también - mujer/hombre - malo/bueno, puesto que la mutilación del pecho derecho invierte la naturaleza de la mujer, convirtiéndola en un ser ambiguo [7].

¿Porqué se crea un mito en el que las mujeres detentan un poder que en la realidad griega no poseen [8] , mientras que los hombres son tratados por ellas como esclavos y en numerosas ocasiones como enemigos?.

Un relato como éste con toda las características de un relato mítico, esto es, la inespecifidad en la localización, el desconocimiento de su existencia real ha de ser creado para, como ya he dicho anteriormente, justificar el mundo conocido, un mundo esencialmente masculino, donde es el hombre el que detenta el poder, quien maneja armas, quien decide la lucha contra otro pueblo o contra otro hombre.

La realidad del relato es que se trata de un mito masculinizador donde se utiliza a la mujer (guerrera) como un elemento a combatir y a someter, porque está invadiendo e invirtiendo y por lo tanto, poniendo en peligro el orden masculino. La dominación de las amazonas, viene a ser la dominación de un orden femenino [9].

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La lucha de Hercules con las Amazonas

INTERIOR VERSUS EXTERIOR

Si examinamos una de las características más importantes de la amazona, observamos que se encuentra siempre en el exterior, en el bosque, en el lugar dedicado convencionalmente al hombre, contrariamente a las mujeres aqueas [10] , y posteriormente las griegas que se concentran en el interior, en la casa.

La casa, en numerosas culturas, supone un reducto femenino y es en el interior donde la mujer mantiene su dominio. Bourdieu (1991: 131) opone así dos orientaciones con respecto al hombre y a la mujer, la centrífuga masculina, inclinada hacia lo exterior, los campos y la centrípeta femenina, como principio de organización del espacio interior de la casa en la cabilia. Sin embargo y aunque la mujer crea su mundo en la casa, ésta también tiene subdivisiones internas en la que existe una parte femenina y una parte masculina. El gineceo, pues, será la parte de la casa oscura, misteriosa e infranqueable, dedicada a la mujer, mientras que el domo estaría prevista como lugar de reunión del dueño con otros hombres [11].

Esta división interna de la casa, incide también en una división de las labores cotidianas, donde la mujer se dedica a la producción y autorización como dueña de la casa de los alimentos y del vestuario, desde lo más primario el cardado, teñido, hilado y tejido de la prenda.

El mundo griego clásico realizaba unos rituales que determinaban a cada género en su lugar, produciéndose una separación de facto que ya se estaba produciendo durante la niñez. Ambas cosas son imprescindibles para re-colocar en su lugar cada elemento de tal manera que el niño adquiere su condición de adulto ingresando en el ejército y la niña su condición de mujer adulta (casada) ingresando en casa de su marido, convirtiéndolo en su dominio.

La niña, educada en el mundo femenino interior de la casa paterna y al cuidado de las mujeres pasaba por un ritual de paso para abandonar la infancia y que a menudo se realizaba en el mismo momento de las nupcias, ritos de umbral ya que, no lo olvidemos, la entrada a su nuevo hogar era precedida por ritos de este tipo que tenía su equivalente en el ritual de los niños griegos para convertirse en ciudadanos adultos.

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Amazona

En algunas ocasiones eran encerradas en habitáculos durante un tiempo concreto como una preparación ritualizada para el matrimonio, donde, a partir de ese momento, quedarían recluidas en el gineceo de la casa del marido (Vidal-Naquet, 1983: 172. Es entonces cuando se convierten en las señoras de la casa. [12]

En el mito de las amazonas, este tipo de anomalía en lo que se considera el orden exacto de las cosas no hace sino justificar lo que es considerado como natural.

En la Grecia clásica, otro ejemplo de inversión de roles, en referencia al papel masculino y femenino, se muestra en los ritos pre-matrimoniales que aseguraban este punto.

En algunos lugares, durante las nupcias, las niñas eran vestidas con ropas masculinas y en ocasiones se les cortaban los cabellos para asemejarlos a niños, como cambio de status [13].

Mediante la supresión de los cabellos, quedan limpias las categorías sociales (Leach, 1989: 84-85) estos cabellos posteriormente se ofrecían a Artemisa junto a los juguetes de la niña, mientras que los niños también invertían su vestuario, transformándose a su vez en niñas [14].

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Artemisa

(Vidal-Naquet, 19: 172). Turner (1988: 187) al respecto, habla de ritos bantúes en los que las muchachas van vestidas de hombres y pastorean y ordeñan el ganado.

Para Héritier (1996: 210-212) el solo hecho de que existan dos sexos, conduce a relaciones de inversión, de tal manera que, según ella, la mujer siempre actúa de forma contraria al hombre y viceversa, sin que puedan actuar de forma simétrica. Este transformismo ritualizado sin duda servía para acabar asumiendo su propio género y su lugar en la sociedad. Sobre este punto considero imprescindible Cardín, 1984.

Así, el mundo de la amazona diseñado a partir de lo externo desdeña la casa, el interior, como espacio propio. El exterior masculino y masculinizador, adoptado por estas mujeres como dimensión exclusiva, sugiere la violación voluntaria de espacios pre-establecidos y adjudicados al hombre, de tal manera que, como se ha dicho, inclina a los griegos -hombres guerreros- a verlas como monstruosidades a las que, sin duda, hay que combatir. Esta alteridad en el mundo griego el de la amazona (mujer) cumpliendo el papel de hombre, exterior e incluso confinando al hombre como esclavo en el espacio interior se convierte en una suerte de relato inversor que conmina a ver todos estos elementos como anómalos, desnaturalizados.

La relación existente entre las Amazonas y Artemisa, la diosa cazadora es similar, Su entorno natural se encuentra también en el exterior, en los bosques y zonas deshabitadas, en los límites entre lo salvaje y lo civilizado, enfrentándose a la cultura urbana y a la vecindad; es decir, todo aquello que caracteriza a las Amazonas, en cuanto a su naturaleza nofemenina, pero también no-urbana, cosa que confirma la afinidad existente entre estas mujeres y la diosa. Una diosa por lo demás virgen (por lo tanto no puede existir una relación de parentesco directo de madres/hijas que es atribuido sin embargo a Ares). La virginidad de Artemisa convierte a estas mujeres a su vez en vírgenes, puesto que el no unirse en matrimonio las imposibilita socialmente a procrear.

Paren fuera del ámbito establecido y en un entorno no doméstico. Es decir, al identificarlas de alguna manera con Artemisa se contaminan de aquello que la caracteriza, la virginidad, aunque tienen relaciones sexuales y tienen hijos. Paradójicamente, y a pesar de esa virginidad, Artemisa tiene una función importante en la vida social griega. La de hacer entrar a las niñas y adolescentes en el mundo de la mujer adulta, transformándolas en seres sociales. Se trata, pues, de una virgen que lleva de la mano a otras vírgenes para que se conviertan en esposas y madres, reproductoras del sistema, además de ser, responsable en los partos y en el crecimiento de los niños hasta la edad adulta.

DOMINACION MASCULINA

La desvirtualización del mundo femenino por parte de ellas y la reconversión del matrimonio en guerra -si le damos la vuelta- hace que el mundo masculino quedara alterado y desordenado. Las amazonas, como se ha visto, no contraían matrimonio. Simplemente se unían con los pueblos vecinos y los extranjeros sin mantener posteriormente contacto alguno con ellos. Esto es uno de los determinantes para considerarlas una alteridad en el sistema social griego. Por lo tanto, el estado en que se encuentran las amazonas no sigue los parámetros marcados por la sociedad patriarcal griega y esta queda trastornada a consecuencia de la existencia de un orden contrario, con mujeres que ejercen de hombres en instituciones como la guerra o el gobierno de un pueblo. Consecuentemente tampoco existen los rituales de separación que siguen las niñas griegas, sobre todo porque la única separación existente se da desde el nacimiento alejando a los niños de las niñas, dándoles un rol invertido, feminizando al hombre.

Así, sirve como justificación existencial ya que pone de relieve que el único modo en que puede sobrevivir la sociedad (griega) es con la lucha contra un poder contrario. Se crea, pues, un estado de equilibrio donde se establece la dominación masculina, que para Bourdieu (2000: 22) prescinde de justificación para manifestarse, aunque finalmente se justifique.

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Amazonas luchando

Además de la utilización de la guerra para desechar su papel de mujeres productoras y reproductoras sociales y equipararse al hombre se les atribuye la caza. La caza supone la parte salvaje del hombre adoptado por ellas. De nuevo, y como Artemisa que es cazadora y subvierte la dimensión viril, se está usurpando el espacio masculino que somete al mundo salvaje y que tiene como contrapartida por parte de la mujer el sometimiento o domesticación de lo agreste a través de la agricultura.

Por lo tanto, cuando se menciona el pueblo de las amazonas, se está poniendo al descubierto, un mundo opuesto. Principalmente su organización social se supone basada en el matriarcado [15] .

Este sistema de organización social que es difícil de encontrar en ninguna sociedad, tal cual es planteada, sin embargo tiene puntos de contacto con pueblos iroqueses y pueblos amerindios, donde las mujeres pueden acompañar a los hombres en la caza e incluso en la guerra, así como en la antigua Galia, donde las jóvenes concubinas no casadas, también podían acompañar a los hombres en determinadas ocasiones y empuñar armas junto a ellos. (Héritier, 1996: 210-212).

Finalmente, en los relatos donde aparecen amazonas y también en el arte amazonomáquia, aparece un elemento amoroso o de orden sexual, que enfatiza la atracción entre sexos. Esto puede ocurrir de dos modos principalmente.

1- O bien existe un rapto que dará lugar a un conflicto por un lado -una guerra que enfrentará a griegos contra el pueblo de Amazonas- y a un hijo por el otro -el caso de Hipólito, hijo de Hipólita y que forma parte del drama de Fedra y Teseo-, o bien

2- un enamoramiento que suele acabar de forma trágica generalmente con la muerte de la mujer-guerrera. Aunque la amazona toma todos los elementos masculinos agresividad, valentía, es devuelta a su lugar asignado y finalmente sucumben a la fuerza rapto y violación en el caso de Antinea o a un estado de enamoramiento que coloca a la amazona en una situación de debilidad atribuible a su naturaleza femenina.

Poniendo como ejemplo un episodio de La Iliada, Aquiles se enfrenta a la reina de las amazonas, Pentesilea, durante una lucha de igual a igual en todos los planos y ésta cae herida a consecuencia de una lanza. Hasta este punto, todo se desarrollaría de forma normal entre dos antagonistas. Sin embargo se observa un cambio en el desenlace, o mejor dicho, en la consecución del desenlace y esto es que la herida de lanza con la que cae la reina se produce en el seno derecho, casualmente el que supuestamente no tiene por estar extirpado y quemado, haciendo hincapié en una parte del cuerpo mutilada que la equipara al hombre.

De forma sutil, se está matando su masculinidad artificial a través de la polaridad derecha-izquierda [16] , de manera que, una vez herida, y por lo tanto neutralizada su parte viril, solo queda la parte femenina, el seno izquierdo que de nuevo la devuelve de forma simbólica al mundo femenino y la convierte en mujer. Además, en el momento de caer, ambos se miran y se enamoran. El hecho de ver, observar, pero sobre todo mirar la mirada es recurrente en el mundo griego ya que suele ocasionar perturbaciones negativas, como sucede en el caso de la Gorgona, cuya mirada conducía a la visión de la propia muerte (Vernant, 1986), el caso de Pandora, cuya curiosidad femenina le llevó a mirar el interior de una caja cuyo contenido no debía de conocer o Euridice que en el último momento miró hacia atrás, hacia el reino de los muertos de donde había salido, regresando para siempre.

En el caso de Pentesilea, la mirada fijada en Aquiles que es recíproca, no lo olvidemos, también Aquiles se enamora, la desarma como guerrero. De algún modo la mirada, el símbolo del conocimiento, de la curiosidad a veces malévola también y sobre todo deviene en un conocimiento trágico que acaba, casi siempre, con la muerte o con la desesperación. La mirada cruzada hace que ambos combatientes conozcan.

En este instante, se pierde la perspectiva masculina que se le atribuye a Pentesilea, como guerrera y por supuesto como monstruosidad. Entran en una especie de estado de debilidad (el amor) que de alguna manera, desprestigia a la reina como guerrero y por lo tanto como alteridad y la introduce de lleno en el universo femenino. Se refuerza de nuevo la oposición hombre/mujer y vuelve la sugerirse la supremacía masculina en un lenguaje binario y jerarquizado (Heritier, 1996: 68).

CONCLUSIONES

El relato en el que se narran las andanzas de estas mujeres tiene varias lecturas que, por ser totalmente contrarias a la naturaleza femenina, según la cultura dominante, se convierten en imágenes de alteridad que las prescribe y proscribe como formas a combatir.

El estado salvaje que se les atribuye a estas mujeres donde la caza y la guerra son principalmente sus ocupaciones predilectas. Sin embargo, la vida mitificada de las amazonas contrasta con la vida asignada a las mujeres aqueas y sobre todo a las griegas. La alteración del binomio domo que se refleja en mujer/hombre, derecha/izquierda... del mundo griego, donde el interior es un escenario perfectamente delimitado y femenino y lo exterior es el escenario masculino, donde, en un lado, se mueve todo lo referente a la mujer, donde se realizan los trabajos más domésticos como el tejido del vestido o la preparación del alimento, el parto y la crianza de los hijos, mientras que el otro, todo lo que tiene que ver con él, tiene su reflejo en la luz del sol.

En el mito encontramos a las mujeres en espacios exteriores, en el bosque, en la lucha, nunca en el interior. Este es uno de los mayores problemas que crea este pueblo, puesto que su condición femenina es bien patente, aunque no hay forma de adjudicarles un papel en el orden establecido.

Otro de los puntos importantes del mito rompe con uno de los papeles más importantes que se le atribuye a la mujer (aparte del de esposa y señora de la casa) y es el de madre. En realidad es una ruptura con la naturaleza propia atribuida a la mujer: la de madre que amamanta a sus hijos. La amazona, en primer lugar, abandona a los hijos varones [17] nacidos quedándose únicamente con las niñas. En segundo lugar, la amazona, no parece realizar las funciones de madre puesto que su tiempo íntegramente se ofrece a la guerra. En realidad no existe ningún relato en que se especifique este punto. Se supone que al serles extirpado uno de sus pechos dejan de realizar una función femenina.

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Aquiles da muerte a Pentesileia

Se convierte, este hecho, para el hombre en una forma de otredad casi obscena. La lucha contra las amazonas se transforma, pues, en una lucha para la domesticación de la parte femenina. Finalmente la muerte de algunas de las más relevantes -Hipólita, Pentesilea- reduce esta insurrección a un ejercicio ritualizado donde todo se procesa para subvertir el poder femenino a su orden natural.


BIBLIOGRAFÍA

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VIDAL-NAQUET, Pierre 1984 Formas de pensamiento y formas de sociedad en el mundo griego. El cazador negro. Barcelona: Península. (Orig. 1981).


NOTAS


Notas :

[1] Así y poniendo un ejemplo que ayude a entender esto, si bien es improbable la existencia de este pueblo de mujeres y su participación en la Guerra de Troya, si que existió este conflicto entre pueblos micénicos y pueblos situados en las actuales costas turcas..

[2] En la actualidad, las mujeres que practican el tiro con arco, suelen colocarse en el pecho una protección que evita daños al destensar la cuerda.

[3] El cinturón, como se ha dicho ya, es un regalo de su padre, el dios Ares. El trabajo pues, consiste en que Heracles obtenga el cinturón sea por las buenas o por las malas. Al ser entregado por la propia reina, se convierte más en un don, que en un trofeo. Como se verá el sistema de don queda roto al interferir una diosa y crear un conflicto. Sobre el don, ver Temple, 1995

[4] En principio se ha de advertir que, aunque el tiempo en que se supone que existieron estas mujeres es el mundo arcaico, micénico, los relatos se re-elaboran durante el mundo griego.

[5] Estos misterios explicaban el crecimiento del trigo y por lo tanto la bonanza del mundo griego, gracias al favor de la diosa Deméter. Para conocer el origen del mito es interesante Grimal, 1966: 126-130 y Grimal, 1991: 131-132.

[6] Es interesante para entender las festividades que potencian el caos como forma de ordenación la lectura de Delgado, 1992.

[7] Leach, 1989: 65.

[8] En la Grecia clásica el poder nunca es detentado por la mujer, cosa que sí ocurría en ocasiones en el mundo micénico, donde la mujer sin tener un papel preponderante, podía asumir el control de las propiedades por ejemplo, durante la ausencia del marido. Ejemplo de esto sería el caso de Clitemnestra que durante la ausencia de su marido Agamenón, asume el mando de la ciudadela de Micenas. También puede ocurrir que por falta de hijos varones, la mujer tomara el mando de la casa, tratándose entonces en una suerte de matrilocalidad, puesto que los pretendientes a su mano, vivirán en su casa para así conseguir el dominio de los bienes de su esposa. Como en el caso de Penélope, con el marido supuestamente muerto y un hijo imberbe. Otro pueblo como el egipcio también otorga un status elevado a la mujer.

[9] Para Diel (1995: 199-200) se estigmatiza la ausencia de lo femenino y la rivalidad contra lo masculino.

[10] Aunque en las traducciones de los relatos podemos ver que los denominan “griegos”, los reyes y jefes de la flota son micénicos, algunos de ellos identificados históricamente como Agamenón, Menelao, Néstor. El mundo micénico es anterior al mundo dórico que será el que conforme la Grecia clásica. Estos micénicos también son denominados aqueos, pueblo indoeuropeo que llegan a Grecia alrededor del 2.000 a C. que se dedicaran al pastoreo e introducen en la guerra el caballo y el carro (Finley, 1980: 23).

[11] En este punto es muy interesante todo lo concerniente a la casa cabil estudiada por Bourdieu, 1991.

[12] Hay que especificar que esto se refiere a mujeres con cierto status en la sociedad griega, como es la esposa de un jefe (wanax) o un guerrero (lawageta). Las mujeres de extracción social humilde debían de salir fuera del gineceo para realizar las tareas domésticas como comprar, puesto que no disponían de esclavas que lo hicieran por ellas.

[13] Para el tema del travestismo en diversas culturas es imprescindible Cardín, 1989.

[14] Sobre rituales de inversión ver Turner, 1988.

[15] La suposición del matriarcado se supone en la medida en que es un pueblo compuesto por mujeres y regido por ellas, como se ha dicho. Héritier prefiere la teoría de la matrilinealidad a la teoría evolucionista de Bachofen.

[16] Sobre el tema de la polaridad entre la derecha/izquierda en el cuerpo es interesante, Hertz, 1990.

[17] Como se ha dicho, en algunas versiones abandonan a los niños a su suerte, en otras los matan, en otras los devuelven a los padres y por último, existen versiones en los que son tomados como esclavos, mutilándolos para que no escapen. Esto produce rechazo


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Actualizado - Lunes, 14 Septiembre 2009
 
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