Los Templos de la isla Filas

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En la isla de Filas se construyó, desde el faraón Tarco hasta el emperador romano Trajano, un conjunto monumental que aún hoy día se erige omnipotente sobre las aguas del Nilo. Dedicado principalmente a la diosa Isis y situado en la frontera entre la antigua Nubia y el Alto Egipto, construcciones egipcias, nubias, romanas y coptas se alternan en el recinto que tuvo que ser traslado en el siglo XIX debido a su proximidad a la presa de Asuán.

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Description de l’Egypte. Volumen I. Vista de nordeste de la isla de Filas

Situada al sur de la Primera Catarata y de la ciudad de Asuán, la isla de Filas se erige en el extremo de un archipiélago en el curso del Nilo. De reducidas dimensiones y en forma de lágrima, abre el camino a Nubia. La belleza de isla, rodeada tanto de aridez como de vegetación de los márgenes del Nilo, siempre ha fascinado a eruditos y aventureros. De hecho, durante el siglo XIX se convirtió en el punto de atracción romántico para los numerosos turistas que ya empezaban escoger Egipto como destino.

En 1902 comenzaron los primeros trabajos de contención de las aguas del Nilo, que causaron graves daños a algunos monumentos cercanos, como los de Filas. Con la construcción en 1959 de la presa de Asuán, todos los vestigios levantados entre la Primera y la Segunda Catarata iban a quedar inundados, por lo que el Servicio de Antigüedades egipcio y la UNESCO elaboraron un proyecto para conservar todos los monumentos afectados. Los de la isla de Filas fueron trasladados piedra por piedra entre 1972 y 1978 al cercano islote de Aguilkia, de parecida disposición geográfica, y se reconstruyeron tal cual estaban en su emplazamiento original.

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La entrada al recinto tiene lugar por el embarcadero (1), situado al sur de la misma. El primer monumento con el que se topa el visitante es el Pabellón del faraón Nectanebo I (Nakhtnebef, 380-362 aC), fundador de la XXX dinastía, la última de reyes nativos de Egipto (2). Durante su reinado, marcado por numerosos enfrentamientos con el Imperio Persa, tuvo lugar un importante resurgir de las artes. De hecho, aunque el primer constructor en Filas fue el faraón Tarco (dinastía XXV), los vestigios más antiguos conservados en el recinto pertenecen a él, Nectanebo. El pabellón está formado por 14 columnas de 3’60 metros de altura y de ábaco hathórico.

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Capitel hatórico

Cuando fue desmontado para trasladarlo, se descubrió que algunos de los sillares empleados en su construcción habían sido utilizados en edificaciones anteriores.

Nada más abandonar este pabellón, se extiende un espacio abierto limitado a este y oeste por dos columnatas (23 y 24), colocadas en filas oblicuas, de manera que el acceso al primer pilono se abre en forma de embudo.

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Columnata oeste
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Columnata este

La situada más al oeste, es de origen romano. Concretamente, parece ser que fue el emperador Augusto el que ordenó su construcción. Está formada por 32 columnas de las permanecen hoy día 31. El orden de los capiteles es mixto, con decoración vegetal (racimos de uva, loto, dátiles, papiros...), ventanas en el muro y restos de antigua decoración estrellada en el techo.

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La otra columnata, al este de la anterior, está inacabada. Al sur de la misma, fue construido por Ptolomeo IV Filópator (221-203 aC) y el rey meorítico Arqamani, el templo dedicado a Arensnufis (3), deidad nubia llamada “Señor de Filé” y también “Señor de Punt” y representada con forma humana o de halcón (aunque en el templo aparece asimilado a Shu). En Filas cabe decir que su culto fue secundario.

Seguidamente, se erige la capilla de Mandulis (5), dios halcón con cabeza humana de origen nubio. Es fácilmente reconocible por su característica corona: cuernos horizontales y dos altas plumas que flaquean tres motivos vegetales anudados en la parte superior, rematados por discos solares. Es una forma de Sol venerada sobre todo en la Baja Nubia, pero también bajo la forma de un león con gran agudeza visual. La capilla fue construida durante los reinados de los mismo reyes que mandaron erigir el templo a Arensnufis.

Para finalizar, al norte de la columnata se levanta el templo dedicado a Imhotep (6), mandado edificar por Ptolomeo V Epífanes. Imhotep fue Sumo Sacerdote de Heliópolis y arquitecto bajo el reinado de Dyoser (dinastía III). A él se le atribuye la construcción de la famosa pirámide escalonada de Saqqara. Durante el Imperio Nuevo fue adorado como patrono de los escribas aunque su divinización no se produjo hasta el período Saíta, cuando comenzó a ser venerado por los médicos. En Filas, aparece relacionado con la crecida del Nilo, en la cual intervendría para asegurar su puntualidad.

Al finalizar el recorrido por el pabellón delimitado por las dos columnatas, se llega a la fachada monumental o primer pilono (15) que da acceso al templo dedicado a la diosa Isis.

Isis, hija de Gueb y Nut y hermana de Neftis, Seth y Osiris, del que además, fue su esposa. Aunque fue adorada en multitud de templos, Filas fue el más importante. Aparece representada en los bajorrelieves del primer pilono con un disco solar entre los cuernos y acompañada por su hijo Horus y por la diosa Hathor. La corona que luce en este pilono suele ser también el emblema de Hathor, pero dado a que eran deidades muy afines, frecuentemente aparecen fusionadas. Su representación más frecuente suele ser en forma de mujer con el signo jeroglífico del trono sobre su cabeza; es el símbolo de que ella es la base o soporte del poder de su esposo Osiris. Personifica la magia, la fidelidad conyugal y la gran madre, por lo que está relacionada con la fertilidad y la maternidad. Pero también tiene connotaciones de diosa celeste, pues se identificaba con la estrella Sirio y con el cielo.

Este templo está formado por diversos elementos aislados. Los pilonos, característicos de la arquitectura religiosa egipcia, son una representación de dos grandes colinas (las primigenias) en cuyo centro emerge el Sol, el astro benefactor. Este en concreto, mide 18 metros de alto y 45’5 de largo. Los relieves de este pilono, así como también los del segundo, tienen como principal protagonista al rey Ptolomeo XIII Neo Dionisio, padre de Cleopatra VII. Aparece representado flanqueado por Isis unas veces, otras sometiendo a enemigos... Se accede al interior del templo a través de una escalinata flanqueada por dos leones y antiguamente también por dos obeliscos erigidos por Ptolomeo VIII Evérgetes y Cleopatra II, que fueron trasladados en el siglo XIX a Kingston Lacy, Dorset (Inglaterra). En la parte septentrional del pilono se erige el portal de Ptolomeo II Filadelfo (9), haciendo esquina con el pilono. Los relieves antes mencionados fueron continuados sobre las paredes de este portal para que la escena no quedase incompleta.


Relieves situados junto a la puerta de acceso al templo (primer pilono). Aparece la diosa Isis con la corona de Hathor

Al “mammisi” o “casa del nacimiento divino” (10) se puede acceder o bien por una puerta situada a la derecha de la escalinata de acceso al templo o por el patio peristilado. Parece ser que el recinto fue construido por varios Ptolomeos (V, VII, XIII) y también por los emperadores Augusto y Tiberio.


Pórtico del mammisi, con siete columnas cuyos capiteles representan a las “Siete Hathores”, una especies de hadas que determinaban el destino de los recién nacidos.

De pequeñas dimensiones, es un templo períptero que consta de un pórtico, dos pronaos y el santuario al fondo. Entre sus curiosidades se encuentran que no está perfectamente alineado, ya que forma un ángulo oblicuo con respecto al eje del templo de Isis y que se levanta en el patio interior del mismo, pues estas construcciones solían aparecer aisladas.

Los mammisis eran recintos destinados a los partos. Allí, las mujeres que daban a luz se encontraban protegidas de fuerzas malignas por determinadas diosas. Conmemoran de forma metafórica el nacimiento de los dioses, por lo que el tema que aparece representado es la fecundidad, el embarazo, el parto... En Filas, los relieves aluden al nacimiento e infancia del dios Horus, hijo de Isis, acompañado en todo momento por su madre y por otras divinidades.


Capitel de la sala hipóstila

Cruzando el segundo pilono (16) se accede a la parte más sagrada del templo. En primer lugar, el turista atraviesa la sala hipóstila (17) que representaba la fertilidad de la tierra egipcia, de la cual resurgían unos elevados tallos, simbolizados por las gigantescas columnas. Lo curioso de esta estructura es que sus dimensiones van disminuyendo conforme uno se adentra en el templo, impidiendo de este modo que la luz ilumine todas las estancias por igual. En primer término se erigen dos columnas, y detrás de éstas ocho más, agrupadas de cuatro en cuatro.


Representación diosa Isis en el santuario

El techo está ricamente decorado. Un relieve que se repite constantemente es el del buitre alado, la diosa celeste Nejbet, portando los emblemas del Alto y del Bajo Egipto.

Los relieves laterales del templo representan temas variados: ofrendas realizadas a los componentes de la familia de la diosa Isis, el recorrido del Sol en su barca durante el día y la noche...

La naos del templo es la parte más interna y sagrada. Se encuentra tras la sala hipóstila. Los relieves de sus paredes narran episodios de la vida de la diosa junto a su esposo, Osiris. Otros dioses, procedentes de tierras colindantes, son representados junto a ellos, tales como Khnum (dios con cabeza de carnero del que se dice que moldeó a los hombres en un torno de alfarero), Anuquis (deidad representada con forma de gacela o con una corona de plumas o vegetales. Señora de la Catarata y de la ciudad de Elefantina, fue relacionada con la sexualidad y la lujuria, aunque más aún con el agua, ya que era la encargada de proporcionar agua fresca a los habitantes de dicha ciudad) y Satis (diosa con forma de antílope o ganso, ligada también a Elefantina. Deidad guerrera).

A la izquierda de la sala hipóstila se erige el pabellón o quiosco del emperador Adriano (18),. (76-138) hombre culto y apasionado de las letras; de hecho viajó varias veces a Egipto disfrutando de sus maravillas casi en calidad de turista. Navegó hasta Filas para rendir culto al dios Osiris, el cual aparece representado en la mayor parte de los relieves de esta sencilla construcción abierta al este.

Del pabellón de Psamético II (19) tan sólo se conserva el pavimento y el arranque de unas columnas.

En parecido estado se encuentra el templo de Harendotes (20), al norte de los dos monumentos anteriores. Se trata de un templete dedicado a esta divinidad-halcón cuyo nombre significa “Horus, Vengador de su Padre”, ya que es un dios guerrero protector de Osiris y por extensión, del propio faraón.

Al este de la isla y del templo de Isis se halla un templete dedicado a la diosa Hathor (13). Las representaciones de esta deidad, muy popular entre el pueblo, son variadas: mujer con orejas de vaca, vaca, leona, gata, etc, pero simboliza casi siempre la alegría, el amor, la música y la maternidad. El templo consta de un atrio y una capilla al fondo. En su construcción tomaron parte varios faraones, aunque destaca sobre todo la intervención de Augusto, que ordenó la decoración paredes y columnas, llenas de instrumentos musicales.


Dibujo del pabellón de Trajano

Al sur de esta construcción se erige el pabellón del emperador Trajano (7), en buen estado de conservación aunque inacabado, lo que ha permitido estudiar las diferentes técnicas constructivas empleadas. Es de forma rectangular, con cuatro columnas en la fachada delantera y trasera y cinco en los laterales, contando las que hacen esquina. Los capiteles de todas ellas están decorados con motivos vegetales.

La crecida del Nilo era uno de los acontecimientos más esperados por los campesinos egipcios. Las aguas del río inundaban los campos cultivados y dejaban posteriormente su fértil limo sobre los mismos.

Los ingenieros egipcios diseñaron unos edificios construidos a orillas del Nilo para el control y la medición de las crecidas. Dos son los nilómetros que se construyeron en Filas. El último que estuvo en funcionamiento es el que se encuentra al sur del pabellón de Adriano (14).

Otros edificios fueron construidos dentro del recinto monumental: un templete dedicado a Augusto, una capilla de Tiberio, un pórtico de Diocleciano, dos iglesias cristianas...

Todo esto hace de la pequeña isla destino obligado para cualquier turista que viaje a Egipto. Una isla en la que egipcios, nubios, griegos y romanos levantaron imponentes edificios que han desafiado al tiempo y hoy día se erigen con la misma majestuosidad de antaño. Ni el tiempo ni el hombre con las presas pueden con ellos.

Bibliografía

-  ALEGRE, Susana; BOLADERAS, Miquel: “Filas, templo de la diosa Isis”, Monografías del antiguo Egipto, Turismapa S.L., Barcelona, 2000

-  CASTEL, Elisa: “Gran diccionario de mitología egipcia”, Alderabán, Madrid, 2001

-  Egiptomanía, Planeta- DeAgostini, Barcelona, 1997. Tomo III, págs. 648-653

-  Egipto: dioses, templos y faraones, Volumen I, Ediciones del Prado, Madrid, 1992. Págs. 73-74

Actualizado - Jueves, 17 Septiembre 2009
 
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