Diario de Aquiles

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Escribas: William, Nolitta, Chocolate, Huni, THD y Nena

Yo, Aquiles, hijo del rey Peleo y de la Diosa Tetis, he decidido empezar a escribir un diario sobre mi vida, mis raíces, mi historia e incluso mis amores.

 

Hoy me he levantado muy temprano acariciando el suave rostro de Brizeida, hermosa troyana, prima de Héctor, secuestrada y convertida en mujer de dar diversión a las tropas. Sus ojos transmiten añoranza hacía su familia y su patria. Por mi parte tenía todo el respeto del mundo aunque fuese troyana.

De pronto llegó Agamenón, el incontrolable jefe de todos los griegos, me arrebató a Brizeida de mis manos, dejándome sin ella, sólo, mientras veía como se alejaba por la puerta de mi tienda con el rostro pálido y lleno de impotencia; a él le habían quitado su esclava y ahora me quitaba mi juguete de cama. Antes de llegar a la tienda de Agamenón ya le había quitado la ropa y mal tratado otra vez. Ahora sus pechos estarían arañados por las frías y sucias manos de Agamenón.

Así que decidí no luchar más en esa tenebrosa guerra para las tierras de Troya. Comunicándome que mi pobre primo había fallecido en la guerra matado por Héctor, ese lo hizo pensando que era yo lleno de orgullo? y cuando le quitó el casco de la cabeza el muy inocente de Héctor vio que no era yo, que, era el desafortunado de mi primo. Conquistado por la ira me fui a pactar con Héctor el día de nuestra lucha, una lucha que terminaría con su vida.

El gran día llegó, toda Troya observando la pelea que terminaría con uno de los dos. Caminábamos lentos, con una gran tensión, empezó con un gancho de derecha que me dejó tumbado en el suelo , pero aún así pude levantarme y meterle una patada en los genitales, intentó clavarme la punta de su hereditaria y afilada espada, pero en ese momento supe que eso tenía que acabar, así que con toda mi fuerza de voluntad me abalancé hacia él , cogí mi espada, y esta fue directa a su frío corazón. La sangre que provenía de su cuerpo se deslizaba por mi espada, aún puedo recordar los ojos anegados de lágrimas de su padre que transmitían una gran impotencia por no poder salvar a su hijo y a su tierra. De la misma forma me miraban todos sus súbditos, tropas, compañeros, familia, su gran amor y la princesa de Grecia.

Cómo nos estaban venciendo, decidimos abandonar el campo de batalla. Pero en realidad solo abandonamos esa pequeña batalla. Cuando se acercaba la noche, ya habíamos construido un caballo de grandes dimensiones, que se lo daríamos cómo presente de victoria. Nos pusimos todos dentro y nos llevaron hasta la puerta del pueblo de Troya. Estábamos todos muy nerviosos y prácticamente no cabíamos allí dentro, los ánimos estaban muy exaltados. Cuando llegamos a las puertas, escuchamos como preguntaban qué era eso. Conseguimos entrar y hacia la media noche, cuando la guardia era más leve, salimos del caballo, entramos casa por casa, quemando todo lo que encontrábamos, haciendo todo el daño que podíamos. De pronto, cuando estábamos en un templo, vi llegar una flecha hacia mi, la flecha de mi fin. Se clavó a mi único punto débil, que hasta ahora no lo habían descubierto, mi talón.

Esta historia os la cuento desde mundo de los muertos. Mi fin es el fin de esta historia.

BIBLIOGRAFÍA

http://es.wikipedia.org/wiki/Aquiles



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Actualizado - Martes, 12 Mayo 2009
 
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