Los orígenes del Hombre - I Parte
La prehistoria no es un capitulo aparte de la Historia; es la “historia” de los orígenes del hombre, de su evolución en este planeta, una evolución que va, en ocasiones, pareja a la propia evolución de nuestro mundo.
Se ha venido definiendo como prehistoria el periodo de tiempo comprendido entre la aparición del ser humano sobre el planeta y la aparición de los primeros textos escritos o invención de la escritura.
Dos son las ramas de la ciencia las que estudian este tan amplio periodo de tiempo: la Paleo-Antropologia, disciplina mezcla de Paleontología y Antropología y la Historia (mas concretamente la Prehistoria), si bien siguen líneas diferentes.
Para la Historia nuestra andadura, propiamente dicha, comienza en el cuaternario, aproximadamente, cuando empiezan a formarse las primitivas sociedades, más bien grupos, de las que tenemos constancia a través de los restos de las industrias que estas venían ya elaborando (mobiliario, ropa, utensilios, herramientas, etc.)
La Paleo-Antropologia, ciencia mulitidisciplinar que engloba diferentes campos, sin embargo va mas atrás y, a través de ella, podemos remontarnos hasta el mioceno al que pertenecen los primeros restos de hominoideos fósiles que se conocen hasta ahora, línea de la que descendemos los humanos actuales.

Carlos Linneo, botánico sueco, es el responsable de la nomenclatura y clasificación de las especies y, siguiendo esta, se ha situado al hombre dentro de los primates (a la que seguimos perteneciendo aunque le pueda pes ar a más de uno). Estos se dividen en Platirrinos y Catirrinos atendiendo a sus diferentes características morfológicas.
Los primeros simios evolucionados aparecen entre el Eoceno y Oligoceno sin que se sepa, a ciencia cierta, a partir de qué especie o especies de primitivos primates surgieron.
Hace unos 40 millones de años las dos Américas se separan de África y Eurasia, continentes a los que estaban unidas, lo que dio lugar a la diferenciación entre catirrinos y platirrinos (también llamados monos del nuevo mundo).
Los Catirrinos se dividen en dos grupos: los Hominoideos (compuesta por los grandes simios como el chimpancé, el orangután, el gorila, el gibón y el hombre y sus antecesores inmediatos) y los Cercopitecoideos (macacos, langures, papiones y mandriles)
Los Hominoideos, a su vez, se dividen en dos familias: los Hilobátidos (a la que pertenecen los gibones) y los Hominidos (orangutanes, gorilas, chimpancés y el ser humano)
Aún se puede hacer una tercera subdivisión dentro de la familia de los Hominidos: los Ponginos (orangután), los Gorilinos (gorila) y los Homininos (chimpancé y ser humano) y una cuarta dentro de la subfamilia de los Homininos: Paninis (chimpancés) y Homininis (ser humano tanto moderno como extinto: géneros Homo; Australopithecus y Paranthropus)
Aunque la división anterior, debido a últimos estudios genéticos, parece ser la mas acertada (clasificación conjunta, dentro de la familia de los homínidos, de los grandes simios y el hombre) lo cierto es que, habitualmente, se han venido clasificando a los grandes simios y al hombre por separado. Así, los Hominoideos, se agruparían en tres familias: Homínidos, Hilobátidos y Póngidos, siendo a la familia de los Póngidos a la que pertenecerían los grandes simios.

El fósil perteneciente a la familia de los hominoideos más antiguo que se conoce, hasta el momento, es el Aegyptopithecus (25 millones de años, aprox.) que fue descubierto en El Fayum (Egipto). Durante mucho tiempo se le consideró el eslabón perdido, junto con el Propliopithecus. Posteriormente se ha demostrado que, esta cadena, cuenta con muchos “eslabones” pendientes aún por descubrir.

¿Por qué esa diferenciación entre líneas evolutivas, en principio, iguales?
Ello se debe a una serie de factores entre ellos los climáticos, geográficos y genéticos.
Así, por ejemplo, los cambios orográficos producidos por elevación o hundimiento de las placas terrestres, erupciones volcánicas, inundaciones, etc. llevan consigo el aislamiento y ruptura de una misma zona pudiendo aparecer, por tal motivo, varias totalmente diferenciadas (nichos ecológicos). Por tanto individuos de la misma especie, que hasta entonces venían compartiendo un mismo nicho, siguieron un proceso de adaptación diferente en función de las características del medio.
Se cree que el choque de las placas afroárabe y asiática (17 millones de años) pudo producir una desecación y un enfriamiento del clima, y que esto mismo pudo ocurrir como consecuencia de las glaciaciones, ocasionando la reducción de las zonas selváticas y la aparición de terrenos más o menos desérticos poblados de arbustos y tallos herbáceos (sabanas) lo que conllevaría, necesariamente, bien una adaptación a ese nuevo sistema ecológico o bien a la búsqueda de otras zonas donde encontrar alimentos.
Respecto de los factores genéticos éstos pueden muy variados (y como éste es un tema muy amplio, y además la biología evolutiva me atrae muchísimo... ... ... voy a abreviar) puede ocurrir que se produzca un “error” en la transmisión genética de padres a hijos con lo cual, el nuevo individuo, tendría unas características diferentes, que pueden ser desde inapreciables hasta muy acusadas. Imaginemos que naciera un individuo con tres brazos, por ejemplo (aunque este es un ejemplo un poco exagerado) ¿Sobreviviría? Probablemente sí pues sus características físicas, aparentemente, no le impedirían “adaptarse” al medio que le rodea y podría desenvolverse por sí mismo (sin entrar a especular sobre el posible rechazo por parte del resto de individuos de su misma especie) e, incluso, puede que el hecho de tener un tercer brazo supusiera una ventaja respecto del resto, en algunos casos.

Las mutaciones nunca son “perjudiciales” o “beneficiosas” a priori. Que sean lo uno o lo otro siempre va en función de la adaptación al medio del individuo que las porta. Si éste individuo sobrevive, aún a pesar o como consecuencia de las mismas, podrá transmitirlas a sus descendientes pudiendo dar lugar a una nueva especie (en el transcurso de cientos e incluso miles de años) que, sin embargo, presentará muchas características (o la mayoría) iguales a las de los individuos de los que desciende. (El hombre y el chimpancé, por ejemplo, son idénticos en el 98% de sus genes sin embargo ello no significa que el hombre descienda del chimpancé, sino que ambos se desarrollaron a partir de un antepasado común). Una puntualización: me estoy refiriendo a mutaciones cromosómicas y no a las celulares (sómaticas) que, sólo se producen cambios físicos en ése individuo y no son transmisibles genéticamente.
En los seres humanos se da una característica, o rasgo, que no se da en ninguna de las otras especies: “el bipedismo” o capacidad de mantenerse erguido sobre las extremidades inferiores. Ello dejó libres las superiores y abrió una amplia serie de posibilidades para su utilización, al no ser necesarias ya para desplazarse; postura que proporcionó, además, un ángulo de visión completamente diferente.
Éste rasgo se debe, según algunos investigadores, a una adaptación al medio (aunque existen muy variadas tesis y posturas) pues, curiosamente, mantenerse en pie de forma habitual resultaba muy útil en lugares abiertos y extensos, como las sábanas, donde no existían tantas posibilidades de huir o esconderse ante el ataque de un depredador como ocurría en las selvas, si no lo “veíamos” con la suficiente antelación para poder escondernos o podíamos “defendernos” de su ataque (arrojando piedras, por ejemplo). Ambas cosas sólo pueden hacerse si nos mantenemos erguidos o podemos usar libremente las extremidades superiores.

Sin embargo las primeras huellas de fósiles bípedos que se han encontrado hasta ahora aparecen en Laetoli, y corresponderían a un australopithecus afarensis, que se desarrolló en nichos ecológicos más bien forestales y, en la sábana, a estas alturas todavía los únicos anímales bípedos seguimos siendo nosotros a pesar de que se dan allí muchas otras especies.
La utilización de las manos va unida al desarrollo del cerebro. La mano humana dispone de 25 elementos articulares (articulaciones) que nos ofrecen la posibilidad de hasta 58 movimientos. Es uno de los “mecanismos” más complejos creados por la naturaleza; sin embargo se necesita de un cerebro evolucionado (o de mayor tamaño lo que supone mayor complejidad en su funcionamiento) para que pueda ser utilizada de la manera más óptima (el lenguaje, asimismo, está en intima relación con la capacidad cerebral) lo que supone una nueva incógnita a saber: ¿La evolución cerebral precedió a al bipedismo o fue al revés?
El “bipedismo” conllevó, también, una serie de cambios importantes tanto en la estructura ósea como muscular (columna vertebral, extremidades, cráneo etc) por un lado y, por otro, la necesaria ingestión de nuevos alimentos (adaptación medioambiental) supuso el desarrollo de las piezas dentales lo que, a su vez, dio lugar a una serie de cambios morfológicos (en cabeza y rostro) que nos dan la apariencia que hoy tenemos.
Nuevas evidencias bioquímicas, dentro del campo de la biología molecular y a través del análisis de los restos fósiles encontrados, indican que, el linaje humano, debió originarse entre hace 10 y 5 millones de años (más probablemente entre 7 y 5 millones de años) ¿Eran ya bípedos? No se sabe a ciencia cierta debido a la escasez de restos óseos de los que se dispone en la actualidad aunque, es posible, que mantuvieran una postura erguida durante un tiempo más o menos largo (todos los cambios evolutivos llevan mucho, muchísimo, tiempo) puesto que, la mayoría de los simios, son capaces de mantener la espalda erguida, que no es lo mismo que mantener una postura totalmente vertical, alineando tronco y piernas, tal y como hace el ser humano.
Los primeros homínidos, o al menos los así reconocidos hasta ahora, son los Australopitecos que vivieron entre hace 6 y 1 millón de años y pudieron tener su origen en África. Sin embargo existe un lapso de seis millones de años, en el periodo que precede a la aparición de estos, finales del Mioceno e inicios del Plioceno en los que los restos fósiles son prácticamente nulos razón por la que se desconoce, de momento, cuales fueron sus más inmediatos antecesores ... ... ...
(Continuará)
ERAS GEOLÓGICAS
|
ERA
|
PERÍODO
|
ÉPOCA
| Duración Millones de Años Aprox.
| |
|
P R E C A M B R I C A |
ARCAICO |
|
| |
|
PROTEROZOICO |
|
1.500 | ||
|
PALEOZOICA
|
CÁMBRICO |
|
570 | |
|
ORDOVÍCICO |
|
505 | ||
|
SILÚRICO |
|
438 | ||
|
DEVÓNICO |
|
408 | ||
|
CARBONÍFERO |
|
360 | ||
|
PÉRMICO |
|
286 | ||
|
MESOZOICA
|
TRIÁSICO |
|
248 | |
|
JURÁSICO |
|
213 | ||
|
CRETÁCICO |
|
144 | ||
|
CEONOZÓICA
|
TERCIARIO
|
P A L E O G E N O |
PALEOCENO |
65 |
|
EOCENO |
55 | |||
|
OLIGOCENO |
38 | |||
|
N E O G E N O |
MIOCENO
|
25 | ||
|
PLIOCENO
|
5 | |||
|
CUATERNARIO |
PLEISTOCENO |
2,5 | ||
|
HOLOCENO |
0,01 | |||
BIBLIOGRAFÍA
Los datos que aquí figuran, como podréis imaginar, no son de mi cosecha y los he tomado, principalmente, de:
Enciclopedia Encarta.
Enciclopedia Historia Universal Salvat.
Prehistoria I y II (texto editado por la UNED para la Licenciatura en Geografía e Historia).
“La Especie Elegida” de Juan Luis de Arsuaga e Ignacio Martínez

