El gen egoista

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De todos es conocida, y aceptada, la teoría de Darwin, sobre la evolución de las especies, pero ¿Cómo y de dónde surgieron todas las especies?

Esta fue la pregunta que nos hizo nuestro profesor de biología, al comenzar la clase de ese día cuando nos adentrábamos en el mundo de la genética y, a continuación, se marchó dejándonos el encargo de razonar sobre ello y sacar nuestras propias conclusiones, fueran o no equivocadas.

Cada uno elaboramos nuestra propia teoría; unas coincidían con otras y otras no coincidían en nada absolutamente (sobre todo porque quedó probado que la generación expontánea no existe!!!!)

Muy orgullosos de nosotros mismos le dimos cuenta de nuestras “conclusiones” y en lo que casi todos coincidimos fue en que todas las especies surgieron a partir de un microorganismo que apareció hace millones de años, debido a una serie de condiciones físicas, químicas y ambientales que se dieron en un momento dado (que por cierto duró unos pocos miles de años).

Hasta ahí todo bien, pero ¿Cómo evolucionaron las distintas especies a partir de un solo ser?

La culpa la tienen los genes.

Los genes son los que se encargan de transmitir la información necesaria para constituir un nuevo ser a raíz del anterior, entre otras cosas (es por ellos por los que nos parecemos a nuestro padre, a nuestra madre, o a un primo segundo que tenemos en Murcia que ni siquiera conocemos)

Para entenderlo hay que conocer primero qué son los genes (¡¡¡que no cunda el pánico que va a ser breve!!!!).

Básicamente están constituidos por unas moléculas formadas por un ácido (el fosfórico) un glúcido (la ribosa o la desoxirribosa) y una base nitrogenada (la alanina, la timina, la citosina, la guanina y el uracilo, (uffffff).

La forma que tienen de unirse estas bases nitrogenadas (también llamadas aminoácidos) es muy particular, siempre van por parejas y siempre se unen a la misma (son fieles toda su vida!!!!!); así la adenina siempre se une con la timina y la citosina con la guanina; el uracilo (el pobre) hace las veces de comodín y cuando se une a la ribosa conforma el ácido ribonucleico (ARN) y si se une a la desoxirribosa conforma el ácido desoxirribonucleico (el famoso ADN).

¿Qué pasa cuando se produce un error y la adenina se une a la citosina, por ejemplo? Pues que la información necesaria para que surja una nueva vida, copia de la anterior, cambia.

Estos cambios (o mutaciones) en algunas ocasiones son beneficiosas a la larga, y en otras causan problemas a quien los padece (por ejemplo el síndrome de Down).

Con estos pocos datos ¿Qué pensáis que pudo ocurrir? (razonar no duele ¿eh?)

Creo que todos lo tenemos más o menos claro; nuestra celulilla original sufrió diversas mutaciones y, unas veces, este nuevo ser básicamente casi igual al anterior y surgido de esa mutación, se adaptó al medio ambiente que lo rodeaba (otro de los factores básicos para que evolucionaran las especies) y otras veces no.

En otras ocasiones, según iba cambiando ese medio ambiente, fueron los seres vivos los que tuvieron que modificar sus características (se mutaron a sí mismos por así decirlo), para adaptarse y sobrevivir.

Hasta aquí todo va bien, pero...... (uysssssss), pongamos un ejemplo: la jirafa.

Todo conocemos cuál es la característica principal de las jirafas: el cuello y las patas tan largos que tienen.

¿Pero qué pudo ocurrir en un principio? ¿Se vió obligada a comer de los árboles a causa de una mutación genética que le hizo crecer de esa manera? O, por el contrario, si no había nada que comer en el suelo, ¿tuvo que adaptarse a las circunstancias y alargar su cuello y sus patas? ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? (Es la pregunta del millón, el que la resuelva tiene premio).

Supongamos que lo que ocurrió es que no había pasto que comer y sólo hojas en determinados árboles ¿Quién le dio, a ese organismo, la información y la capacidad necesaria para “estirarse” de esa manera? (jejejejeje, pensad un poco)

Efectivamente, los culpables vuelven a ser los genes, porque, además y para rizar el rizo, los aminoácidos también son la base fundamental para que el organismo pueda elaborar las proteínas necesarias para la formación y el mantenimiento de los músculos, y éstos, a su vez, son necesarios para sostener los huesos y mantenernos en posición erguida en el caso de los humanos, o sostener el cuello en el caso de las jirafas, por ejemplo

Y aquí viene cuando la matan: Si son los genes los responsables de adaptar ese organismo a las circunstancias que le rodean ¿De dónde sacan la información necesaria para saber qué es exactamente lo que ese individuo necesita para sobrevivir? Y si la extraen de alguna parte, y lo que es más importante, la procesan ¿Se puede decir que sean inteligentes?

Pues sí parece ser que, según algunos investigadores, lo son.

En los últimos años, dentro de la sociobiología, (que es la ciencia que estudia la influencia de la herencia genética dentro de una sociedad) circula una teoría, que como todas, unos comparten y otros no: la del gen egoísta, es decir, y simplificando muy mucho, los que han evolucionado, y seguirán haciéndolo hasta no sé sabe donde, son los genes y no nosotros.

Según ésta teoría son ellos los que tienen intereses e intenciones, los que nos utilizan para copiarse a sí mismos a lo largo de los milenos (¿son inmortales?), los que ponen el rumbo hacia una meta no sabemos si predeterminada o no (¡¡¡y nosotros estamos creídos que estábamos al mando del barco!!!!) y los que recaban, y transforman, la información necesaria para adaptarse al medio que les rodea.

Como hizo nuestro profesor de biología, os dejo para que saquéis vuestras propias conclusiones, y las comentéis aquí.

Ahhhh, y no tengáis miedo, razonar, como ya hemos visto, ¡¡¡no duele!!!!!

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Actualizado - Lunes, 04 Mayo 2009
 
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